Cada día que pasa crece el número de parados, el de personas que viven en la calle, el de niños que carecen de derecho a comer tres veces al día y el de abuelos que notan a faltar algún medicamento. Como no podría ser menos y paralelamente a estos aberrantes datos que cada día nos sirven los medios de comunicación, el porcentaje de declarados antisistema aumentan.
Al unísono de unos pésimos datos de bienestar social medidos en los términos que deseemos, porque no hay por donde cogerlos, el número de personas que se manifiestan contrarios a los valores imperantes van acercándose a la mayoría. Sin mostrarse demasiado en una calle sosegada y pusilánime las encuestas delatan un sentimiento de hastío que va tomando cuerpo en el anonimato.
En Grecia quienes osan etiquetarse como antisistema o anticapitalistas llegan a representar dos tercios de la población. Una mayoría que en las cámaras parlamentarias daría lugar a nuevas posibilidades legislativas, pero sin embargo deben esperar nuevos comicios en los que la infidelidad electoral haga acto de presencia. Llegarán sin duda, antes que las soluciones que los mandatarios son incapaces de encontrar en detrimento de su consolidación en los distintos ejecutivos.
Los poderes son más efímeros que nunca y no es casualidad que se baraje la posibilidad de celebración de elecciones anticipadas en Grecia, Portugal o España. La estabilidad institucional ya no llega a ser valor alguno en tiempos de cambio. El conservadurismo ha desaparecido del mapa y ha pasado al auge la probatura. Sin darnos cuenta va tomando terreno para encaminarnos a situaciones desconocidas, encuestas fallidas, resultados insospechados y coaliciones sorpresivas.
El término anti acompaña diversos motes que describen el espectro político que conocimos hasta la actualidad. Describe a la perfección aquello que los astros, las brujas y los analistos anuncian que nos espera; O sea, nada concreto. En Grecia están hartos de los valores inculcados en la escuela, de la Unión Europea, del euro, de las monedas y las carreteras financiadas con fondos comunitarios. En España lo vamos estando como en los 70 las generaciones anteriores del régimen franquista. En los 60 había tanta libertad como diez años después, pero económicamente todo se encaminaba hacia las nubes. En los 70 una gran crisis sacudía el planeta por completo y se llevaba por delante gran cantidad de dictaduras. Sin cataclismos de distinta magnitud a los baremos que utilizan las cortes no hay revolución, valores ni manías. Hablar de los años 30 sería tener que incidir en exactamente lo mismo.
La suerte está echada. La de quienes se agarran a aquello que pueden y la de quienes lo agarrarán hasta el final de su reinado. Por mucho que intenten convencernos de sus maravillas al frente de las instituciones tienen todas las de perder quienes son incapaces de capitanear el barco del bienestar. La jeta está transitoriamente en la base de una sociedad que sufre los efectos de sus decisiones pasadas. No hay más argumento en su defensa que la ignorancia de que algo que empieza de determinada forma tiene acabar como está estipulado. El desconocimiento de las reglas del juego es la única excusa para saltárselas en un momento determinado de la partida que desconocemos cuando va a terminar. Sabemos tan poco que es difícil aventurarse a dilucidar si acabará para bien o para mal. Que sea lo que los antis quieran.
Archivo del Autor: dani...él
la jeta transitoria
Generalitat Club de Fútbol
Si no querían caldo, tres tazas de un porrazo. A la Generalitat Valenciana, presidida por Alberto Fabra, van a caerle tres de los muchos clubes de fútbol que rayarían la desaparición, con tratos similares a los que gozan la mayoría de pequeñas empresas privadas de la vasta geografía.
Elche, Valencia y Hércules se preparan para ser gestionados por las mismas autoridades a quienes gustaba visitar los palcos de vez en cuando, pero por motivos muy distintos a los actuales. No tienen excusa para fardar como lo hacían antaño. Porque no saben, añado, sacar adelante lo que manejan con dedos de barro.
