Una inauguración de otro tramo de tren veloz que esta vez coincide con la despedida de un ministro de Fomento por hastío electoral. Tuvo lugar ayer en tierras gallegas. La novedad unirá A Coruña, Santiago y Ourense. Pero poca cosa más. Aquí tienen un documento en el que se describe esquemáticamente lo construido:
Si quiere más, lo hay. Como casi siempre que hay obras de por medio. En esta ocasión son faraónicas pues han tardado cerca de 10 años en concluirse. Grandes presupuestos, grandes plazos y grandes remedios para grandes ciudades. Ese es el resumen de lo que aconteció en el día de ayer. Esa es y ha sido la política hecha realidad en las últimas décadas. Y las penúltimas también hay que recordarlo. Pero lo de ayer todavía tiene algo más de especial.
El tramo construido entre Santiago y A Coruña consiste en dos vías más o menos superpuestas a la existente entre estas dos ciudades desde hace algo más de un siglo. Y así ocurrirá lo mismo cuando se vaya concluyendo poquito a poco el eje Atlántico ferroviario que algún día unirá las dos metrópolis de mayor importancia de Galicia que son Vigo y la capital herculina. Por el camino quedarán decenas de poblaciones viendo pasar un tren que no parará ni pulsando el freno de emergencia. No se estacionará ni en caso de incendio. Puede ser que algún día se empotre contra alguna edificación rural pero será por accidente. Sin ánimo de prestar servicio alguno que es lo importante. Déjeme apuntarle que algo parecido ocurrió en el pequeño tramo que une Toledo con la linea inaugural de la Alta Velocidad. Pero por aquel entonces el tortillismo esperaba en el huevo ver la luz.
Esa será la consecuencia en el territorio de la implantación de una linea de alta velocidad de la que la élite política se regocija. En otras regiones ocurre lo mismo de manera similar pero solamente en Galicia un tipo de ferrocarril se superpone al de toda la vida. Aquel tren que servía capitales, pueblos y aldeas va quedando enterrado con el eje Atlántico. Ninguna voluntad política futura lo desenterrará. Ninguna oposición popular ha podido con la modernidad. La desgracia está echada. A diferencia de lo sucedido a orillas del océano, de Santiago a Ourense la construcción de la nueva infraestructura ha sido respetuosa con la existente. Eso tampoco significa que los servicios en esa linea que sirve a las poblaciones entre Santiago y Ourense vayan a mantenerse aunque por el momento así sea. Quizás el éxodo a los nuevos servicios directos entre las grandes poblaciones la condenen en un futuro a albergar exclusivamente circulaciones de mercantes hasta otro mar donde no se podrá ya llegar en barco. Habrá que hacerlo por esnobismo en ferrocarril. Quizás el éxodo a esos nuevos servicios será consecuencia del olvido presupuestario de los viejos raíles. Por ejemplo la doble vía entre Santiago y Ourense lleva más de 60 años olvidada. Se inauguró la infraestructura con estas características y así perdura esperando el montaje de las segundas traviesas. Algo que tampoco es insólito en nuestra geografía. Fíjense en la anchura de tantos túneles por los que sólo discurre una vía que comparte sentido.
La situación quedará de la siguiente manera con este engendro llamado AVE. Sus obras majestuosas culminarán la conexión de todas las ciudades. Éstas cosidas ya por miles de infraestructuras ferroviarias como metros y tranvías con paradas en cada esquina se conectarán entre sí creando un vacío monumental alrededor de todo lo que reste fuera de una área metropolitana. Me pregunto si para esto no era mucho más sensata la construcción de aquellos denostados aeropuertos de ciudades como Castellón, Ciudad Real o Lleida. Esos aeropuertos que ocupan tan poquito a diferencia de las plataformas ferroviarias que invaden el territorio metropolitano y rural. Si están vacíos y hay que clausurarlos entre otros motivos es porque ya tenemos el tren veloz que cumple con la misma función. Pero fastidiando a todo aquel que se cruce de por medio. Porque pese a ser AVE no vuela cual gallina de corral apestante. Para rematarnos fastidia la inspiración y consigo todo el arte gestado en unas vías. A partir de ahora discurrirán rectilíneamente bajo montañas documentos como este:
No obstante y para darle otra vez más la vuelta a una tortilla indigesta permítame que le diga que está de suerte con estos nuevos servicios inaugurados. Gracias al WIFI podrá acceder al instante a las novedosas vueltas de tortilla que quiera. Se acabó imprimirlas antes de montar al tren.