
Lamento tener que escribir otras cuatro letras para exponer otra idea encaminada a solucionar la quiebra de los ayuntamientos. Pero la misma prensa oficial así lo demanda. Estos días nos han dado a conocer la posibilidad de emitir hispabonos con el fin de reducir la cantidad pagada en intereses. Algo que no va a terminar con el problema de fondo de las entidades autonómicas y locales.
Viajando un poquito más atrás en el tiempo deberíamos darnos cuenta de las tasas de interés que se exigían en el pasado. Casi nunca fueron tan reducidas como las actuales, pero sin embargo es ahora cuando no se pueden pagar. Antes la actividad económica generaba transacciones que arrojaban porcentajes a los entes públicos. Antes los periodos recesivos fueron cortos. Los agujeros de deuda ocasionados en instantes de vacas flacas se compensaban en los primeros compases de la recuperación. El problema de fondo es que hay que pagar antes de que llegue un auge que no se divisa. El problema de fondo es que el ayuntamiento como cualquier otro organismo vivo no puede estar sin respirar ni ingerir alimento alguno durante mucho tiempo. Llegados a esta encrucijada lo transformamos en una mosca que sortee mucho mejor la falta de alimento o le damos la ración conveniente del pienso que necesita el cerdo. Por eso no se preocupen que después podemos disfrutar de los chorizos. Siempre que no los hayan embargado antes, claro está.
La solución de hoy vuelve a ser simple como se caracterizan todas las demás de los sábados precedentes. Consiste en aprovechar el parque de vehículos municipal con fines lucrativos. Aunque ustedes crean que eso sólo significa darle un uso a los coches de la policía van equivocados. Los grandes municipios disponen de depósitos de vehículos donde se almacenan grandes cantidades de turismos, motos y furgonetas sin circular, todos ellos de particulares. Aunque sea por unas semanas podrían servir a aquella parte de ciudadanía que se comporta aparcando donde debe a cambio de un precio determinado. Con esta medida me atrevo a decir que dejaría de ser necesario el cobro de la multa por la retirada del engendro. Lo recaudado con el alquiler compensaría con creces la otra manera de aumentar las arcas municipales que parece diseñada para que el pueblo la acabe odiando.
Como cualquier otra medida que ha sido anunciada desde este espacio admite flexibilidad en cuanto a los tiempos que el vehículo debería estar al servicio de la comunidad. Los municipios en función de sus necesidades podrían establecer un día, dos o todo el año de retención del vehículo para fines recaudatorios. Incluso podría ser alquilado durante ese tiempo al mismo propietario en caso de sufrir aprensión al método.
Una vez descritos los elementos móviles que podrían formar parte temporalmente de una hipotética empresa municipal de alquiler de vehículos paso a describirles aquellos que lo podrían hacer de forma fija. De la misma manera que existen vehículos ilegalmente estacionados o parados existen otros estacionados eternamente en la vía pública. Estos coches en estado de abandono podrían ser puestos a disposición de mecánicos noveles ávidos de practicar desconocimientos. Quizás a partir de la canibalización de unos cuantos y alguna pieza de recambio de poco valor serían capaces de arreglar alguno con posibilidades de circular unos kilómetros más. Sin duda una manera más rentable que el desguace de cara al aprovechamiento de lo existente.
Entradas relacionadas:
Parques y jardines
Un pueblo sin pueblos
Alternativa simple a la quiebra de municipios
Las tres denuncias. Capítulo final
Dos realidades ante la quiebra