Avalaron grandes operaciones, o al menos superiores a las posibilidades de los respectivos clubes, comandadas por ese sector privado que tanta sabiduría acumula. Fracasaron unos y serán relevados por los otros para hundir un poquito más, si cabe, la viabilidad económica de estas tres instituciones seculares de una tierra con amplias vicisitudes presupuestarias.
El hundimiento futbolístico, previsiblemente, sepultará hospitales y escuelas tocadas por la varita mágica que sabe oficiar dignos entierros, cubrir cadáveres de arena y conceder medallas a quienes traspasaron a la gloria del infierno, cuando el paraíso está en llamas.
El Elche logrará el ascenso con sobriedad, el Hércules un descenso anunciado hace muchos meses al compás de un inédito ERE en un club de fútbol. El Valencia podría jugar en Europa luciendo una marca que se resquebraja. El envoltorio es lo de menos, la simbología estorba, las entrañables cuentas se resentirán en lo más profundo.
Haciendo gala de una racionalización del gasto en otros sectores, el gobierno no ha caído en la posibilidad de poner en el mercado las dos licencias de fútbol que permitirán a la Comunidad Autónoma participar en la liga de fútbol. Con una es suficiente y más en primera donde formar escuadras competitivas es mucho más gravoso. En segunda B, el Hércules podría ocupar la plaza del descendido filial valencianista, para pasar a ser el filial de lo que debería ser el nuevo engendro.
Sin complejo alguno, una selección valenciana está pidiendo paso en el césped. Un equipo de poco presupuesto, con sede itinerante en los tres estadios venidos a menos. Hasta que en Villarreal dejen de atar los perros con las populares bolsas de Mercadona. Hasta que en el Ciutat de Valencia termine el milagro que mantiene el Levante en todo lo alto de la tabla, tras pasar por la cruel suspensión de pagos.
No existe ninguna restricción legal por parte de los organismos internacionales que censuran la aceptación de combinados autonómicos en competiciones prestigiosas de selecciones nacionales. Encarar la liga española con un conjunto de chicos de la tierra como hace el Athletic es posible. En Valencia es necesario y más contemplando alineaciones y dramas financieros. Llamar a eso selección nacional o Generalitat club de Fútbol son minucias. Cuestión de voluntad y capacidad de maniobra ante otro problema que se acumula en los despachos valencianos. Un ejemplo a seguir en otros lugares, pero que por algún rincón es necesario comenzar. Ha tocado donde casi siempre y no para desgracia de nadie, sino para demostrar la poca talla de unos dirigentes anclados por una deuda que parece estar avalada por sus neuronas.
Gobernados por psicópatas
Escandaloso incidente a la altura del asesinato perpetrado a Canalejas ocurrió recientemente en Bulgaria. Las imágenes son además de patéticas, sospechosas. Dejan muchas dudas. En Madrid, hará un siglo, quien disparó con un arma bastante más rudimentaria guardaba un tiró para suicidarse. En Bulgaria, en doble ocasión, falló un revólver de tecnología puntera. Salvó la vida al dirigente de la formación de derechas liberal que pronunciaba un miting ante una multitud. La pudo abrir a todo aquel que se mantiene al margen de este frenesí.
Las suspicacias están en ebullición. Nadie puede afirmar del cierto que no fuera teatro. Nadie puede negar lo acontecido posteriormente. Los golpes propinados contra el asaltante son propios de personas de similar calidad. Milagrosamente sigue vivo después de varias brutales agresiones. Cabe suponer que los encargados de la seguridad del evento fueron los primeros, pero costó poner paz en un recinto violentado. De estar preparado no tienen perdón aquellos que se ensañaron con el actor convertido en víctima. Formaba parte de la necesaria comedia. De ser un espontáneo el individuo, la reacción es desmedida. Ante la mínima chispa los insultos hacen acto de presencia en acontecimientos de este tipo. Ante desavenencias mayores la fuerza mayor toma las riendas del espectáculo.
