Un día que carece de importancia empezaron a torcerse los resultados que arrojaba el todavía imperante modelo de organización económico. La insignificancia del momento temporal no viene determinada por la poca importancia del suceso, sino por tratarse de un proceso gradual. Como el descenso del Villarreal a segunda división. No se fraguó en un mal trance a finales de temporada. Fue perdiendo el equipo la categoría durante el transcurso de cada partido.
La tendencia económica se torció porque era endeble. Dio paso a otra de distinto signo. Porque se desvanecía con un pequeño soplo de aire fresco. La dirección tomada nos hizo creer que una serie de catástrofes concatenadas se sucedían. La mayor desgracia de todas es que es imposible poner orden cronológico al proceso. Pero, inútilmente, la mayoría de economistas del planeta analizan y debaten sus hipótesis respecto el final de los finales…
Continúa en:
