
Un informe del instituto de economía de Barcelona presentado ante el portavoz del gobierno catalán Francesc Homs promete abrir el fuego académico de una sinrazón que a continuación les detallo. El documento firmado por dos economistas llamados Núria Bosch y Albert Solé propone entre otras medidas acabar con municipios de menos de 5000 habitantes, inviables administrativamente según ambos estudiosos.
No les falta razón a estos dos catedráticos de hacienda pública. La organización política del territorio es inviable tal y como la entendemos actualmente. Los ayuntamientos desaparecen consecuencia de la evolución financiera. O bien los hacemos desaparecer por practicidad política antes que la corriente se los lleve mar adentro. Pero confundir la institución que gobierna una jurisdicción con la propia jurisdicción es un error de calado en la base del estudio que deriva en conclusiones inciertas.
Como pueden leer en las primeras líneas de este mismo texto a estos dos sujetos disfrazados de economistas no les falta apoyo gubernamental. Tampoco académico. Recibieron en 2010 el premio Joan Sardà Dexeus y se dedican profesionalmente a costa de los contribuyentes a deformar personas en las aulas. Entre las cuales lo intentaron con un servidor pero no lo consiguieron. Ni lo lograrán desde la deriva irracional que muestra su última publicación.
El texto que seguramente están relamiendo en la mayoría de despachos políticos de nuestro país se las trae. La consecuencia más palpable de apostar por esta filosofía simplificadora sería una reducción de la democracia que ya no goza de muy buena salud. La reducción de la democracia tiene efectos devastadores económicamente. Supone un alejamiento entre consumidores, contribuyentes y gestores de bienes sufragados y proporcionados por una colectividad. Supone una ineficiencia constatable en pedanías de municipios donde cuentan con inadecuados o menores servicios que en pueblos donde se halla el ayuntamiento y también la mayoría de población. La historia está plagada de ejemplos en los que agrupaciones vecinales han batallado hacia la segregación por este motivo.
La causa de que un documento que dinamita la poca representatividad que tenía la política de la ciudadanía cuente con tanta adhesión es obvia. Los dos autores que en realidad no lo son adoptan las ideas de los manuales más extendidos. A falta de ideas propias para encontrar soluciones a la quiebra municipal buscan entre las recetas más convencionales y las aplican en la práctica. Para esa tarea propia de la fotocopistería no es necesario mantener ningún catedrático con el esfuerzo de todos. Es necesario denunciarlos por plagio y apropiación de un salario varias veces superior a los que se pagan en el gremio de la reproducción gráfica.
La solución a la quiebra local no es acabar con el 85% de municipios. Es introducir fórmulas que permitan gestionarlos de otra manera. Volviendo a la importante confusión de términos asumo que puede ser muy conveniente acabar con el 85% de ayuntamientos pero no con ningún municipio. Es distinta una cosa y otra.
Al contrario. Hay que multiplicarlos como las setas para situarlos por debajo del nivel desnostado de los 5000 habitantes. Es con esas cantidades de población con las que el poder municipal puede estar en manos de los vecinos de manera gratuíta. Es con esas cantidades de población con las que es posible ir tomando decisiones a cara descubierta y en asamblea cada cierto tiempo en la plaza, el polideportivo, la piscina, el teatro o el templo parroquial. Es con esas cantidades de población con las que es posible prescindir de procesos electorales costosos en instituciones supramunicipales. Con elegir algún representante cada cierto tiempo desde el gobierno donde todos estamos representados es suficiente para garantizar la democracia. Es tomando como base esas cantidades de población con las que es posible prescindir de los partidos políticos también en quiebra que pretenden enviarnos a todos al concurso de acreedores.
Próximamente en eggs-clusiva les reemplazo a conocer otra solución alternativa a la quiebra de las instituciones públicas. A los dos catedráticos les deseo unos felices recortes. Por el bien de la colectividad espero que se restrinjan al papel que los estereotipos otorgan a la mayoría del funcionariado. Tiren la fotocopiadora o utilícenla para reproducir sudokus. Si les sobra algún rato entre clase y clase no es necesario fumar. Mucho más sano es masturbarse en esos manuales e informes obsoletos.
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