Compañeros, camaradas, compatriotas, apátridas y animales de cualquier especie. En primer lugar disculpen esta manera de invitarles a bordo pero me olvidé de todos sus nombres. Creo que llegó la hora de permitirnos un pequeño viaje hasta los confines de la inteligencia, la opinión, la irracionalidad, lo absurdo, lo banal y lo importante.
Comprendo perfectamente y de antemano cualquier reticencia al movimiento. Criados en la sociedad más sedentaria de la historia acostumbramos a rechazar cualquier propuesta que implique caminar. Por aquello de la transgresión de nuestra impasible alma inmóvil.
Encuéntralo en…
