¿Cómo debemos interpretar los acontecimientos que siguen a la crisis de Spanair? Sin ninguna duda tal y como lo proponía en publicaciones pasadas en estas mismas páginas. El sector aéreo está tocado y a la crisis de Spanair le sigue un expediente de regulación de empleo en Air Nostrum. Empieza siendo temporal pero no augura buenos síntomas. La caída de la aerolínea catalana sólo es celebrada por parte 
del energúmeno de siempre. Aquel que todavía cree que su empresa será una de las pocas supervivientes en el sector aéreo dentro de pocos años. El pastel no se repartirá sino que se racionará que es muy distinto. Pero Michael O’Leary todavía no lo entiende y celebra la debacle ajena en lugar de poner sus barbas a remojar.
En Italia a falta de gas natural ruso, cosa que supone un 18% del total, están que se congelan. Las temperaturas ayudan pero el modelo energético sentencia un país entero al frío. Las alternativas gubernamentales no pueden ser otras que tirar de otros hidrocarburos a falta de uno en concreto. Los que piensan en negro no tuvieron otra ocurrencia que no sea quemar derivados del petróleo en centrales eléctricas para compensar la pérdida del 18% de una materia prima.
El mercado es aquella organización que a menudo decimos que nos sentencia con calamidades. Una calamidad a la que ya nos deberíamos estar acostumbrando es la carestía de combustible. Cuando la coyuntura no es favorable notamos lo difícil que puede llegar a ser calentarse o viajar sin el líquido dominante. El mercado a través del precio puede llegar a poner en peligro miles de aventuras colectivas o empresariales. Una de ellas se llamaba Spanair y otra Air Nostrum. Son estos sueños consumidores intensivos de energía los que más peligran en un escenario de precios crecientes del crudo. Deberán adaptarse de manera mucho más ingeniosa que sorteando migajas a bordo, reduciendo personal, solicitando a los empleados cobrar en cuentas de bancos gibraltareños, manteniendo la flota en países tercermundistas, exprimiendo pilotos al borde de la somnolencia o creando la tarifa de pie.
Deberán adaptarse a la carestía energética o cambiar la fuente de la que beben. La estrategia de las aerolíneas supervivientes de trasladar los incrementos de costes al consumidor en forma de reducción de calidad del servicio está al borde del agotamiento. Como el petróleo barato hace tiempo lo recordamos como un hecho histórico pero que no se repetirá. En la gasolinera encontrará la respuesta de porqué quiebran tantas empresas del sector aéreo en los próximos años. Más allá del petróleo encontraremos la solución definitiva al problema. Dudo que los dirigentes empresariales y políticos estén por la labor. Energía cara para racionar no les faltará y eso les encanta.
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