Terminamos un mes de abril convulso en cuanto a datos. Según los expertos del conflicto nos queda un mayo al que además de maldades macroeconómicas y bursátiles se sumarán negatividades sociales. Quizás porque el derrumbe se va trasladando de arriba hacia abajo o quizás porque desde abajo se quiera ascender hacia terrenos prohibidos.
En Barcelona como cada año y este coincidiendo con el final del cuarto mes terminó el trofeo tenístico con más solera en el panorama español. En la misma ciudad tras los raquetazos, cada vez más potentes, tendrá lugar una cumbre de presidentes de bancos europeos. Un acontecimiento que no pasará desapercibido a los jóvenes antisistema del mismo continente que intentarán devolver cada revés como puedan. De la misma manera que los mejores tenistas se dieron cita en el Conde de Godó se prevé que los mejores alborotadores se discutan en la tierra por batir de cualquier calle barcelonesa. No sólo en cuestiones tenísticas la capital catalana forma parte del circuito mundial.
Se empezó a remover el ambiente con las manifestaciones convocadas por los sindicatos mayoritarios en ocasión del primero de mayo anticipado al último domingo de abril. Continuarán la agitación los especialistas en lidiar con miles de pelotas de goma que se prevén usar en las pistas callejeras.
El ayuntamiento sigue dispuesto a rematar la partida probablemente más larga de la historia. Por si no hay suficiente policía en la ciudad condal ha pedido refuerzos. Por si no había suficientes radares ahora se atreve a colocar alguno más en las zonas 30 donde no cumple el límite reglamentario ni los coches oficiales. Donde se cumple convendría hacer circular los vehículos a ritmo de atascos. Porque el tráfico fluido se ha descubierto letal de cara a los accidentes. Donde se aparcaba fluidamente se restringen las plazas gratuitas a ver si con un poco de suerte volvemos a saturar la circulación aunque sea de conductores desesperados por aparcar.
La ciudad se las vio y deseó para crecer en los extramuros durante el siglo XIX. Urbanizó un ensanche en zona prohibida y organizó una feria en la ciudadela militar que dirigía las prohibiciones. Seguramente volverá algún siglo atrás para unos días o un tiempo. O retrocederá algunas décadas cuando aún se dudaba de permitir instalar una fábrica de automóviles capaz de transformarse en industria de tanques contra la dictadura. O para algunos sólo unos años cuando se celebraban los juegos olímpicos. El despliegue policial estará a la altura de ese conjunto de eventos. Pero en la programación sólo aparece un deporte aunque en frenética competición; el tenis.
Será en mayo cuando el ayuntamiento inicie una campaña contra el ruido. No se extrañen si no incide en el originado por disparos, tanques o los coches fabricados en serie y circulando en masa. Como no puede ser menos combatirá solamente los estruendos más benevolentes originados en locales de ocio nocturno. En los únicos en los que probablemente se continuará en la búsqueda del amor y no de la guerra.
Los festejos barcelonistas que se preveían sumar a los actos bélicos organizados en Barcelona durante mayo ya no serán los que se preveían. El patriotismo culé debe ser tan extremo y encierra dosis tan altas de amor que sacrificó victorias por el bien del orden público.
Otros que se esmeran en amenizar los festejos tenísticos en todo lo que queda de mayo es la organización Democracia Real Ya. Fue durante abril cuando el ayuntamiento reconstruía la ciudad acechada por los bombardeos de la huelga general. El partido se disputaba instantáneamente en el seno de este grupo que logró sacar a miles de españoles a la calle hace aproximadamente un año. En este raro paréntesis de abril en Madrid donde fructificó el asentamiento en la calle, algunos grupos fueron capaces de sabotear el funcionamiento de varias lineas de metro como protesta por el aumento extraordinario de los precios de los billetes.
La pelota más que en la tierra por batir circula de tejado en tejado a raquetazos que cada uno repele como puede. Este mayo tendrá lugar un partido crucial de un torneo en el que puede resultar vencedora la violencia o la creatividad. Los mercados con tanta tregua se pegaron el tortazo del año. Quizás cuando la sangre llegue al río saldrán de su letargo los financieros reunidos en la cumbre de Barcelona.
Cuando los acontecimientos en territorio azulgrana marchaban de mal en peor a Sandro Rosell no se le ocurrió otra cosa que cuestionar el carácter público de la cadena Telemadrid. Este medio de titularidad comunitaria manipulaba constantemente lo sucedido en Barcelona, además de contar a su manera la trayectoria madridista. Faltaría más que no fuera así por parte de unos redactores esclavos de oídos y tímpanos merengues que es donde vierte el contenido este ente. Nunca confundir con el término convierte. Dicho sea de paso. Con los mismos sentidos se procesa la información que según criterio de aquellos que gastan las mismas frecuencias es objetiva y según los que sintonizan ondas alejadas es ofensiva. Uno de los vasallos más disciplinados de la era Laporta, Gerard Piqué, se vengaba en los festejos de la caverna acertadísimamente. Aquellos que sólo usan un lenguaje desentienden y sitúan a los demás en la clandestinidad. Desde allí es donde intentan legislar. Cuando lo consiguen significa que han sido reconocidos por las demás sombras inmateriales.
El actual presidente barcelonista fue también una sombra de quien ocupaba su lugar anteriormente. Pero cuando consiguió hacerse con el proyector de sombras demostró saberlo manejar con criterio. Hasta tal punto que regaló a la afición resultados similares a los que estaban acostumbrados con su antecesor. El equipo en el terreno de juego mantuvo la brillantez en la que se desenvolvía. Una de las claves mantenerse abstraído de lo que sucedía en los despachos que bastantes adversidades pasaban por la enfermería. Tras la sucesión de sombras en el banquillo nos terminaremos de percatar de la poca importancia que pudo tener Guardiola en la estupenda marcha del equipo. Las decisiones a tomar seguirán dirimiéndose sin urgencias históricas que son las que dan paso al histerismo con el que es imposible trabajar. En otras épocas extremas necesidades eran capaces de trastornar el mejor de los conjuntos sobre la faz de la tierra. Pero la actual algarabía en la casa blanca contribuye de forma impagable a apaciguar las ansias de victoria barcelonistas. Hasta el punto de posibilitar los mayores éxitos de la historia. Por si fuera poco el aficionado culé es capaz de despedir una temporada sin títulos de primer nivel con aplausos y confianza en el inicio de la siguiente, se siente quien quiera en el banquillo y se fiche a quien se quiera. En este sentido los números no están comprometidos. El Fútbol Club Barcelona podrá seguir pagando cómodamente deudas contraídas.
El Real Madrid durante el actual ejercicio se ha sacudido unas cuantas sombras del imaginario impertinente. Solito y sin colaboración conocida de exorcista alguno fue capaz de dar la vuelta a una tendencia que estuvo a punto de conducir al club a categorías inferiores. No por méritos en el césped sino por el hambre cronificada que estimuló a la directiva a vender terrenos para comprar nuevo y caro armamento constantemente. Las conquistas se volvían difíciles en la medida que crecía la desesperación
en el banquillo, perfectamente representada en la contratatación del actual técnico que la encarna inmaculadamente en su persona.
Entre la espada y la pared en el Bernabéu compitieron como pudieron enmudeciendo unas gradas con demasiada tendencia al silbido. Pero por si no hay suficiente con el silbato cuando pintan bastos del todo aparecen entrenadores en cada asiento. Quien ocupa el cargo oficial se abstrae del ruido de las sirenas o les permite decidir cambios. Pero en ningún caso conviene satisfacer deseos infundados sin constatación alguna. En la grada sólo sabe uno lo que toma y todos el color del vómito.
Pese a todos los malos augurios que pesaban sobre el madridismo desde principios de temporada el equipo logró sobreponerse a la confabulación iniciada por propios y extraños. No sólo los árbitros pusieron palos a las ruedas. También en el palco se han preocupado demasiado de que los éxitos fueran mínimos y desde cada localidad han reproducido la preocupación. Uno de los ansiados títulos está próximo. Los premios menores sólo consuelan cuando se suman a alguno de los importantes. Cuando vienen solos son como desgracias que dicen que siempre van acompañadas, pero no es así del todo.
Hace apenas un año la única fatalidad lograda por las filas madridistas fue desperdiciada en un trágico accidente durante la celebración posterior. Sergio Ramos es el único capaz de continuar en la más absoluta sombra dentro de una plantilla que empieza a ver la luz. La Copa del Rey convenientemente restaurada espera nuevo propietario entre los dos clubes que más la manosearon en la historia y que jamás le propiciaron esos malos tratos. Hace pocos días el mismo jugador sevillano fallaba un lanzamiento decisivo en la clasificación para la final más apetecida. Sin duda uno de los profesionales del balón más desafortunados fuera del campo empieza a mostrar las cualidades por las que se le conoce ejerciendo de pleno su profesión.
Durante la historia reciente el Real Madrid ha disputado sus encuentros con efectivos de otro carácter. Han habido integrantes de la linea defensiva bastante más contundentes como Fernando Hierro que no recibieron el castigo al que Sergio Ramos ha tenido que enfrentarse. Denostado o ridiculizado por propios y adversarios en el césped suele mantener la compostura que otros como Pepe pierden a la mínima. Incapaz de agredir sin causa justificada suele ser amonestado por defender de manera impetuosa la portería situada a sus espaldas. Otros que contribuyen o han contribuido a ensuciar de rojo el césped del Bernabéu tienen el beneplácito de afición y colegiados.
