Ya viene de un año atrás esta noticia sin que occidente le preste la más mínima importancia. Para un servidor significaba la intriga hacia varios aspectos. El hecho de que China cuente con más de 60 millones de viviendas vacías y más de una veintena de ciudades sin estrenar merece la pena ser abordado.
Una posibilidad es que el país de la gran muralla hubiera caído en la enfermedad especulativa. Entonces estos monstruos no serían otra cosa que Seseñas proporcionales a la dimensión del país alzado a continente y obra de algún “pocelo amalillo” anónimo como casi todo bicho viviente oriental.
Otra posibilidad no descartable con una regencia del partido comunista sería la construcción de estos conjuntos de viviendas con el fin de mejorar las condiciones de vida de la población hacinada en las antiguas urbes. Alternativas residenciales que permitirían albergar grandes cantidades de personas mientras las ciudades de siempre se remodelan. Siguiendo en la linea estatalista también podrían tratarse de alternativas residenciales durante severas inclemencias metereológicas en determinadas zonas. Si quieren añadirle un poco de maldad piensen en la propia causa estatal de los desplazamientos, consecuencia de posibles obras ideadas como construcciones de grandes pantanos.
Combinando las dos tendencias anteriores me viene a la cabeza otra más rocambolesca. El estado aunque comunista también gustoso de realizarse en el beneficio pensó en levantar ciudades para engrosar sus arcas a través de la venta de propiedad residencial a terceros. Así los chinos completarían su mercado interior abriendo las puertas al turista extranjero en las proporciones necesarias para una gran economía de ese tamaño. Bien podría ser esta una posibilidad. Lo que refrenda la actualidad a día de hoy es que la inmigración es escasa en ese país y no se piensa publicitar demasiado. Menos si cabe cuando el crecimiento económico no está muy claro. Entre otros motivos quizás consecuencia de la urbanización del territorio y el estallido de la innecesidad constructora. Cuando había que llenar vacíos ponen cerrojo a la inmigración creciente. Pero piensen que al turismo serían incapaces de ponerle trabas. En todas las economías en crisis se piensa en este tipo de salida incluída la cubana socialista. Una manera peculiar de pescar recursos más allá de las murallas. Con sus riesgos asociados naturalmente.
Desde la distancia a los poceros chinos pocos los entenderán. Lo único que entendemos es que aunque sin rumbo quieren cabalgar como occidente.
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