Volvemos a tener más noticias del caso del Duque de Palma. La de hoy a buen seguro que no lo es y no porque no haya podido suceder sino porque nos relata hechos que casi todos cometeríamos en la situación. Lo que hoy puede leer como exclusiva es una práctica mucho más extendida de lo que en los titulares aparece.
Sintetizando la información descubrimos que el investigado intentaba captar recursos con la excusa del buen fin en una fundación que pretendía formar jóvenes, padres y profesores. Los recursos captados además de aplicarse en algún servicio social eran desviados hacia paraísos fiscales por parte de la trama Nóos. A partir de febrero de 2007 registró otra fundación para incidir positivamente en el bienestar de algunos discapacitados volviendo a hacer supuestamente más de lo mismo.
Pueden ver cómo se las gastan los investigadores de pacotilla que corren por ahí. Centrados en el caso que les han colocado en la frente se olvidan de la vida del resto de la humanidad. Sin ninguna duda Iñaki Urdangarín pudo cometer los mismos hechos que cualquier persona en su lugar. La noticia vendría a ser que aún siendo esto cierto la única actitud denunciada mediáticamente es la del yernísimo que quedaba por palacio.
Fundaciones las hay por toneladas. Sus fines están claros en los rótulos y consignas pero no tanto si investigamos. Sirven para lo que sirven al mundo que día a día tiene el lucro entre ceja y ceja. Los humanos que se hacen cargo de estas entidades lógicamente aplican en ellas a veces o casi siempre la política de la calculadora. Evaden o no evaden dinero a paraísos fiscales en función de las posibilidades. No es lo mismo el chaval que da clases de repaso a alumnos con problemas de atención que una institución al servicio de la problemática. En un caso los impuestos se evaden en el mismo bolsillo del profesor y en otro hace falta una isla entera. Pero la actitud es la misma aunque en diferente escala.
Algún día Iñaki Urdangarín estará situado en el banquillo de los acusados. La noticia sin lugar a duda acaparará más titulares. Sin pestañear le digo también que el proceso ya iniciado a día de hoy no es más que un encubrimiento del otro más generalizado. El encubrimiento de una sociedad entera que apedreará a la mínima a otro humano corriente y con los mismos defectos que la humanidad entera del siglo XXI.
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