Mientras la psicopatía siga teniendo la impunidad social que goza en los estadios es mucho más probable la idolatría a un desalmado que a cualquier inocente jugador sin complejos. Ahí está el ejemplo más destacado de la última semana. Sergio Ramos representa la sombra que jamás verá la luz sustituyendo otra sombra mientras la benevolencia sea objeto de detención, ridiculización, agresión o persecución. El balón seguirá rodando para todos pero oscureciendo a una gran masa.
Hace algunas semanas las máximas autoridades catalanas nos brindaron la oportunidad de hacer todas las aportaciones que deseemos a la maratón televisiva contra la pobreza. Las cuentas están permanentemente abiertas en realidad y jamás se cancelan. Se relevan de cita en cita. Antes de la elucubración que parte de una idea añeja para luchar contra las enfermedades no era posible colaborar con proyectos de ayuda a calmar una de las dolencias más extendidas por el planeta tierra. El hambre en su cara más amarga o la más liviana malnutrición es sufrida por miles de millones de seres humanos que se las ven y desean para continuar siéndolo.
Hace pocos años el fenómeno de la insubsistencia amenaza la parte del globo menos acostumbrada a estas contrariedades. De manera excepcional en Cataluña se apresuraron a organizar una edición extraordinaria del formato navideño maratoniano. Cientos de colaboradores con mayor o menor fama intentarán tirar el anzuelo a cientos de miles de teleespectadores, asustados un poquito más por las circunstancias y en buena parte cómplices de las mismas.
La maratón es la carrera más larga entre todas aquellas que se disputan durante unos juegos olímpicos. El símil atlético designa a la perfección este tipo de proyectos que intentan paliar las carencias de parte de la población aquejada de uno u otro síntoma. Las carreras contra la fibrosis quística, la esclerosis múltiple, el SIDA o el cáncer todavía se disputan décadas después de haber protagonizado alguna edición anterior. Tanto se perpetúa el carrerón que cabe la posibilidad de preguntarse si la competición es eterna o existe alguna linea de meta anterior a la extenuación de los participantes.
Es preciso recordar que este tipo de carreras de fondo no están pensadas para todo tipo de organismos. Sólo para aquellos que consecuencia de una buena preparación son capaces de disputarlas. Así que tampoco creamos que el gobierno plantee una carrera donde nadie de nosotros podamos participar. Si deseamos aplaudir aún se nos permite. Pero si decidimos recorrer el trazado andando porque no somos capaces de levantar simultáneamente los dos pies del suelo durante tantos kilómetros estaremos descalificados por falta de profesionalidad. O incluso seremos los protagonistas de alguna gala recaudatoria para sanarnos de tal anomalía. El profesionalismo imperante es así de contundente. La eficiencia así lo requiere. Como también precisa problemas eternos a los que hacer frente.
Hagamos lo que hagamos somos carne de cañón para sufrir las consecuencias de las adversidades contra las que nosotros mismos luchamos. Tenemos toda la vida por delante. Si optamos por el lloro recibiremos una palmadita en la espalda, alguna monedita en la palma de la mano y el recordatorio de que a fecha incierta se celebrarán elecciones a las que se presentan aquellos que idean correr incansablemente contra nuestras problemáticas. Correr es sano, correrse excitante. La contemplación sin más nos evoca a la segregación de enfermedades. Más satisfacción al asador de los que cocinan los problemas ajenos dándoles un toque más apetitoso.
En la edición especial de este formato navideño celebrado pasada la semana santa tendrá lugar una de las perpetuaciones más multitudinarias del descontento estomacal, con el que inevitablemente debíamos convivir según la linea trazada a priori por quienes han ideado esta ineficiente solución. Negaron la tierra, sus frutos, el agua dulce o salada y aquí no hay quien viva con el prohibicionismo imperante. La maratón no devolverá ninguno de los recursos a ninguno de los propietarios por derecho divino. Apenas un pírrico porcentaje de frutos terrestrescosechados por parte de aquellos capaces de privatizar el sol, las nubes o los vientos. Por mucho que autoridades civiles, militares y sociales se vanaglorien de la alta capacidad recaudatoria de la gala decana de la beneficencia televisada española los resultados son insignificantes. No llegan a acumular ni el 1% del presupuesto total que maneja la Generalitat año tras año. Alguno todavía se pregunta por la conveniencia de recaudar impuestos o no hacerlo.
Algo similar ocurre con lo que Aguas de Barcelona trama para limpiar su imagen translúcida y en la medida de lo posible expandirla hasta territorio argentino si hace falta. El fondo de solidaridad permitirá los recursos necesarios para que las personas en riesgo de exclusión social puedan asumir el pago del suministro de este bien imprescindible. Las ayudas van dirigidas a aquellos que viven de la renta mínima de inserción y no consumen más de 100 litros al día. A partir de junio y hasta nueva orden gozarán de una bonificación del 50% sumada a un perdón de posibles deudas acumuladas. Los perseguidores de morosos recibirán órdenes de retirada por este concepto pero no dejarán de ser los malos de la película. Todavía les queda pendiente perseguir a aquellos que no han dado jamás detalle de dónde y cómo fabrican el agua pero sin embargo la comercializan.
Recorre el norte, el sur, el este y el oeste. Un fantasma se pasea por España durante los últimos 5 años y seguramente me quede corto. Otro tipo de fantasmones andaban sueltos por las más lujosas oficinas, servidos por las más vulgares criadas y amamantados por los hijos del miedo.
La moneda, como los discos de vinilo, siempre tuvo dos caras. En la mala se representaba un rostro de algún mandamás insolente situado en lo más alto del pedestal. En la peor, comunmente conocida como cruz, se gravaba el peor martirio al que fuera sometido el mayor enemigo del mercaderío.
En cierta fecha de hace aproximadamente cinco años el mundo traspasó aquel punto en el cual el metal se voltea. Fue desde entonces cuando empezamos a descubrir la verdadera cara de aquellos que ya no guardan ninguna encuñación en su alcoba. Tenían el pisazo empapelado con varias capas de billetes de 500 que poco a poco se convierten en papel mojado. Hay goteras en el edificio.
Cuentan los más sabios economistas del planeta y lo repiten los más documentados periodistas que hace cinco años una crisis se desató en el mundo entero. Un recesión con origen financiero desencadenaba un gran terremoto que tiraba por el suelo los sueños de cualquier constructor con terrenito donde edificar. Olvidaron todos la doble cara de las monedas víctimas del uso indiscriminado del apunte contable con el que todo iba de maravilla. Creían que los billetes ornamentales de las paredes de sus mansiones brotarían como los geranios gracias a la mayor humedad proporcionada por las goteras. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y volvieron a caer estos humanoides en el error de fondo. Olvidaron el anverso y el reverso del popular billete fiduciario. Un papel por muy morado que sea permite obtener algún bien de consumo siempre y cuando otra persona física o jurídica esté dispuesta a aceptarlo como contrapartida.
El esoterismo está tan en declive como el sector financiero, el constructor o el del metal. Por nombrar alguno a modo de ejemplo…
Dos estereotipos muy arraigados en el imaginario popular son la tendencia del español a construir y la del suizo de financiar. El país helvético se ha caracterizado por manejar grandes fortunas gracias a una legislación tan neutral que ni entra ni sale en lo que el banquero decide o lo que el ahorrador deposita. Lo que ingresa la mano derecha no lo ve la izquierda, el juez, el político ni el mismo banquero. Tanta ceguera no podía ser buena.
El país alpino no se caracteriza por unas fabulosas tasas de suicidios. De las más altas del continente. Ojos que no ven gatillo que se aprieta para traspasar hacia el mundo de los sueños eternamente. A razón de aproximadamente 30 auto-ejecuciones por cada 100000 habitantes y año. La mitad que en Rusia donde por algo se debió inventar la famosa ruleta.
Pero no se preocupen que ideas las hay y muchas para salir del pozo. La asociación Bien-Suisse se ha planteado llevar hacia adelante una iniciativa legislativa popular para implantar una renta mínima alpina que situaría en aproximadamente 2000 euros. La vida está cara por las montañas pero con tal cantidad hasta en Zurich se superan la mayoría de adversidades posibles. Una de ellas una cuestión sufragiada anterior a la que los ciudadanos expresaron su disconformidad. A alguien se le ocurrió preguntar por un aumento de las vacaciones y rotundamente la ciudadanía dijo no. Visto el resultado 100000 suizos han apoyado con su firma la iniciativa de la renta básica que almenos garantizaría la libertad de hacer vacaciones o trabajar. Y que trabaje el que no tenga otra cosa mejor que hacer.
