Una gran pregunta que durante miles de años de existencia de la especie humana sigue sin resolverse es quiénes somos. A continuación les propongo un paseo por todo tipo de hipótesis que han surgido tras varios siglos de pensamiento humanista y una cultura popular en auge en estos momentos.
Una etiqueta que podríamos colocarnos es la tan repetida de individualista. Somos seres que procuramos lo mejor para nosotros mismos aunque eso suponga lo peor para los demás. Una descripción que no encaja totalmente con algunos comportamientos altruístas que la arqueología ha descubierto en nuestros antepasados remotos. Tampoco encaja el individualismo con la concepción que nos relega a una especie aborregada. Si como concluyen estudios actuales se ha demostrado que el 95% de la masa sigue a un 5% toda la teoría que nos describía como seres individualistas se va al carajo. Si por interés nos impulsáramos no deberíamos seguir a nadie.
Otra manera de entendernos es suponer que somos meros esclavos creados para tal fin. De ser esencialmente cierta esta afirmación la esclavización a la que estaríamos sometidos debería estar dirigida por otra especie. Nunca por los mismos hombres. Sin embargo la historia está plagada de sucesos en los que un grupo ha esclavizado a otro. Sin salir del ámbito doméstico en multitud de hogares un hombre ha esclavizado a una mujer, una mujer a un hombre o un hijo a un padre. De todo ha sucedido en nuestra larga historia como especie. Las esencias parecen estar reservadas a la subjetividad de cada uno. Los comportamientos son múltiples, racionales, irracionales e incluso cambiantes a lo largo de la vida de un mismo individuo. La esencia de la especie humana parece evaporarse por un envase que si algo tiene esencialmente es una imperfección esencial. O quizás no sea tan imperfecto. Veamos.
Tengo claro que después de haber leído multitud de ensayos y artículos que intentan aclarar nuestro carácter no sé todavía cuál es. Pero más claro todavía me queda lo que nadie de nosotros somos. No somos por ejemplo aves que volamos por el cielo. Si alguien se atreve a lanzarse desde un piso suficientemente elevado morirá irremediablemente. No estamos tampoco diseñados para realizar según qué tipo de trabajos. Si alguien pasa 30 años de su vida en una mina de carbón terminará muriendo prematuramente consecuencia de una enfermedad obstructiva pulmonar crónica. Si por el contrario a alguien se le ocurre escapar de la mina colocándose en un empleo que implique estar sentado en el despacho del ayuntamiento todo el día cuidado con las hemorroides. Tampoco están hechos nuestros anos para soportar tales suplicios.
Cuando escuche, habitualmente por parte de aquellos situados uno o varios peldaños por encima nuestro, la palabra holgazán como descriptiva de nuestra condición aclárele que no es tampoco una característica intrínseca de ningún ser humano. Simplemente intentamos ser precavidos cuando disponemos de información suficiente para evaluar los peligros a los que habitualmente nos intentan someter. Una información que determina nuestro grado de libertad y viene determinada a su vez por una característica exclusiva de nuestra especie. Somos los seres con el lenguaje más evolucionado entre los que habitamos el planeta. Es la hora de utilizarlo para describir entre todos lo que deseamos ser en el futuro. Lo que fuimos si es resumible dejó de existir.
Una respuesta a La esencia humana