
Por si no hubiera bastante con los miles de outlets y los cientos de miles de outlets de outlets una ciudad del extrarradio de Barcelona ha decidido celebrar unas jornadas al culto del consumo desenfrenado.
La caída de esta variable es notoria. La reformulación de necesidades también. Lo que era indispensable pasó a ser trivial y lo que no nos gustaba ni con salsa bravísima para a ser indispensable. Como los caldos de pocos ingredientes y mucha pasta que hay poca para hacer ostentaciones como antaño.
Las depresiones económicas, de la misma manera que las del homos economicus, no se curan con fármacos. En Sant Boi donde por algún motivo fueron pioneros en la atención a la enfermedad mental lo saben perfectamente. Como recetan los mejores especialistas de la materia es necesario consumir desenfrenadamente para salir de las graves crisis emocionales.
Durante el periodo que va de final de mayo hasta el 2 de junio varias actividades ultracomerciales tendrán lugar en este municipio catalán. Entre las más destacadas el regalo del IVA a cualquiera que decida de una vez volver a los hábitos que nos mantuvieron en pie durante tantos gloriosos años. El horario para recapacitar será puntualmente hasta altas horas de la tarde. La noche seguirá respetándose para soñar plácidamente con lo adquirido.
Un bono equivalente al impuesto incondonable del valor añadido permitirá repetir compra, que es un reto incluso para repostar gasolina más allá de las cercanías del cobro de la nómina. Dicen las últimas estadísticas que a medida que avanza el mes se tiende más al uso de los servicios ferroviarios de cercanías allí donde todavía existen.
Si con el cheque no tiene bastante el ayuntamiento se encarga de ultimar contactos para mover hacia los garajes una selección de vehículos que en estos momentos forman parte de los conocidos como kilómetro cero. Antes eran apodados así por su escasa distancia recorrida. Ahora por los kilómetros que probablemente recorrerán. Para que la fatal profecía no se cumpla hasta se negocia regalar el repostaje de estos vehículos hasta fecha a determinar.
Todo sea por consumir y para expulsar engendros de encima. Las ciudades los acumulan peligrosamente allí donde más duelen. En el vertedero cientos de miles de basuras duermen apaciblemente mientras en los locales comerciales generan pesadillas.
Sant Boi empezará a despertar de la depresión con la inducida fiebre consumista. Los días locos se prevén capaces de irnos devolviendo a nuestra perdida senda de una tacada. Llegó la hora de esnifar el billete y dejarnos de drogas duras.
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