Sea como sea no es necesario decir que en los Alpes están acostumbrados a pasar tantas penurias que saben transformar en bendiciones. Su emblema nacional una cruz que lo expresa prácticamente todo. Resucitan a todas las torturas posibles. Aunque el mundo entero se haya empeñado en sacar a los osos de paseo que por si no lo saben en la mitología bursátil se asocian a descensos. Mientras en España había que poner un ladrillo sobre otro para alcanzar el cielo en Suiza se vivía eternamente por encima de cualquier energúmeno situado más allá de sus reducidas fronteras. Mientras en España nos ensañamos con el toro que en mitología bursátil representa las alzas, en Suiza da exactamente lo mismo de qué especie sean los rebaños. No hay animal fiero que resista el peor envite al que se pueda someter un ser humano. Con neutralidad, sinónimo de indiferencia, quedamos todos amansados. Ni la enfermedad de las vacas locas fue capaz de derrumbar los templos financieros helvéticos. Allí no podía penetrar ninguna bacteria. Como mucho algún virus informático donde la leche sólo se mueve de cuenta a cuenta, pero pocos microbios más.
Pero de lo que más se ríen en territorio alpino sin ninguna duda es del cambio climático. Un aumento de la cota de nieve les otorga el monopolio de facto de sus estaciones invernales. Pero por si no había suficiente si pensaba desplazarse hasta allí en algún medio de locomoción que emita dióxido de carbono a la atmósfera pronto necesitará adquirir derechos de emisión. Hoy los compran las empresas y mañana le tocará sufragarlos a usted. Son limitados y sólo se compran y se venden. El lugar por donde en algún momento pasan siempre es aquel territorio neutral donde la mayoría de instituciones internacionales se aposentan. Hasta la misma Cruz Roja como antítesis de la cruz blanca sobre fondo rojo helvética. Si algún día hay movimientos de enfermos por motivos humanitarios no tengan dudas tampoco. En algún momento u otro las camillas pisarán Suiza. Aunque no se detendrán allí. La única medicina que conocen por esos lares es el suicidio.
La cuestión energética vuelve a estar en la palestra informativa. Esta vez el revuelo no fue provocado por conflictos armados como el que se vive de manera tibia en Iran. Fue consecuencia de la decisión unilateral de Argentina de hacerse con el control de la empresa YPF anteriormente cedida a intereses ajenos a los del país austral. En la extrema paz se desata la guerra. En la extrema libertad se opta por el embargo no de flujos sino directamente de recursos.
En España la sensibilidad sobre el tema es máxima. No es novedad que Comisión Nacional de la Energía se las tenga con Unesa, a su vez con el gobierno y de rebote con todos los consumidores condenados a sufragar el déficit tarifario a falta de otros mecenas. Hace tiempo que lo vienen advirtiendo unos y otros pero todo el mundo mira hacia otro lado. Como si la luz se fabricara quemando apuntes contables que van y vienen para insatisfacción de los intermediarios financieros.
La politica energética catalana ha quedado trazada para los próximos 8 años si las elecciones futuras lo siguen refrendando. Expone como mal a combatir la emisión de gases que se prevé disminuir en un 25% de los que generamos actualmente. Casi por añadidura invita a reducir el consumo global energético en un nada desdeñable 20%. Si se consigue este hito histórico en una economía desarrollada como la catalana no sería descabellado pensar en la consecución del objetivo de obtener un cuarto de la energía consumida por la vía verde. La maduración de este tipo de fuentes vendrá respaldada por la quintuplicación de la eólica terrestre y como novedad la marina. Las plantas de biomasa acompañarán la estrategia. El desperdicio de calor fruto de incendios accidentales se transformará en quemas controladas en lugares especializados. Los propósitos son los que son y los resultados si esta vez no acompañan serán catastróficos.
De aquí a 2020 cientos de grifos petroleros irán cerrándose por cansancio o bien por decisión de los defensores de los ciudadanos que los ven brotar. En occidente se va tomando buena nota y parece que a partir de lo acontecido en Argentina la velocidad de emprender nuevas decisiones se acelera. Ya no se trata de charlatanerías en las cámaras parlamentarias. Se trata de ir trazando planes que se van dibujando apresuradamente. Hoy se anunciaba el catalán y en breve alguno más le relevará. Después de leer todos los que le sigan quizás una segunda ronda profundizará un poco más en la efectividad de las medidas. Si algo tiene bueno la existencia de varias administraciones dedicadas a exactamente lo mismo es que más de una piensa. Cuando terminen de pensar todas probablemente habrá más ideas encima de la mesa que si lo hace una en solitario.
En Galicia sin embargo no deberían preocuparse demasiado. Están de enhorabuena con la expropiación de la petrolera. Una de las venganzas europeas fue restringir las importaciones de biodiésel argentino. La sustancia se podría sustituir por la cultivada y destilada en Galicia. Con la soja otro tanto de lo mismo y el precio se dispara. El ganado estabulado que dejó de consumir aquella biomasa reservada para las plantas energéticas que les comentaba antes pasará hambre, se vende más caro o de lo contrario reportará menores ganancias tras su sacrificio. Pero todo sea por el bien de defender la españolidad de Repsol en las américas. A partir de ahora quizás ondee la rojigualda en cada explotación porcina partiendo el corazón gubernamental en múltiples pedacitos de afección.
Renfe que maneja grandes cantidades de petroleo en sus recorridos parece también haberse puesto las pilas. A partir del próximo cambio de horarios prevé suprimir un peculiar tren que circulaba diariamente entre Zaragoza y Salamanca. Muchos kilómetros bajo tendido eléctrico y muy poquitos sin él. Probablemente circulaciones de este tipo que requieren el uso de combustible fósil en todo el recorrido pasen a mejor vida. También sorprende que sea ahora cuando la misma empresa insinúe que va a lanzar el billete con enlace hasta ahora inexistente. Habrá que empezar a transbordar como garantía de un mejor aprovechamiento de las energías rodantes. Por cada sitio el material más adecuado a unos precios un poco más prohibitivos en global.
Pero quien seguramente sufra las peores consecuencias tras el atrevimiento de Cristina Fernández de Kirchner no serán nuestros estómagos que deberán pasarse al vegetarianismo. Tampoco los ganaderos y mucho menos los viajeros que ya no sepan donde ir a comer. La catástrofe está escrita para una de las empresas que forman parte del índice bursátil Ibex-35. Sacyr-Vallehermoso que apenas construía obras de gran envergadura para todos ni promovía habitáculos reservados para algunos se ha estrellado definitivamente. El mercado ha situado el precio de sus acciones a mínimos de hace 20 años pero intuyo que todavía le queda mucho tiempo por retroceder. Será al margen de los destinos del índice que engloba las 35 mayores empresas con presencia en bolsa. En la próxima revisión semestral será excluida de este grupo selecto. La debacle coincide con la dimisión de su presidente Luis del Rivero. Demasiadas desgracias para uno de los mayores propietarios de la petrolera Repsol. Ni la mejor adjudicación a dedo en algún rincón de planeta afín compesaría la hecatombe.
El sector alimentario está de enhorabuena. Una de las ejecutivas de la empresa, más que multinacional omnisciente, Coca-cola ocupará la dirección general de la Agencia Española Alimentaria. Un cargo desde el cual deberá responsabilizarse de regular aquello que usted, yo y el tío que se fue a América ingerimos diariamente.
Las suspicacias no se han hecho esperar. En este caso dotadas de un mayor auspicio porque Ángela López, así se llama la afortunada, ha solicitado una excedencia en su antigua empresa para no echar por tierra sus derechos laborales adquiridos con su flamante carrera.
La correspondencia existente entre altas instancias públicas y altas instancias empresariales es y ha sido notable a lo largo de los últimos años. En román paladino equivaldría a designarlo en términos de poder y ejecutivo y grandes corporaciones. En lenguaje más llano todavía sería posible la simple referencia a las altas instancias donde ellos se juntan tras haber sido criados por el mismo Dios. Las relaciones son bidireccionales de manera que el mismo artilugio que hoy sirve de paraguas mañana se voltea y es usado como recipiente por otro organismo.
Cristina Garmendia en el anterior gabinete fue la imagen destacada de la desconfianza desatada en estratos inferiores. A ojos de los más audaces o simplemente desconfiados convirtió el Ministerio de Ciencia y Tecnología en oficina biotecnológica. Pero es que remontándonos algo más atrás todavía queda pendiente responder al enigma de porqué es obligatorio el caso para circular en ciclo ya sea motorizado o a pedal. ¿Será también consecuencia de la asociación entre alguna de esas empresas que fabrican algo indispensable para nuestro bien y aquellos que nos defienden de cualquier productor malvado con benevolentes regulaciones?
El jarabe de cola es otro de esos productos que a fecha ciertamente desconocida pero muy anteriormente al nacimiento de Nino Bravo fue puesto a disposición de la humanidad entera. Sin coacción alguna ni conspiración conocida o por conocer fuentes norteamericanas aseguran que llegó hasta el otro lado del charco procedente de Aielo de Malferit, un poco más al sur del meridiano de Rasquera para situarnos geográficamente. Musicalmente allí donde asomó la cabeza el cantante que conquistaría la parte más meridional del nuevo continente y que terminó su existencia prematuramente, víctima de una fatal casualidad en la carretera.