Hace años tuve la ocasión de leer las primeras palabras que muy sutilmente insinuaban que estamos gobernados por psicópatas. La incredulidad es una manera de guardar distancia a falta de suficientes pruebas. Por mucho que me parezca execrable el hecho de dar órdenes a otra persona, en el supuesto que esa masa de individuos haya elegido en las urnas que se las den puede tener una excusa la práctica tan extendida. Hoy, viendo a los delfines del gran líder político búlgaro, militancia y a todo el arsenal que le acompaña, aquella proposición se dirigió a grandes pasos hacia el terreno de la verosimilitud. Sea por el motivo que fuera, la aparición de este sujeto a escena ha demostrado que este tipo de personas carecen de piedad porque desconocen la empatía.
El tamaño importa
Por fin confesó uno de los mayores tramposos de todos los tiempos. Se llevó siete Tours a base de testosterona artificial, transfusiones y EPO. Reconoció el escándalo que significó su carrera deportiva. Apenado y con lágrimas en los ojos en algunos transcursos de la entrevista que concedió a una cadena de televisión estadounidense, Lance Armstrong no indignó a nadie.
Su proeza empezó superando un cáncer. El reto transformó al deportista en uno de los más ambiciosos del pelotón. Quien pudo con una terrible dolencia, también afrontar etapas eternas bajo el intenso calor del mes de las revoluciones francesas. Se rodeó de un gran equipo que fue cayendo anteriormente, pieza a pieza, en alguna que otra operación contra el dopaje. Solamente quedaba el estandarte por derribar y se soltó solito. Arrepentido delató contra sí mismo, exigiendo el perdón de los que hablan sin obligación alguna. Todavía no ha dado positivo y por este hecho podría haber probado a denunciar los obsoletos mecanismos analíticos de las autoridades deportivas. Pero no se atrevió a hazañas de este calibre. Con ver levantada la retirada definitiva de la licencia que le impide competir en triatlones le bastaba. La debacle volvió humilde al personaje en un arrebato de consideración. Un cáncer le aupó al podio, logró lo más difícil que es mantenerse y terminó cayendo del pedestal para siempre.
Consigo arrastró a una generación entera de ciclistas. Si sus compañeros no eran santos, sus competidores presumiblemente tampoco. Si los ciclistas pasaban calamidades sobre el asfalto, los mecánicos o directores de equipo no solían enfermar durante las tres semanas de competición extrema. Se mantenían al volante o al mando del atornillador un día tras otro, sin descanso, tomando aquello que fuera necesario. Como sin ir más lejos cualquier trabajador asediado por la nueva legislación laboral que contempla como causa de despido procedente el absentismo por motivos de salud. Las normas conducen al dopaje. El asalariado procura mantenerse a flote por el medio que sea. El parón está prohibido hasta en el autónomo dependiente de unos ingresos para sufragar deudas o facturas obligatorias. Con más pena que la gloria de Armstrong, sociedades enteras se dirigen a pies juntillas a la necesidad de consumir drogas cuando la nariz da síntomas de goteo.
Armstrong puede haber cometido el mismo pecado que una gran masa no solo de ciclistas, sino de buscadores de riqueza. Pero lo va a pagar carísimo por sus brillantes resultados. El tamaño del éxito es lo único que merece la pena ser castigado por una justicia centrada en la contabilidad en lugar de aquello que expresa. Así no es extraño que una población extenuada reclame bajadas de impuestos, lo cual es lo mismo que desobedecer a la legislación actual, pero no se perdona la amnistía fiscal a los pudientes. El tamaño que marca la debilidad o robustez del contribuyente genera una moral que no es más que la que conocemos. Así no hay quien cambie. Si Óscar Pereiro, campeón del tour por eliminación de Floyd Landys, ante los acontecimientos declaraba que no percibe intenciones de solucionar este conflicto, habrá que concluir que tampoco se divisan demasiadas por concluir el otro.
Empresas, emprendedores y tendencias
Las cifras de paro que no paran de aumentar día tras día están acompañadas de muchos dramas, miserias y penurias. Relatadísimas en los medios de mayor difusión y serio aviso para navegantes crédulos. En el lado positivo de la balanza el nuevo florecer del fenómeno conocido por emprendeduría, o algún término parecido, actúa de fuerte contrapeso en la destrucción del tejido industrial con el que estamos familiarizados.
En esta época que nos ha tocado vivir tenemos el placer de encontrar continuamente nuevas propuestas, idea de aquellos que han sido expulsados del mercado laboral o bien no acaban de ver clara su incursión. La masa aumenta, los presupuestos en subsidios al mismo ritmo y las capitalizaciones de prestaciones van ganando peso paulatinamente. Los nuevos cotizantes de la seguridad social en régimen de autónomos tienden hacia el infinito en un mercado que se desmorona, una producción agregada que está en niveles delicados y unas alternativas que en la mayoría de los casos son poco más que espejismos.
Aquel personaje que está de moda, inspirado por una especie de don divino y que responde al nombre de emprendedor acostumbra a actuar como empresario, pero revestido por esta palabreja que realza la silueta tradicional. El envoltorio es ilusionante, el contenido suele ser deprimente y el futuro negro pensando en el destino que nos depara la proliferación de personas de estas cualidades.
Si bien es cierto que supone un paso adelante necesario el hecho que cada vez más cotizantes se identifiquen como emprendedores e intenten tomar el timón de sus vidas, también es un paso atrás las actividades que acostumbran a desempeñar. Una alternativa sencilla ante el cierre de una empresa es largarse. Cuando el capital de los despedidos es suficiente para adquirir algún medio de producción clausurado, quienes están tocados por esta inspiración se acomodan como propietarios de exactamente lo mismo y cometiendo los mismos errores que sus antiguos patronos. Quien ha adquirido algún conocimiento en su oficio de siempre tiende a desarrollarlo de alguna u otra manera, acompañado o en solitario. La emprendeduría hace florecer establecimientos que por algún motivo están en la ruina. Liberados los antiguos empleados de la contribución a los beneficios del dueño tienen más pastel para repartir, pero pueden seguir inmersos en el ojo del mismo huracán. A corto plazo los números salen. A largo las fatídicas tendencias, prolongadas, terminan llevándose por delante más porciones del pastel a repartir.
En el grupo de las actividades novedosas es en el que pudiera parecer que todo lo relacionado con la emprendeduría es maravilloso. Efectivamente tiene grandes beneficios disponer de cientos de miles de aplicaciones para el teléfono móvil que indiquen si hay que girar a izquierda o derecha en cada intersección, o avisen de que el tren llega a destino y hay que despertarse. También era imprescindible la nueva tecnología que hace dos décadas creó la burbuja de internet. El invento en sí no fue obra de ningún emprendedor conocido. En el anónimo ejército estadounidense se fueron fraguando nuevos sistemas de comunicaciones, para que viniera una masa de aprovechados a introducirlo hasta en la cocina. Detrás de cada innovación los beneficios pueden ser monstruosos. El día que se lanzó al mercado el microondas los iluminados que optaron por fabricarlo y venderlo se forraron, pero a costa del mismo patrón. O quienes introdujeron la pizza en este país que hace tres décadas prácticamente la había probado. No resolvió ningún problema alimentario esta receta milenaria, pero el que supo entrar a tiempo y salir por patas descansó un buen rato. Haciendo gala de la máxima “coge tu dinero y corre” la mayoría jugó a eso en el fondo y algunos siguen empecinados en repetirlo. Con la crisis más terrible de todos los tiempos la avidez aflora más que nunca. La criba más adecuada del momento puede consistir en saber separar adecuadamente el grano de la paja mental que se va propagando al unísono de un fenómeno sin vuelta atrás. Como internet, pese a arruinar a cientos de miles de buscadores de tesoros, dejará una huella insalvable en el devenir de la humanidad.
En los años 30 alguien con profunda inspiración pensó en vender la pizza en porciones en Estados Unidos. Tuvo un gran éxito esta innovación para los bolsillos del ingenioso emprendedor. ¿A qué estará esperando alguien todavía en la sombra para comercializar el pan a rebanadas o periódicos por páginas? ¿Logrará convencernos de que ha venido al mundo para salvarnos del hambre y la incultura? Todavía estamos a tiempo de evitar esta burbuja tras las otras que padecimos tan recientemente.
