Unos nuevos experimentos con ratones en la universidad canadiense de Mcmaster han desvelado anomalías en el crecimiento de los mismos en ausencia total de bacterias. A un servidor le suena a ciencia-ficción que un mamífero pueda vivir sin esos microbios. Pero ese centro de investigación ha conseguido tal hazaña para intentar detectar consecuencias. Son dramáticas las carencias bacterianas. Sin ir muy lejos la famosa digestión, un pilar de nuestra energía, se convierte en imposible. Según la universidad canadiense existen evidencias de afecciones a la bioquímica cerebral.
El motivo es simple pero cuesta extenderse entre el oficialismo académico-científico. Los microbios forman parte de nosotros. Los individuos no somos sólo una persona sino multitud de seres dentro de nosotros mismos. Váyanse a saber si hacia fuera nos proyectamos. Viajando hacia el interior de nuestro organismo habría que ir contando que las bacterias nos configuran como tales y pesan alrededor de 2kg. Pese a superar en 9 veces el número de células. Conviven en el exterior de cada célula pero a la vez forma parte de cada una de ellas la mitocondria de origen bacteriano.
Cuando el proyeto genoma secuenció la información genética contenida en nuestro organismo se olvidaba del genoma de cada una de las 9 bacterias que hay por cada célula. En eso andarán las investigaciones los próximos años. Una tarea ardua dada la diversidad bacteriana de nuestros organismos. Para hacernos una idea será más dificultoso que conseguir aprender todos los idiomas terrestres. Nuestro cuerpo es una gran torre de babel donde todas las células y bacterias cooperantes se entienden. Nada se escapa del orden armónico establecido.
Reconocida la importancia oficialmente se etiquetó el conjunto de bacterias de un organismo como microbioma. Incluso se considera órgano por parte de algunos investigadores que ya insinúan posibles trasplantes. Una forma distinta de reinstaurar un orden que acostumbrábamos a reponer mediante, entre otros productos químicos, antibacterianos.
Todo esto es lo que les tenía que contar a propósito de lo que quizás somos. Pero también a propósito de lo que hace alrededor de 10 años viene narrando el biólogo Máximo Sandín en su obra. Sin ninguna pretensión terapéutica sino por lo que se conoce como investigación básica. El resultado de sus estudios van siendo reconocidos pero no directamente sino por rocambolescas carambolas. En menos de una semana publicaciones de gran tirada se pusieron las pilas contándonos a los lectores el concepto de microbioma. Son otros los que se ganan la fama mientras hace años está cardada la lana. Por el momento obviando que el profesor de la Autónoma de Madrid nos advierte también de la importancia de virus como parte de nuestra esencia. Se cuentan según él a razón de 25 por cada bacteria. Pueden seguir ampliando inquietudes visionando esta profanación de un templo ovetense:
página de Máximo Sandín:
http://www.somosbacteriasyvirus.com/