En Norteamérica no es ninguna casualidad convertir sustancias insignificantes en grandes bienes de consumo de masas. La pizza con origen en la península itálica, o quizás más anteriormente en tierras cercanas a la corte que dirigía los destinos de Nápoles y el milanesado, fue expandida por todo el globo cuando los estadounidenses la descubrieron. El imperio primero conquista y después es conquistado, o viceversa. De la misma manera que les relataba al principio, entre altas instancias hay relaciones multidireccionales y en todos los sentidos. Las flechas se confunden. No se distingue cual pincha a cual ni quien sangró en primer lugar.
En el caso del jarabe de cola la conveniencia de propagarse por tierras donde se come cada día más rápidamente es obvia. El imperio de la grasa requiere un potente protector de estómago, lo cual significa incorporarlo a la dieta diaria. Nada de medicamentos dispensados solamente en farmacias en dosis cada vez más reducidas. Las costumbres exigen inundar abundantemente unos estómagos constantemente aquejados por la batalla lenta contra la comida rápida. En Aielo de Malferit los inventores del hallazgo hubieran tenido que esperar demasiados años para rentabilizar el producto. A orillas del Mediterraneo nunca se sufrió consecuencia de disponer de grandes cantidades de alimento para alimentar a tanto cerdo.
Como todo medicamento la mundializada, omnisciente y misericordiosa coca-cola además de estar bajo sospecha por su vinculación con el poder más globalizado también se ha situado en el punto de mira por cuestiones de estricta salubridad. En algunos lugares la legislación vigente ha obligado a adoptar cambios en la fórmula para impedir tener que etiquetar alguna advertencia sobre la peligrosidad de alguna sustancia relacionada con el cáncer. No porque la genética difiera en un lado y otro de alguna frontera. Sino porque cada jurisdicción se fija en lo que quiere para redactar sus leyes y permitir sus trampas.
En Japón el uso de edulcorantes artificiales chocó con la normativa, hecho que obligó a sustituirlos por otros más benevolentes en las versiones ligeras de una bebida sanadora. En Nueva Zelanda hace relativamente pocas horas una treintañera perdía la vida por el uso indiscriminado de esta pócima consumida a borbotones. Tomaba más de seis litros diarios que combinados con cajetilla y media de cigarrillos fueron letales para su existencia. Puso en evidencia al mundo entero que los medicamentos sólo curan o matan pero no nutren. Por ejemplo los expertos médicos constataron niveles bajísimos de potasio en su maltrecho organismo.
La diferencia entre un fármaco y un veneno se encuentra en la dosis. En tiempos de consumismo exacerbado la industria alimentaria en su conjunto es probable que termine en algún banquillo de acusados. Los fabricantes de medicamentos no tienen otro destino que seguirle el camino. El consumismo masivo no entiende ni entenderá de dosis. Los envenenamientos tampoco.
No había oscurecido todavía en las grandes ciudades de nuestro futbolístico país cuando tumultos de personas con indumentarias polarizadas transitaban por la mayoría de las calles. En Barcelona buscaban las gradas. Por falta de altas sumas a desembolsar por un asiento privilegiado se conformaba gran cantidad de aficionados con algún bar con plaza disponible por un módico precio.
Los colores con los que se digirían al evento dependían del lugar donde nos encontráramos. Aunque el aspecto fuera carnavalesco mucho distaba el fondo de tal festividad. La cuestión es muy seria cuando el árbitro pita el inicio del encuentro. La calle se silencia y solamente se interrumpe la tranquilidad por algún lance destacado del partido. Unos parecían dirigirse a una boda sin pareja conocida. Otros a un congreso de bufones con un colorido más vistoso. Según el lugar el aparente carnaval se vive de distinta manera. Según el lugar se prolonga varias semanas o se pasa directamente a la cuaresma por falta de apetito. La disparidad de resultados es así.
En el campo todo sigue exactamente igual. El colegiado de turno prosiguió la tendencia a tomar protagonismo en el desarrollo de los acontecimientos. Un gol en fuera de juego dejó definitivamente helados a los seguidores azulgrana que hasta ese momento no se habían hecho demasiadas ilusiones con el juego de su equipo. Demasiadas imprecisiones cometidas por una alineación rara lo avalaban. Balones perdidos con más frecuencia de la habitual indican la dificultad de conjugar el juego de toque que caracteriza al conjunto de Guardiola. Uno, concretamente desperdiciado por Puyol a pocos centímetros de la linea de meta terminó al fondo de sus redes. Era la imagen más elocuente de la falta de decisión de los jugadores barcelonistas con la pelota en los pies.
Tres días han pasado desde que el mismo equipo sucumbiera en Londres ante un conjunto que demostró poca cosa más que el Real Madrid ayer sábado en el terreno de juego. Un vendaval de oportunidades se sucedieron en la portería defendida por Cech pero el número de veces que traspasó el balón la linea fatídica fue ninguna. Los jugadores al mando de Guardiola necesitan un alto número de aproximaciones para hacerse con el pequeño trofeo del gol. Sin embargo Chelsea o Real Madrid con un juego más vertical son capaces de aproximarse solamente cuando pueden conseguir el éxito. Si a la falta de aproximaciones con pelota controlada en el interior del area sumamos la falta de decisión demostrada en tierras británicas, más una pizca de suerte del rival junto con otra de desgracia en equivocaciones arbitrales tenemos representada la tormenta perfecta que asoló ayer sábado el Camp Nou.
En la segunda parte londinense se vislumbró una disminución del ritmo futbolístico demostrado por los jugadores azulgrana. En el clásico la lluvia que fue el único aliado del equipo que necesita un césped resbaladizo en el que circule con rapidez el balón apareció hacia mitad de encuentro. Ni así se volteó una semana horrible para los intereses barcelonistas. Durante lo que resta de temporada que pueden ser 90 minutos en la vuelta contra el Chelsea mucho tendrán que esmerarse los de Guardiola para protagonizar la gran remontada, no de un partido sino de una tendencia.
Del Real Madrid ni comento nada porque con la actitud demostrada le ocurrirá lo que Dios quiera frente al Bayern. Son imprevisibles los equipos que lo dejan todo en manos de la inspiración divina de alguno de sus componentes. El clásico y la liga se fueron del lado blanco pero no disputarán la final contra el Athletic. Lo hará el F.C.Barcelona para ensañarse con los débiles lo que no pudo defender contra los de su talla. Previsiblemente sin Cristian Tallo ni Aciago Alcántara (y cierra España).
Algunos días atrás recibía un extenso correo de un agradecido lector que aprovechaba la interlocución para plantear una duda que le intriga a la hora de cambiar de piso. Un servidor aprovecha estas letras para terminar de dar respuestas a un asunto relacionado con la situación calamitosa en la que se encuentran las cuentas municipales. También para recordar que pese a no ser la mejor época para adquirir un bien inmueble cada caso merece un trato especial digno de analizar. Sentenciar en la conveniencia o inconveniencia de hacerse con un piso de manera generalizada sería contraproducente.
Para la problemática que nos ocupa cabe decir que la duda de uno de los seguidores de estas lineas está relacionada con un cambio de techo. En sí no es una adquisición pues por ese concepto entiendo añadir almenos un euro de ladrillo a la cantidad que ya se tiene. Incluso habrá casos en los cuales desplazarse de vivienda signifique vender parte de la propiedad utilizada hasta ese momento.
Cuando tenemos en mente cambios de aires podemos estar pensando en hacerlo de municipio, estado o simplemente añadir a nuestro espacio el piso de al lado, de arriba, de abajo o el terrenito que colinda con nuestro pequeño territorio.
El lector en concreto de quien les hablo ha recorrido varias opciones a la hora de encontrar nueva propiedad. Si por el interior se tratase tiene una opción cercana donde vive actualmente que se adapta perfectamente a sus pretensiones. Ganaría una cochera donde cabe un turismo por el hipotético precio de venta de su vivienda actual. Pero divisa un problema comunitario que le mantiene dudoso y con razones para no firmar inmediatamente la compra-venta. El traslado hacia el nuevo hogar intuye que supondría soportar altos gastos de mantenimiento del espacio común que va incluido también en el lote. Entre otros equipamientos la finca cuenta con jardines y piscina. Los saldos deudores con la banca no saldrían trastabillados sino inalterados prácticamente. Pero las obligaciones mensuales ascenderían por el hecho de vivir con unos servicios a los cuales hoy no tiene derecho.
Para mayor información la gran comunidad de la que podría formar parte cuenta con cuatro edificios, cada uno con 50 habitáculos. En total 200 viviendas que deben sufragar mensualmente los gravosos servicios que dispone. Muchos municipios no llegan a los 200 habitantes pero no se formularon tal pregunta a la hora de colocar una piscina en el pueblo, con jardín incluido. De perdidos al río. Tampoco se preguntaron aquellos que fueron en busca de la ganga inmobiliaria si determinado municipio contaba o no con un determinado equipamiento. En algunos casos extremos no había ni cloacas y santas pascuas. Suele ser lógico que mayores prestaciones tengan que ser sufragadas con mayores tasas impositivas. De lo contrario la solución suele ser albergar una planta petroquímica, una central nuclear, un cementerio de residuos, un vertedero o un prostíbulo donde las señoritas que fuman acaben con toda la marihuana cosechada en Rasquera. En el caso de una comunidad de propietarios de una ciudad la solución puede ser acoger una antena de telecomunicaciones en todo lo alto.