No sólo el AVE vuela hacia la galia
En poco menos de una semana el presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, asomó el carácter en dos actos que suelen gustar a los personajes de su especie. Los cortes de cintas siempre apasionaron. Últimamente se celebran con más morbo todavía. Las vestiduras rasgadas tienen aquel romanticismo sinónimo de amor o de levantamiento contra el opresor. La lencería fina situada en bellos parajes de cuerpos tatuados con el mejor tapiz, es rota hasta que la lengua campa a su placer sin rejas opresoras. Eso sucedió cuando una ministra socialista hacía el viaje inaugural hasta Barcelona en el tren de alta velocidad.
Recientemente Artur Mas que no se caracteriza por su dulzura política ha cometido un acto de profundo masoquismo en la inauguración de la llegada del tren de alta velocidad hasta Girona y Figueres. Aprovechando la presencia de Rajoy, destrozó la cinta y puso tierra de por medio con el independentista que gobierna en Madrid.
Al “president” no se le ocurrió nada mejor que criticar los retrasos en las ejecuciones de obras públicas en el territorio donde la misma Generalitat concluía hace una semana un eje transversal inaugurado dos décadas atrás y reinventado con dos carriles por sentido de última factura. Una actuación compleja y profundamente innecesaria en clave catalana. Si el tren de alta velocidad es un lujo para un país en el que sus extremos distan 400 kilómetros, el eje transversal que cruza zonas de baja densidad de población si para algo sirve es para evitar autopistas de peaje a quienes traspasan Catalunya de frontera a frontera. Una infraestructura que vio circular al instante de su inauguración demasiados camiones que saturaron esta parte de la red. Ahora, contará con carriles para tráfico lento en algunos tramos más anchos todavía y con una nueva modalidad de peaje para supuestamente evitar que unos circulen y los impuestos de unos pocos paguen el mantenimiento. Las barreras convencionales son de los pocos remedios con los que el mandatario catalán se muestra dulce en sus discursos y prácticamente como sus antecesores en la labor.
La línea ferroviaria de alta velocidad empieza a andar con descaradas subvenciones en los precios del billete que han irritado a más de un alcalde de otros extremos de la geografía. Los descuentos se abonan en Madrid que es donde tiene la sede social RENFE y sus dueños. Pero la inusitada generosidad centralista va mucho más allá. La empresa de ferrocarriles no ha retocado servicio alguno entre la capital catalana y las nuevas ciudades conectadas a la red. Solamente el nocturno “estrella Costa Brava” que unía desde los años 70 las tierras gerundenses y la capital de las capitales de provincia, sufre el recorte compensatorio de las nuevas plazas veloces. Circulará entre Madrid y Barcelona diariamente y hasta Portbou los fines de semana. No serán muchas circulaciones las que verán los nuevos raíles instalados. Apenas llegan a una decena por sentido. No serán muchos los viajeros en un primer momento como todo lo que empieza, pero quedarán aposentados más cómodamente en las localidades los demás que siguen disfrutando de todos los servicios. A corto plazo las desiertas localidades con el brutal incremento de oferta contrastará con las masificaciones futuras. No hay infraestructura definitiva. Esta tampoco lo será si todo permanece constante. Ni el tercer carril en la autopista de peaje, ni el eje transversal, ni el incremento de pasajeros en el aeropuerto de Girona, ni el hipotético desdoblamiento de la nacional II han aliviado la demanda de transporte hacia unas tierras que ven crecer el número de turistas, viajeros, camioneros y hasta macroprostíbulos donde se hacen macrobatidas y se llevan por delante a medio millar de mujeres dedicadas al sexo de pago. Tampoco la estación de la Sagrera solucionará los graves problemas de hacinamiento en la única instalación de este tipo que verá Barcelona en el próximo quinquenio. El pinchazo inmobiliario devaluó aquellos terrenos de RENFE con los que se iba a financiar la nueva estación faraónica de los trenes faraónicos. Las parcelas en la estación de Sants subirán de precio, pero no darán para sufragar ni las papeleras de la otra.
