
Las repercusiones de las medidas adoptadas por el Gobierno para convertir AENA en un negocio rentable no se han hecho esperar. A partir del pasado 1 de julio, las tasas suben de media entre un 10 y un 19% en los aeródromos españoles, mientras que en Barajas y El Prat el incremento va del 50 al 100%. Por ello, algunas compañías han optado por dejar de operar algunas rutas. Consecuentemente, convierten un poquito menos rentable la actividad de una AENA en declive por motivos estrictamente energéticos.
Ryanair, primera empresa europea del sector de bajo coste y situada entre las grandes operadoras celestes, es una de ellas. Su presidente, el arrogante Michael O´Leary, comunicó profundos recortes en sus operaciones con origen y final en Madrid y Barcelona este invierno, en respuesta a la decisión tomada por el gobierno español de doblar las tasas de salida por pasajero. Así a partir de noviembre prevé recortar once rutas desde Madrid, cuatro desde Barcelona y reducirá frecuencias en otros 46 trayectos.
La subida de tasas tendrá como consecuencia un recorte severo del tráfico, turismo y empleo en ambos aeropuertos cuando remita la demanda estacional veraniega. Exactamente como el incremento del IVA en otros sectores. O´Leary, en declaraciones que denotan un frío sudor ante lo que sabe perfectamente que le viene encima, asegura que su decisión interferirá en los destinos de más de 2 millones de pasajeros y 2.000 puestos de trabajo. Estos recortes podrán remediarse sólo cuando el Gobierno y su monopolio aeroportuario gestionado por AENA revoque el incremento de las tasas. Una manera muy fina de expresar la debilidad de un tráfico que despega mediante un hilo rompible por cualquier incremento del coste operativo. Aunque se trate exclusivamente de unos centimitos por asiento, o localidad de pie si le permiten el uso del fabuloso invento de una puñetera vez.
Ryanair finiquitará los vuelos a partir de invierno desde Barajas a Almeria, Girona, Ancona, Bari, Cagliari, Dusseldorf, Eindhoven, Frankfurt, Manchester, Poznan y Verona. El recorte de frecuencias impactará en los trayectos a Asturias, Bilbao, Fuerteventura, Gran Canaria, Lanzarote, Palma de Mallorca, Santander, Santiago, Tenerife, Alghero, Charleroi, Faro, Krakow, Malta, Marsella, Milán, Oslo, Palermo, Paris, Pisa, Oporto, Roma, Estocolmo y Tánger.
La compañía irlandesa emulando lo que el mismo Ministerio de Fomento, propietario de AENA, prevé ejecutar en la monopolística RENFE, pasa la podadora en El Prat con la cancelación de las rutas a East Midlands, Leeds Bradford, Hamburgo y Trieste. El recorte de frecuencias desde la Ciudad Condal afectará a los vuelos a Alicante, Gran Canaria, Ibiza, Málaga, Palma, Santander, Santiago, Tenerife, Budapest, Charleroi, Dublín, Edimburgo, Glasgow, Liverpool, Memmingen, Milán, Oslo, Paris, Oporto, Roma, Estocolmo y Venecia.
Michael O´Leary recordó en la cita con la prensa que la subida de tasas es perjudicial para el turismo en España, el empleo y la economía en un momento en el que el desempleo juvenil se sitúa a niveles alarmantes, por encima del 50%. La compañía no ha comunicado cómo afectará en sus cuentas de resultados la decisión de suprimir o recortar algunas de sus rutas desde Madrid y Barcelona. Solamente salen intimidaciones por una boca arrogante que empieza quizás a callarse para siempre. Palabras que tienen efecto si y sólo si son asimiladas por aquellos que en devoción al personaje, creen quizás que fueron tipos como éstos quienes nos acercaron al pleno empleo, en tiempos que son inmemoriales.
La subida de las tasas afecta más a compañías que operan bajo el formato low-cost, ya que sus márgenes de negocio son casi inexistentes. Está por ver cuál es la reacción a la medida de Ryanair de otros grupos como EasyJet, Air Berlin o la joven Iberia Express. Pero previsiblemente ocurrirá lo mismo que en otros sectores mucho más cercanos. De la misma manera que al cerrar un comercio no lo celebran los distribuidores vecinos con mayores resultados, a excepción de periodos muy cortos de tiempo que suelen marcar el hambre para mañana, tampoco descorcharán ninguna botella espumosa los operadores llamados tradicionales, pero que empezaron a abandonar la ortodoxia hace alguna década.
Iberia y Air Berlin comunicaron su arrogancia de no repercutir a los clientes la subida de tasas a los billetes comprados antes del 1 de julio. Vueling se vio obligada a recaudar para el Estado la desproporcionada subida de tasas aeroportuarias así como la automática aplicación de dicho aumento a todos los vuelos con origen España a partir del 1 de julio independientemente de su fecha de compra.
La fundación de estudios económicos Fedea publicó hace unos meses un informe en el que decía que la importante deuda acumulada por AENA y el hecho de que la mayoría de los aeropuertos españoles presente resultados operativos negativos, obligan a un replanteo serio en relación a la gestión de estos aeropuertos. Ahora, el Gobierno estudia su privatización por el mal estado de salud de las cuentas del Estado. A perro flaco todo son pulgas. A perro sediento de petróleo todo es desierto.
Con datos escalofriantes de 2009 sólo ocho aeropuertos españoles están en beneficios y son Palma de Mallorca, Málaga, Gran Canaria, Alicante, Tenerife Sur, Girona, Bilbao y Murcia-San Javier. Mientras que 27 están en una situación de pérdidas. Existe otro grupo que pese a generar costes en las cuentas de todos cuentan con un volumen alto de pasajeros. Serían Madrid, Barcelona, Ibiza, Valencia y Lanzarote. Son las infraestructuras que pese a la irrentabilidad, se consideran estratégicas en la atracción de masas de carteras, en este caso turísticas, que generan empleo, beneficios, IVA, IRPF y demás imposiciones varias. Todavía existe otro conjunto de aeródromos. Aquellos donde sólo aterrizan fantasmas como bien podría ser el mismo Michael O’Leary. Si había pensado en algún ser de otra dimensión habrá que buscarlo en algún aterrizaje desafortunado fuera de toda pista en la que tributar tasa alguna.
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LCC
22 julio, 2012 at 20:00
Acabarán con todo. Hasta con la única manera que teniamos de pasar unos días en el extranjero. El año que viene nos dedicaremos a trabajar en vacaciones si es que se acaba el paro.