Mi particular percepción del asunto no pretende esclarecer ninguna decisión de compra, ni de venta, ni de nada. Simplemente me indica que el análisis de hechos complejos debe ir más allá de la simpleza en la que vivimos instalados. Para responder a los miedos iniciales sería conveniente ver hasta qué punto los equipamientos deben continuar manteniéndose para no poner por ejemplo la vida de aquellos que los utilizan. Si la piscina tuviera un elevadísimo trampolín habría que revisar obligatoriamente los peldaños de la escalera de manera periódica. No fueran a caer los usuarios por la vertiente indeseada. Pero además de esto sería también necesario conocer opiniones del conjunto de individuos con los que colectivamente decidimos el futuro del espacio que compartimos. Siguiendo con la linea argumental me parecería pertinente saber cómo reaccionarían los demás ante las adversidades. Deberíamos preguntarnos si viviremos entre gente capaz de renunciar al servicio de jardinería o a incluso clausurar la piscina en caso de malos augurios económicos.
Una cosa es segura y se trata de los plazos que restan para pagar de las construcciones de miles de piscinas municipales y comunitarias. Otras como el gasto del socorrista lo decidimos día tras día. Pero para inventarse gastos tampoco es necesario que en la nueva propiedad haya piscina, jardín o alguna maceta. Con que cuente el edificio con una puerta de acceso mañana puede decidirse cambiarla por otra que incorpora la tecnología puntera diseñada en Japón. Al siguiente puede embarcarse todo el vecindario en un antena colectiva para intentar visionar los canales del pujante sudeste asiático. La semana próxima pueden empezar las pretensiones de contratar un portero de los de toda la vida ante el fracaso de la tecnología nipona.
Si no deseamos sobresaltos en el futuro antes de formar parte de una comunidad cualquiera convendría indagar con quien compartiremos decisiones. Las elecciones empiezan a ganarse en este punto.
Eran las once de la mañana cuando escuché unas prisas singulares. Un grito perseguía un silencio hasta alcanzarlo. Apenas había llegado a cruzar una transitada calle. Pero ahí no terminaba el peligro. Entre la pared y las manos de una mujer de aspecto asiático un joven exclamaba su inocencia. Era cacheado completamente ese avispado visitante que pocos segundos antes había escapado del bazar chino de la otra acera.
El resultado de la inspección era arrojado al suelo desde la intimidad que guardan los pantalones. El ladrón había perdido la indiferencia. Se debatía entre la irritación y el placer a medida que calcetines y pantalones eran descubiertos por una comerciante ascendida a justiciera. La estampa finalizaba con dos bofetadas en sendas mejillas. El agredido no se atrevió a ofrecer la otra, giró la cara por simple imposición…
Un 3 de mayo de hace tres cuartos de siglo un grupo de 200 policías a las órdenes del consejero de orden público de la Generalitat de Cataluña se dirigía a la central de telefonía de Barcelona. Al llegar al departamento de censura mostró la intención de tomar el edificio entero controlado hasta entonces por la central que administraba vida y muerte en la retaguardia del frente de Aragón. Los trabajadores anarquistas descontentos con la decisión de las máximas autoridades oficiales intentaron mantener el control telefónico con disparos. El asunto agitó la pólvora contenida socialmente aunque los líderes del sindicato mayoritario se esforzasen llamando a mantener la calma. Rápidamente se prendía la mecha reaccionaria dentro de la propia reacción explosionando uno de los conflictos más confusos de la historia. Cientos de barricadas se alzaban en los aledaños del edificio colectivizado. Pocas horas después se reproducían por todo el territorio lo que para unos fue simplemente una oleada de altercados y para otros un ejercicio revolucionario fallido más…
Diez años después del último exilio de la familia real española se estrenaba al otro lado del océano una película que marcó la vida de alguna generación. No me refiero a la nacida en la miserable posguerra. La difusión de la cinematografía que circulaba por todo el globo era escasa en nuestro autárquico y autocensurado país en 1941.
España tuvo que esperar casi 40 años para disfrutar de las peripecias del seguramente elefante más famoso de toda la historia. Un animal ridiculizado por sus grandes orejas que a la postre le permitían lo que a ninguno de su especie; volar.
Durante la transición los más pequeños que no corríamos, volábamos a ver las aventuras de un personaje singular en la historia cinematográfica y ornitológica. Lo hacíamos simbólicamente pues ninguno de nosotros consiguió todavía levantar el pie de tierra. No llegábamos a entender el texto constitucional y quizás por eso no se nos tuvo en cuenta a la hora de refrendarlo. Teníamos que seguir asintiendo las posturas oficialmente hegemónicas en las que cabían todo tipo de dogmas pero no la capacidad de volar otro mamífero que no fuera el murciélago, o vampiro según el dialecto.
El penúltimo escándalo palaciego se juzgaba en Palma de Mallorca hace apenas dos meses. Pero la Zarzuela está en el punto de mira desde hace años. A diferencia de lo que ocurría anteriormente la difusión de los deslices monárquicos es mucho mayor que en los años 40 la película del elefante volador.
Iñaki Urdangarín tenía que utilizar el vehículo privado para adentrarse en la sala donde se le pretendía pasar cuentas. La muchedumbre acumulada en las puertas aconsejaba hacerlo de esa prudente manera.
La realeza en representación de todos los súbditos no tiene suficiente con las airadas y crecientes protestas alrededor de las alfombras que pisa. Se ha empeñado en abanderar el republicanismo aunque se trate del de peor contenido, por simple oposición a la figura monárquica. Abucheada o en silencio, andando o en bicicleta pero haciendo gala de su condición de garante de la unidad hace todo lo posible para evitar la discordia nacional. Igual que ocho décadas atrás abandonó el trono tras las multitudinarias expresiones populares ahora parece empeñada en ofrecer excusas al pueblo para terminar despidiéndose por otro medio siglo de vacaciones por la Europa todavía no intervenida.
Hace años en Navarra donde más abunda el apellido Urdangarín era motivo de satisfacción poder rotular un establecimiento con ese título a aquel que lo ostentara. Suponía un valor añadido. Hoy la marca va perdiendo prestigio y se aconseja cambiarla para no caer en la disminución de ventas que abre las puertas al comercio oriental. Cualquier paso al frente deja la retaguardia al descubierto.
Los últimos acontecimientos de lo más rocambolesco son difíciles de encasillar en los noticieros. Pese a la extrema dificultad de elegir entre las páginas de sucesos, corazón, humor, política o deportes la difusión es máxima. Esta vez no son sospechas, rumores o difamaciones. Una criatura se disparaba accidentalmente en una pierna. El patriarca unos días después se rompía la cadera en el intentó de terminar con la vida de algún inocente elefante en Botsuana. Así ponía rumbo al quirófano por cuarta vez en los últimos dos años para intentar ser intervenido en más ocasiones que muchas entidades financieras antes de quebrar. Así ponía los colmillos a todo el reino espasmado con las extravagantes actividades de su monarca en África. Al continente del sur se le expolia pero mediante complejos mecanismos y por la espalda.
Nosotros no pintamos nada en todo esto. Como les decía al principio crecimos entre películas como dumbo consecuencia de nuestra incultura política para redactar constituciones. Pero tan poco aprendimos que no hemos conseguido alzar el vuelo, el camino ni la página. Es ahora cuando nos acordamos del vituperado elefante porque ha estado a punto de ser abatido por nuestro máximo representante en todo el planeta. Entre todos lo matamos y él sólo resucitó. Dumbo no ha muerto, estaba tomando cañas.
Permítanme retomar el asunto trascendental que suelo exponer los sábados en este espacio. A la vez perdonen por no hacerlo hace exactamente siete días. La expiatoria semana santa no era el mejor momento para crucificar a ningún alcalde.
Rasquera se encuentra en estado de reflexión tras el resultado del original referéndum celebrado en la localidad tarraconense. El pequeño pueblo que ha dado la vuelta al mundo sin moverse de lugar ha logrado preguntar al vecindario y resolver en función de la opinión minoritaria. Pero no sólo eso. Tras el veredicto popular el alcalde dimitirá. Imagino que posteriormente se convocarán nuevas elecciones en las que saldrá elegida alguna opción política cercana a la linea que proponía el cultivo de marihuana para erradicar el déficit acumulado. La deuda que suma la totalidad de municipios asciende a un peligrosísimo 3% de PIB y hay que actuar con pinzas e imaginación. Para olvidarse del 397% restante la marihuana o el alzheimer, tanto monta, monta tanto, pueden convertirse en los mejores aliados.
Rasquera ha logrado situar en la opinión pública la cuestión ancestral de las drogas. A corto plazo deberá seguir reflexionando para encontrar otro tipo de soluciones a su problema. Al contrario de lo que estamos acostumbrados. Primero se suele reflexionar, después se decide y finalmente se acata la decisión de aquellos a quienes se les entregó la confianza mayoritariamente. El resto del mundo seguirá debatiendo con más fervor sobre la conveniencia de tomar según qué, la libertad de hacerlo y la necesidad de continuar con las prohibiciones existentes.