Las dotaciones de este corredor han pasado a ser de las mejores entre los que existen y sin embargo Artur Mas todavía tuvo palabras disonantes con las autoridades que las han hecho posibles. Catalunya se configura como la Suiza del Mediterráneo. Un lugar de paso entre España y Europa pese a que Madrid, urgentemente, procure perforar otro túnel pirenaico por un Aragón más leal al marco fronterizo. Catalunya, gracias a Rajoy y sus secuaces, será la puerta de escape de una inmigración que terminará haciendo a esta línea una de las más rentables del continente. Las plazas apenas las usarán los catalanes cuando cese el regalo en las tarifas, tal como sucede en el eje transversal. Allí los carriles centrales quizás se preparen para albergar unos raíles de gran capacidad de transporte. Posibilitarían movimientos de emigrantes verdaderamente de masas cuando los autocares queden cortos. Los nuevos sistemas de peaje para vehículos de gran tonelaje tampoco arrojarán resultado y habrá que ir pensando qué hacer con esos dos nuevos carriles que empiezan a sobrar. Un fantasma vuela hacia la galia y no es precisamente francés.
Misterio igualitario
Finalizado el año 2012 también se ha puesto el cierre a alguno de los contadores más sangrientos. No todo fue felicidad en un año especialísimo, después de haber superado un fin del mundo la mayoría de mortales. Es momento de acordarse de aquellos que demostraron esta debilidad tan enquistada en toda la especie humana.
Los informativos empezaron a hablar tímidamente de trágicos sucesos relacionados con las quiebras personales que llegan hasta otros mundos cuando no divisan salidas en este. Este tipo de noticias ofuscaron en la parte final del 2012 las crónicas de sucesos más repetidas en los últimos tiempos. Son las relacionadas con la violencia doméstica. En ocasiones los incidentes terminan en muertes, en otras en maltratos y en muchas más todavía en absolutamente nada, fruto de un miedo que atenaza al conjunto de población que comparte el sexo considerado débil en términos materiales. La chistosa guerra de sexos tomó seria relevancia en la opinión pública y rivaliza con verdaderos dramas en los que familias enteras se encuentran peleadas, pero con las cuentas corrientes que les ahogan hasta niveles inalcanzables por cualquier corbata de cuello blanco.
El resultado en 2012 fueron 46 mujeres muertas en manos de sus parejas sentimentales, rehenes de las mismas y quizás liberadas hasta de cobrar pensiones de viudedad de tales energúmenos posesivos insaciables, capaces de arrebatar el bien más preciado e irrecuperable. Cada episodio apareció en los medios a modo de culebrón ilimitado. Los testigos, afectados, algunos que solamente tienen ganas de chismorrear a costa de las barbaridades del vecino tuvieron su espacio.
Con el contador cerrado hay que preguntarse si realmente merece la pena seguir hurgando en este filón mediático que ha sido capaz de inspirar leyes, organismos y hasta ministerios. Un misterio sigue a la cifra cosechada y es cuándo cesarán este tipo de relaciones. Las que cuentan con cónyuges enfrentados, las basadas en la dominación y obediencia por respectivas partes. En definitiva todos los núcleos familiares están formados por personas de parecidas características y la mayoría con distinto sexo.
