Cerramos hace doce días el año 2011 cinematográficamente. Un ejercicio retrospectivo muy usual es el de hacer cálculos de recaudaciones en taquilla para valorarlo. Más allá de premios institucionales o galardones de críticos especializados contamos con el gran baremo del taquillaje como aproximación a la opinión del espectador. Artículos como este se mueven al entorno de este dato que con total seguridad es uno de los más objetivos con los que contamos.
A partir de los números queda la posibilidad de interpretarlos. Nunca es acometida por la sociedad entera esta tarea sino por unos cuantos en particular. Así es como se diluye la imparcialidad de un número. Según los vasos medio llenos o medio vacíos surgen conclusiones. Según qué líquido contenga el vaso una gota puede ser suficiente para alterar todo un resultado analítico.
En el caso que nos importa vemos como el cine español aumenta su participación en el total de recaudación en taquilla pero lo hace con una producción destacada de todas las demás. Torrente volvió a las pantallas planas con rotundo éxito y todo lo demás se intuye en declive. Pero similarmente al resto del panorama cinematográfico mundial. La excusa a la situación es fácil por parte de los que antaño vendían historietas. La imposibilidad de monopolizar la taquilla resta recursos, abre paso a reivindicaciones y extiende el sentimiento reactivo a la otra parte.
En 2011 Torrente logró tapar el agujero del cine español y otro mucho más inmenso. Más allá de las taquillas permitió calmar las intrigas de una sociedad que tiene la necesidad de medio satisfacerlas en campos de fútbol o pantallas de todo tipo. Pero a su vez un director como Tinieblas González se galardonó con el óscar a la honestidad. Fruto de la situación delicada en el extrarradio del personaje mítico Torrente alguien debía tomar el faro para iluminarnos. Les inserto el video de una de las ruedas de prensa más suculentas que podrían pasar a la historia por su contenido. El panorama del cine español contado desde dentro extensamente.
Sólo se le olvida a Tinieblas la óptica global en la que el cine no es más que otro de aquellos bienes que ha modificado su condición gracias al cambio tecnológico. Para bien o para mal ha pasado a ser no privativo. Para bien de aquellos que se adapten al nuevo contexto o para mal de aquellos que continúen instalados en viejos paradigmas. Me atrevería a afirmar llegado a este punto que no sólo va a ocurrir este fenómeno misterioso en el cine. Para no desvariar demasiado les dejo con el film.
Tinieblas González: “El cine español está prostituído”. Rueda de prensa completa