En estas lineas, las anteriores y las que vendrán, alguna propuesta podría ser digna de aplicación en la famosa localidad cercana a las orillas del Ebro. Un poco más lejos, pero no tanto como imaginan producto de los trasvases internos en la misma cuenca hidrográfica, moría electrocutado un maliense en el fracasado intento de robar cobre. El suceso aconteció en un lugar cercano a la polémica estación de alta velocidad de la capital provincial de Rasquera. No era la primera vez que lo intentaba el individuo. El pasado 14 de enero era detenido con las manos en la masa en un asunto similar en Alcover donde el tren nunca se detiene en ausencia de problemas técnicos.
En León por obra y desgracia de la empresa estatal FEVE, dirigida por Marcelino Oreja, el proyecto de unir mediante una linea tranviaria la actual estación de vía estrecha, situada en la calle del Padre Isla y el hospital ha sido abandonado. Hasta este punto nada a reprochar. Pero mientras desde una empresa ferroviaria se acusa a un ciudadano de apropiarse de hilo de cobre valorado en cierta cantidad desde otra del mismo ministerio se encargaron cuatro unidades en vano para cubrir la ruta en la capital leonesa con el permiso de Ponferrada.
Los leoneses están de pega. Con un carburante por las nubes acceder al hospital les será difícil en vehículo privado. Llegar en ambulancia quedará reservado a los mejores intérpretes capaces de simular la imposibilidad de hacerlo de otra manera. Acceder en tranvía imposible e innecesario. Con tanto cierre de habitaciones, disminución de capacidad en urgencias y somnolencia de un funcionariado al que se le niega la toma de café el recinto médico sería incapaz de atender a un tranvía entero.
Buena, sin ninguna duda, la decisión tomada desde altas instancias de la empresa estatal de ferrocarriles de vía estrecha. De sabios es rectificar pero en este caso con consecuencias nefastas. Cuando algo se proyecta hay que concluirlo si además como en el caso que nos ocupa supone desembolsar un 6% por la rescisión del contrato de obras con la UTE pertinente. Los tranvías que se encuentran terminados en Valencia se dirigirán probablemente a Ecuador porque en la misma España no hay ningún lugar donde se requieran. Pero es que encima viajarán a mitad de precio, como los jubilados, de lo que hubiera pagado FEVE por ellos. Unos vehículos de lujo que serán recibidos en América a precio de material retirado.
En materia de inversiones es preciso tener los horizontes claros. Si hay que cambiar algún párrafo de un proyecto en pleno desarrollo se retoca con habilidad. Para el caso que nos ocupa. Si acercar el tranvía al hospital ya no es necesario quizás lo sea entonces hacerlo al matadero. Pero lo que no es de recibo es deshacerse a medias de unos proyectos que sin finalizar sólo nos dejan agujeros en las cuentas sin prestar a nadie servicio alguno.
Cuando hablaba de tranvías podía haberlo hecho de terrenos urbanizados que esperan viendo crecer hierbas no comestibles la siguiente burbuja crediticia. O en el otro extremo terrenos urbanizados de manera deficiente que esperan la construcción de servicios básicos correspondientes a la categoría que ostentan. Cuando la torpeza política mueve hilos sin fundamento puede parecer asimilable al intento de robo acontecido en la estación del AVE tarraconense. Pero en este caso de mucho mayor valor que el de unas bobinas de cobre y para más inri con responsabilidad limitadísima. Sería preciso promover el aval con patrimonio personal de los decisores de un porcentaje de lo presupuestado para inversiones a realizar en varios ejercicios.
Hace ya más de 30 años un desconocido modisto orensano popularizaba sus tiendas de ropa junto a una frase que por mucho que se empeñe no se la termina de creer. La arruga es bella se atrevía a pronunciar no se sabe cuándo ni cómo. En sus establecimientos es posible encontrar cualquier tipo de género excepto telas sin planchar. Lo único que se mantiene arrugado es su cara que no forma parte de los géneros comercializados por su imperio. Tras los mostradores suele colocar féminas de corta edad que no requieren de arreglos estéticos. Porque además tampoco envejecen, parecen mantenerse siempre en la juventud eterna. Podría añadirle al lema gallina vieja hace buen caldo. Con las arrugas el mundo de la moda no conoce cosa mejor que hacer que escaldarlas, ya sea con la plancha o con la olla.
El asunto arde y levanta ampollas. En la otra punta de la península los agentes del orden se apresuran a ensuciar la imagen de un club de 5000 afiliados que hasta hoy se dedicaba tranquilamente a suministrar marihuana a sus asociados. Días atrás se ensañaron con una de las seguramente muchas plantaciones a escala industrial en territorio catalán. Sin posibilidades de inculpar a nadie se lanzaron a los interiores y exteriores de un local donde ahora presuntamente se comercia con droga…
Ya estamos todos de nuevo. Hemos llegado de la quinta polla o el quinto coño. A estas alturas no importa si los pestañeos son masculinos o femeninos. Lo relevante es el ordinal con el que se mira. No teníamos bastante con el cuarto, el tercero, el segundo ni mucho menos el primero. Necesitábamos ejercitar todas las extremidades en estas escasas vacaciones primaverales. El humano devenido pulpo en alguna playa remota lo ha conseguido. Promete sudar tinta para transformar la piedra fragmentada en arena en un paraíso sexual.
Ya estamos todos pero faltan algunos. Pero por lo menos somos los que estamos. Los millones de parados no participan en el festín. Los millones de jubilados tampoco, aunque no será porque la ciencia no se haya esmerado a encontrar miles de sustancias dignas de comercializar para la causa. Las vende a borbotones en los mercados organizados y clandestinos. Las prescribe con receta o sugerencia de boca en boca, siempre con todo el cuidado de no inmiscuir la fastidiosa dentadura. Los más jovenzuelos restan al margen de estos desvaríos. Su participación queda prohibida por una ley que de momento salvaguarda su virginidad…
Después de la II Guerra Mundial nuestro único planeta vio nacer unas instituciones que todavía perduran al frente de una economía globalizada. Una de ellas es el Fondo Monetario Internacional que recientemente se ha lucido con un informe que en realidad no lo es tanto.
Los economistas del organismo que cuenta entre otras funciones con la actuación contra la pobreza se han despachado a gusto con algunos miles de millones de trabajadores de todo el globo. Por si no había bastante con las políticas encaminadas a reducir déficit público sin mayor motivo que procurar la contención de gastos financieros. Ahora a estos iluminados se les ocurrido criticar la estructura de ingresos y gastos de los sistemas públicos y privados de pensiones.
Las fuentes son mucho más sencillas de lo que a usted le pudiera parecer leyendo cualquier recorte de prensa encaminado a esclarecerle el esquema. En nuestro país unos trabajan y aportan parte de sus frutos a un fondo común que los reparte entre los que ya se retiraron o son incapaces de seguir su actividad por motivos físicos, psíquicos o porque simplemente son unos fenomenales artistas.
El caso es que el grupo de aquellos que se dedican a vivir del reparto crece de manera peligrosa según los precavidos economistas. Lo terrible según ellos es que aumente el número de años en los que cualquier ciudadano tiene opción de vivir retirado. Algo que a ojos de cualquier persona con sentido común podría parecer digno de celebración no lo es para la caja donde se deposita parte de los frutos del trabajo de todos. Ciertamente es así pero igualmente cínico es centrar un informe exclusivamente en este hecho. Si quieren un ejemplo sencillito tienen uno en cada rincón del mundo rural. También opinaría cualquier economista del siglo XIX que proyectase una población dedicada a la agricultura inferior al 5% que el resultado sería necesariamente el hambre. Pero todos sabemos que excepto de eso podemos morir de cualquier cosa en la parte de mundo donde la ruralidad entró en declive.
A lo largo de los tiempos sin darnos cuenta nos hemos encontrado con mayores expectativas de vida. Hoy se ha convertido oficialmente en una bomba de relojería. Pero no es nada nuevo como le anunciaba al principio. El informe no lo es tanto. Lo que la casi totalidad de la prensa globalmente ha reproducido no es más que la plasmación de un modo de pensamiento que no se impone novedosamente, sino que se quiere terminar de imponer a aquellos que todavía no lo tenían claro.
Hoy han hablado desde altas instancias diversos nombres de alto prestigio sobre el escabroso asunto. Ya no es el ministro que no se sabe cómo llegó a tal cargo. Ya no es el director general de una institución nacional que idea cambios en las estructuras impositivas y laborales para hacer frente a la situación. El FMI ha disparado definitivamente sus muchas balas a cientos de millones de moribundos que deambulan por el planeta. La consigna está encima de la mesa de cada ministerio. En cada periódico que pueda leer cada mandatario. Si no se quieren enterar será porque estaban pensando en enterrarnos a todos antes de los 65 o inevitablemente alargarnos la vida laboral. En el transcurso de la aplicación de los recortes sanitarios no se han constatado resultados satisfactorios en cuanto a disminuciones de esperanzas de vida. Hoy supongo han explotado del todo los economistas del FMI. Ya no es hora de tratar el cáncer sino de expandirlo de forma vírica. Con un poco de pericia se logrará convertir al octogenario en una especie en vías de extinción, hecho indispensable para la superación de una crisis que los economistas del FMI no lograrán entender en su vida.
