Vaya despertando poquito a poco del sueño propiciado por las copas de sobremesa. Esta noche se disputa la copa de verdad. La copa del Rey nos regalará uno de los encuentros más esperados de los últimos siglos. Entre bostezo y bostezo le relato a continuación las razones.
En 1863 cuando no se hablaba de pajaritos de alta velocidad se situaba por segunda vez a Miranda de Ebro en el mapa. Un año antes de la inauguración oficial de la línea ferroviaria entre Madrid y Irún empezaban a transitar máquinas humeantes por los otros carriles que traspasaban la villa burgalesa. Éstos eran los que conducían de Bilbao a tudela. Cruzaban en Miranda con los que transportaban desde Madrid hasta la frontera francesa. Así fue como Miranda de Ebro se convertía en importante nudo de comunicaciones terrestres cuando eran inexistentes. Por la parte fluvial el río Ebro en aquellos tiempos no era navegable más allá de Tortosa. Miranda quedaba demasiado lejos de la costa. En 1863 se situó a pocas horas de santurce carrileando por el puerto, o simple descenso, de Orduña. Según si se mira con ojos mesetarios o marítimos.
La compañía ferroviaria que se encargó de la construcción de la infraestructura duró 15 años en su explotación. Tras ese periodo y como tantas otras fue absorbida por una de las dos oligopolísticas empresas dedicadas al transporte ferroviario hasta 1941. Ni sus inventores, ni la sociedad absorbente se pararon a pensar en los efectos del tránsito de vagones entre la población mirandesa que apenas sumaba 3000 efectivos en aquella época.
En 1987 una multitud de aproximadamente 10000 almas se agolpaban ante el acontecimiento ferroviario del siglo XX para la ciudad. La línea que discurría entre Castejón y Bilbao dejó de entrometerse en el centro de la población. El acto oficial se celebraba un 31 de enero cuando se realizó el primer viaje oficial por la variante de la Picota.
Para conmemorar la efeméride el encuentro que hoy se disputará en el estadio municipal de Anduva viene como anillo al dedo. Una disputa entre Athletic y Mirandés que no podría darse 25 años después del evento de forma amistosa. Tenía que llegar obligatoriamente por casualidad que quizás no sea tanta. Fue gracias al ferrocarril que existen competiciones nacionales deportivas. Fue gracias al ferrocarril que Miranda corrió distinta suerte que la próxima Haro sin ir muy lejos.
Yendo un poquito más allá fíjese en otra curiosidad. En 1863 a la vez que se inauguraba el trazado ferroviario entre Bilbao y Miranda también se ponía en marcha el tren que comunicaba Barcelona y Sarrià. Allí donde disputó durante tantos años los encuentros el equipo que el Mirandés dejó apeado de la copa en cuartos de final. Pero no toda coincidencia termina ahí. Fíjese ahora en la procedencia de los demás supervivientes coperos. Son de Barcelona, Valencia y Bilbao. Forman un triángulo de similar forma a la depresión del Ebro que preside Miranda hasta en el nombre. Para desplazarse ferroviariamente entre Bilbao y Barcelona o Valencia y Bilbao obligatoriamente hay que hacer parada en Miranda.
Tantas evidencias habían al respecto que todavía no entiendo cómo el periodismo deportivo daba como favorito al Espanyol en el choque de cuartos. El tortillismo casero lo tiene clarísimo. Esta noche en Anduva el Athletic se encargará de borrar la ciudad burgalesa del mapa. No podía ser otro conjunto. El equipo de la ciudad con la que Miranda estableció los primeros vínculos ferroviarios. En tiempos de altas velocidades empieza a precisarse la necesidad de ir cerrándolos para siempre. Voy a prepararme para el evento en la cantina de la estación. A las 10 de la noche tras enésimos “riojas” el resultado futbolístico será subjetivamente a la carta.
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