Hoy todos sabemos a quienes obedecían los políticos de las naciones más comprometidas financieramente cuando nos hablaban de necesidad de recortes. O quizás sólo sepamos que hay unos economistas del FMI que también claudican ante los dictados de la sinrazón organizada internacionalmente. Hoy sabemos perfectamente porque un organismo dedicado a la erradicación de la pobreza fracasó en el intento de forma globalizada.
No obstante tampoco conviene echar las culpas a bote pronto a la internacionalidad. El crecimiento del sentimiento contrario a las relaciones entre distintas economías es la consecuencia que tendremos la oportunidad de constatar en las próximas elecciones anticipadas en Grecia. Se debatirá el abandono del euro, la devaluación competitiva, nuevas quitas y váyase a saber si prohibir la importación de ciertos productos. Pero las problemáticas seguirán encima de la mesa sustituidos los economistas planetarios por los de los respectivos fondos monetarios nacionales. No hay más solución que olvidarse de esta pandilla de psicópatas hablen la lengua que hablen. No hay más solución que recortar la jornada laboral para posibilitar la celebración del mayor número de cumpleaños posible. Quizás así una gran mayoría llegada a edades avanzadísimas todavía mantenga la ilusión intacta por cotizar.
Menuda ocurrencia la última del gobierno de España. No convence a sus acérrimos, ni a los que pasaban por allí el día de las elecciones ni lógicamente a los que minoritariamente forman parte de la oposición. La finalidad de las medidas que urgentemente tomará el ejecutivo en materia de sanidad se encamina a ahorrar 7000 millones de euros anuales. Pero a la vez también se atisban emigraciones de siglas fruto de un descontento creciente político y ciudadano.
La novedad más polémica de todas consiste en reformular el pago por los medicamentos recetados por algún funcionario competente de algún organismo público autonómico. No olvidemos que las competencias están transferidas y hay que dialogar con los consejeros respectivos. Un asunto éste altamente importante. A corto plazo reformular precios supone tener que procesar unos datos que con total seguridad no dispone ninguna consejería autonómica. El siguiente paso será establecer el porcentaje que deberá pagar cada ciudadano y consecuentemente otorgarle el distintivo correspondiente. Más gastos que a priori parece que tendrán que correr a cargo de los ingresos subcentrales. Entre otros asuntos este se prevé clave en las reuniones próximas entre los distintos niveles gubernamentales.
Descendiendo un poquito más, hasta el nivel de aquellos que por política entienden el viaje de ida y vuelta a las urnas cada cierto tiempo, nos encontramos con mayor desencanto todavía. En primer lugar porque la medida se ceba con el jubilado que no suele ser un jovencito a quien no le importa lo más mínimo todo esto. Cuando hablamos de sanidad lo hacemos de medicina y sobre todo de medicamentos consumidos en gran parte por los grupos de mayor edad. La medida supone eliminar el principal privilegio de este colectivo. A más de uno sufragar un pequeñísimo porcentaje de lo que hoy le regalan en la farmacia puede suponerle la imposibilidad de acudir a la escapada anual patrocinada por el IMSERSO.
Se acabó el chollo panaceico para unos muchos. A partir de ahora habrá que cuidarse. Lo fastidioso es que en época de cotización nadie advirtió desde arriba de que las reglas de juego podían cambiar. Por tanto quien no se curó en salud deberá desembolsar sumas no previstas por los remedios. Desde abajo ningún médico recetó el mejor protector estomacal conocido que no es más que comer lo justo, necesario y hacerlo de manera equilibrada. Por tanto a esa multitud que vivía convencida de la gratuidad de la asistencia a sus excesos le será difícil ponerse a régimen. Ni la mejor dieta hiperproteica será capaz de devolver la salud a tanto confiado en la Seguridad Social. Ni siquiera el régimen de Franco aplicado durante siglos lo conseguiría. Es tarde simplemente porque hay prisa. No hay tiempo para encontrar soluciones fuera de la farmacología subvencionada a las sintomatologías desesperantes. Solamente es posible recortar el suministro y que cada cual aprenda a gestionar la escasez.
Hace ya algunos años una enfermera me comentaba que por primera vez en su vida había tenido que escuchar a un paciente confesar que no había seguido un tratamiento por problemas económicos. A día de hoy ya son varias veces las que me ha llegado lo mismo de varias bocas. Por muy barata que sea la medicina sólo ha sido accesible a todos los bolsillos el diagnóstico. Los tratamientos han estado al alcance de una mayoría pero no de la totalidad de ciudadanos. Unos se morían de risa cuando escuchaban hablar de seguridad social. Otros se morían de miedo sólo de pensar en una bata blanca.
Los más pudientes además de acudir al médico asignado de cabecera tendían a contrastar la opinión infinitas veces en consultas privadas. Aunque atendidas algunas veces por el mismo profesional que por la mañana funcionarieaba en algún hospital público. No sólo con eso se conformaban los más osados. A las medicinas complementarias, en su totalidad de pago acudían, valga la redundancia, a complementar el trato dispensado en la seguridad social. Otros en cambio entendían que el término adecuado era medicina alternativa. Las elecciones se relacionan con situaciones de escasez pero la motivación a ir más allá de lo establecido es una y sólo una en todos los casos. Fuera de casa se busca lo que se cree que dentro somos incapaces de conseguir aunque no sea mejor lo que encontremos por ahí.
En aquellas épocas en las que éramos casi todos nuevos ricos y poca necesidad teníamos de elegir considerábamos en masa que la seguridad social era una mierda. Unos por unas razones y otros por otras. A poder ser se entraba y salía del dispensario por la puerta de atrás y de noche. Ahora cuando nos ponen peajes defendemos la sanidad pública y universal como lo mejor de lo mejorcito. Nada de mutuas privadas. Nada de consultas privadas. Nada de medicinas complementarias. Nada de medicinas alternativas. Nada queremos saber de curanderos. Como nada quisimos saber de los remedios de la abuela que tan sana vivía en su niñez sin vacunar ni tomar medicamentos. Pero ahora no le podemos preguntar. Con tanto desprecio desarrolló alzheimer.
Hoy daremos una vuelta que cada día se la pega más gente en este país que nos resguardaba magistralmente de la lluvia cuando nos daba lo mismo que nos resguardara. Por si no había bastante con el puente aereo el AVE permite por tierra la ida y vuelta en la misma jornada entre lo que sería polo norte y polo sur, polo este y polo centro. Sitúese a su conveniencia pero abróchese el cinturón. Allí donde hay vida hay visiones opuestas, rivalidades, extremos e incluso polaridades. En mi caso, por oposición al cielo y la tierra utilizaré la tortilla como es tradicional. Rodaremos con ella además de contemplarla. Para hacer este tipo de viajes con un poco de imaginación basta. Lo otro es para picar.
Tras una pájara monumental del club de fútbol con sede fiscal en Barcelona el equipo más laureado del fútbol mundial se llegó a situar en cabeza de la clasificación liguera con diez puntos de ventaja respecto los azulgrana. Eran diez ilusionantes puntos de sutura de una herida que no termina de cicatrizar, quizás por robo de los coagulantes necesarios. Los lamentos hace años viajaron definitivamente a la capital que todo lo acapara. Allí todo se expande y explota a la perfección. En las pocas jornadas que restan para finalizar el campeonato más largo de la historia no faltarán quejas de todo tipo desde el lado blanco. Lo sucedido hasta ahora fue una anécdota. La violencia futbolística será extrema y los colegiados no quedarán al margen de ninguna crítica. Serán los principales sospechosos de lanzar cualquier objeto que impida el correcto desarrollo de un partido. Aunque proceda de la grada según las cámaras de seguridad se acusará al juez de linea que se ha tomado un descanso entre los espectadores.
En el otro polo ya debían estar planificando la siguiente temporada y el Valencia les ha fastidiado el plan. Pero ahora no se quejan de otra cosa que no sea el césped. Así que bienvenido será un título más de liga si termina cayendo a su bando. Las batallitas prometen ser duras y la definitiva en terreno propio y con el árbitro casero.
En el punto más álgido de la semana santa el parlamento de Catalunya aprobaba una moción presentada por SI por la cual se rechaza el posible rescate de las autopistas madrileñas por parte del gobierno español a costa de prolongar las concesiones catalanas. En esta ocasión el poder legislativo catalán daba rienda suelta a una de las reivindicaciones más populares en este territorio. Pero es que la ministra Ana Pastor casi nos venía a insinuar con su propuesta que Eurovegas no se situará cerca de su despacho. Desde altas instancias de Fomento se hablaba de rescate viario consecuencia de una probable quiebra de las concesionarias madrileñas. ¿Con ese complejo en la capital se prevén problemas económicos? O la ministra cree como la asociación de inspectores de hacienda GESTHA que Eurovegas sólo servirá para blanquear capitales o es un árbitro imparcial en cabeza de una institución al servicio de ambos polos pero polarizado.
La variante a la disyuntiva anterior vendría avalada por las palabras de Ana Pastor. Pero surgen más dudas todavía si tomamos el puente aéreo hasta Barcelona. Podríamos pensar que de no situarse el centro lúdico en la capital lo hiciera a orillas del Mediterraneo. Pero allí tampoco es sencilla su ubicación. Aunque el secretario de Unió Democrática de Catalunya Josep.A.Duran Lleida dejara claro que Eurovegas es compatible con la capitalidad del móvil no se terminen de creer que lo es tanto. Hay un terrible problema sexual que impide la convivencia de casinos y móviles. En la pasada feria del sector de telecomunicaciones los mossos analógicos registraron gran actividad de reparto de folletos de prostitución en la misma salida del evento. Dudo que haya carne para todos y la disconformidad con hacer colas no es buen síntoma de convivencia. Tampoco lo es la guerra declarada contra las actividades sexuales en territorio catalán. Malos augurios para los vicios desenfrenados.
Lo demás que puedan escuchar serán excusas para despistar. Son varios los motivos oficiales que permiten pensar negativamente en la instalación de macro casinos cerca de Barcelona. El mismo gobierno autonómico se niega a la autorización de una ciudad sin ley. El madrileño otro tanto de lo mismo. En Catalunya no gustan las construcciones demasiado altas que se prevén… Todo parece confabulado contra uno de los proyectos que podría generar un mayor número de puestos de trabajo en una sociedad que está necesitada de salario. Pero ni socialmente las ilusiones son extremas. Las dudas están presentes en cada uno de los habitantes de los dos polos que novedosamente parecen haberse dado la mano rechazando este tipo de actividades en sus cercanías. Los ludópatas ibéricos se han unido ante la amenaza exterior que pretende zanjar una crisis a base de bolitas rodantes. Hasta para defender la causa plataformas de ambos polos se han coordinado.
Con este panorama la conclusión que podríamos sacar de todo este asunto es que va siendo hora de que los extraterrestres den señales fehacientes de vida por el bien del planeta. Ante la amenaza exterior dos rivalidades como Madrid o Barcelona son capaces de unirse en la causa. También se batallaba hace décadas a escala mucho más pequeña y prácticamente se pacificó el mapa gracias a su ensanchamiento. Aquellos pueblos que rivalizaban con el vecino pasaron a ser una minoría. En su lugar florecieron múltiples asociaciones en defensa de territorios más extensos.
Con una visión más extremista que es aquella que no nos permite divisar el mundo más allá de los polos también podríamos llegar a otra conclusión no descartable. Ante las dificultades de ubicar casinos en el este o el centro quizás se retome la vía original aragonesa. Los sedientos Monegros que solamente sirven para ver pasar ferrocarriles, vehículos y el Ebro podrían convertirse en solución a las dos ubicaciones posiblemente descartadas. De hecho Aragón entero a ojos de las visiones extremas sólo sirve para rellenar el espacio entre dos grandes metrópolis y si algo cae es porque se queda en el camino. Afortunadas son las tierras de paso en comparación con otras lejanas a los grandes ejes que mueven los engranajes nacionales. Quizás el patrocinio o hasta la adquisición del Real Zaragoza por parte de Eurovegas salven al club del pozo o incluso de la desaparición. O quizás nos salven a todos, maños incluidos, los extraterrestres.
Se celebraba antes de una Semana Santa que supongo no ha contribuido a resucitar ninguna alma sin rumbo del submundo financiero. La tradicional junta de accionistas del mayor banco español tuvo lugar el 30 de marzo y como casi siempre contó con escasa repercusión mediática.
Ya pueden esforzarse en balde los más avispados en destacar la importancia para nuestros destinos de lo que acontece tras el telón de la primera entidad financiera. Como en los años precedentes los distintos medios informaron superficialmente sobre lo que se decidía en tierras cántabras hace apenas una semana.
La retransmisión del evento no se realizó en abierto ni por canal de pago. Por lo que se refiere a las intervenciones y votaciones cada cual tuvo que ingeniárselas para apropiarse de alguna parte de los títulos de propiedad que diariamente se negocian en los mercados. Aunque hubiera podido figurar como retransmisión digna de segundo o tercer canal público los discursos que año tras año se van vertiendo a principios de verano siguieron desarrollándose en la clandestinidad. En esta ocasión fue a principios de primavera y ya inmersos en una tendencia significativamente cambiante.
Como ya anticipaba en este artículo la junta de este ejercicio nos podía deparar una pequeña novedad respecto las anteriores. No sólo en esta sociedad sino en otras también. En las pasadas ediciones diversos grupos relacionados con sindicatos y ONG’s hacían acto de presencia reprochando a Emilio Botín su apuesta fuera de los límites de la ética por el beneficio que sigue prometiendo aumentar. Sin pararse a pensar en las consecuencias de la actividad Botín recorta pólizas de crédito o por el contrario financia guerras a través de concesiones de liquidez a la rentable industria armamentística. Todos los reproches se desarrollaban con el permiso del incombustible accionista Ignacio Quirós Estremera que junta tras junta protagoniza las apariciones más vistosas y punzantes contra la dirección actual de la entidad. Un insigne propietario de una parte importante de la mayor marca financiera que encontramos en bastantes esquinas. Sin apego a los colores de la entidad de la que cobra suculentos dividendos se atreve a ensuciar su nombre dentro y fuera del recinto accionarial. Incluso asoma la cabeza en algunos medios de menor difusión. Todo sea para dañar la imagen del equipo gestor de la entidad financiera y principalmente de su presidente.
La novedad que nos trajo el 2012 fue la presencia de José de Zubeldia en defensa de aquellos ahorradores que en 2007 confiaron sus fortunas a la emisión comercializada como “Valores Santander”. El banco que si por algo se caracteriza es por la capacidad de anticiparse a los nuevos escenarios lanzó esos títulos a una rentabilidad fija que doblaba la de los depósitos tradicionales durante los cinco primeros años. Una vez llegados a finales de 2012 el capital se convierte en acciones de la entidad que como pueden intuir han perdido más de la mitad del valor durante este periodo. La práctica tenía como objetivo dotar al banco de mayores recursos propios para hacer frente a una previsible mala racha en los balances. Estaba en lo cierto el ideológo de esta estrategia pero se equivocó de fechas. Cinco años no eran suficientes para poner fin a una crisis interminable y hace escasos 10 días la novedad hacía acto de presencia en la junta de accionistas.
No se trata de pérdidas que se puedan compensar estimulando la ilusión a que el temporal se disipe en breves momentos, ni en el próspero año nuevo que todos nos deseamos rutinariamente a finales de diciembre. Se trata de pérdidas sustanciales las que los ahorradores sufren en su cartera. Por ello el representante de estos perdedores ha acumulado una notable cantidad de títulos con los que expresarse en la junta. José de Zubeldia se atrevió a cuantificar el potencial de títulos a los que ostenta en más del 5% del capital total de la entidad, el doble del que está representado en el consejo de administración actual.
Emilio Botín para hacer frente a esa marea, que sabe será complicada de capear, hizo un llamamiento a la fidelidad de los nuevos accionistas del banco. Les animó a cambiarse de rol y jugar a propietarios. Quieran o no deberán participar en el juego. Otro asunto será que lo hagan correctamente este otro tipo de personas acostumbradas a jugar a otra cosa. El banquero más famoso de toda España sabe perfectamente que toda esa manada procede de su misma estirpe. No son gente cualquiera sino una especie de hijos bastardos que fecundó en 2007 a las multitudinarias criadas que le asisten. Dios los crió y en el futuro se juntarán en beneficio de un timón donde hoy manda un emperador desnudo. El trono está a merced de cualquiera de sus múltiples descendientes. Desde allí no habrá más remedio que poner rumbo a la multiplicación del beneficio para paliar el roto ocasionado en miles de patrimonios. Sólo con voracidad y buenos dividendos será posible reflotar un barco que naufraga por su misma liquidez.
¿Ha visto nunca un jubilado apresurarse para coger turno en un ayuntamiento, un cajero de supermercado o su dispensario predilecto? Suele ser habitual a nuestro alrededor retratar este tipo de estampas. El tiempo lo vale y los más experimentados son conscientes de la alta retribución que ofrece.
La mayoría de retirados de la vida laboral disponen de un tiempo relativamente escaso respecto aquellos que no se han iniciado en ella. Por motivos naturales y otras causas que nada tienen que ver con la naturaleza. Los ahogados por el reloj tienden a empujar a los progenitores al pluriempleo no remunerado y a batallar con sus mismas prisas…
Me llamo Dani...él, vivo en Barcelona y no recuerdo lo que estudié ni cuando. Terminada mi larga enfermedad llamada titulitis empecé a autoaprender y a pensar libremente. Desprovisto de títulos nobiliarios por linaje y de títulos académicos por renuncia solamente me queda la desnudez intelectual necesitada de atuendo. Provisto por experiencia de una sensación respecto la verdad objetiva como inalcanzable me atrevo en este espacio a ir creando otra realidad subjetiva. Una de tantas con la que puede ser que simpatices o antipatices. Sea lo que fuere espero que lo expreses comentando en público, o bien en privado a través del correo tortillismocasero@gmail.com. Puedes realizar propuestas de todo tipo. La desnudez lo admite todo. Si quieres realizar alguna donación hay millones de entidades desnudas de dinero que las reciben. Si deseas hablar de algún proyecto constructivo te responderé.