En las calzadas, sin embargo, las relaciones no son en condiciones de igualdad, al menos a priori. Unos van andando, otros en bicicleta y la mayoría conduce vehículos motorizados que se llevan por delante la vida de los que usan los medios más respetuosos. En total fueron 47 los ciclistas atropellados que hallaron el fin del mundo en 2012. Algunos más se recuperan en los hospitales de graves lesiones medulares reductoras de la movilidad. Nunca más se podrán arriesgar ni a transitar silenciosamente por cualquier arcén. Otros en vista de lo sucedido ni lo intentan. Permanecen en casa con el velo de la bicicleta estática para no arriesgarse a ser maltratados. En cuanto a los peatones que obligatoriamente transitan del vehículo hasta alguna puerta están de suerte. Se ha descubierto que reduciendo la velocidad máxima en zonas urbanas a 30km/h la mortalidad de los atropellos disminuye considerablemente. Si este era el año en el que podía aparecer una plaga mucho más mortífera que la violencia de género, parece que podrá contarse directamente una pequeña solución. El espacio, tanto en la carretera, como en las pantallas debiera ser ocupado por unos pedales hartos de intromisiones y de la imposibilidad de entablar un enfrentamiento justo en las distintas vías de comunicación. Sin llegar a extremos de crear ministerios cabría preguntarse al menos porqué la permisividad con las frivolidades al volante es tan elevada. Para encarar el 2013 no estaría nada mal.
Racionamiento ferroviario
Tres décadas después de otra gran crisis con elevados niveles de desempleo, el actual gobierno ha vuelto a sacar el mapa de las infraestructuras para mirarlo con lupa. En 1985 el PSOE marcaba líneas ferroviarias con la etiqueta de altamente deficitarias. Algunas fueron clausuradas antes de que alguna Comunidad Autónoma se hiciera cargo de sufragar los números rojos. Otras siguieron prestando servicio en el transporte de mercancías para sucumbir unos años después al abandono.
El gobierno del Partido Popular, dispuesto a servir felices años de recortes, ha vuelto a sacar la tijera para aplicársela a una RENFE que no ha sido capaz de dinamizar el transporte en aquellos trazados más antiguos. Únicamente tirando de erario público ha logrado aumentar exponencialmente los pasajeros de las nuevas líneas de alta velocidad. Compitiendo ferozmente con el avión, el tren se ha hecho un hueco en el mapa de desplazamientos de la nueva era.
Después de conocer los datos que hace tiempo se mantenían en secreto en cajones oscuros, la percepción generalizada es que RENFE está altamente subsidiada y especialmente algunos tramos por donde pocos atrevidos viajan. Lo que tengo la impresión que no ha quedado tan claro es que el déficit es prácticamente proporcional a las inversiones que han recibido algunos trayectos. Por ejemplo, el eje Atlántico que une las tres capitales gallegas es el que mayores números rojos de explotación acumula. No es casualidad que sea la única ruta sometida a examen entre todas aquellas que no pretenden tocar aunque incrementen la prima de riesgo exponencialmente. Se ha colado antes de que sea totalmente reconvertida a la alta velocidad a la que no ha tocado ser observada con esta lupa de tan selectivo rasero.
A la evaluación del actual gobierno solamente se sometieron trayectos de media distancia, caracterizados por los pocos gastos y unos menores ingresos todavía. La solución de la modernización es tan reciente y decisión de los últimos dirigentes que mejor no hablar de la nueva red que se va articulando. Más aún si todavía están pendientes de adjudicación demasiadas obras a quienes no saben hacer otra cosa que cobrar facturas de los impuestos públicos.
Se coló el eje Atlántico y dejó las cifras aclaradas. Las demás podemos intuirlas. Con mucho éxito en taquilla, pero costes disparados muy por encima de lo que aumentaron las ventas. En otras palabras es como si un equipo de segunda división fichase grandes estrellas de un día para otro. Seguramente la recaudación aumentaría, pero en mucho menor grado de lo que se dispararía la deuda. Normalmente este tipo de estrategias terminan necesitando de un rescate del sector público. Cuando es el sector público el que las pone en práctica sólo queda encomendarse a la grandísima banca que es lo que en esencia sucede. Mientras, cuentan que los precios del AVE disminuirán porque el contribuyente no puede sufragar estos dispendios de nuevo rico. En las otras palabras, la gente se ha encontrado acudiendo al estadio de segunda división, como han fichado figuras las entradas cuestan 100 euros y todavía no es suficiente para pagar altísimos salarios. Se inventan abonos baratos para no ponerse en evidencia los dirigentes del club. En palabras crueles se podría hablar de dumping, pero queda el término reservado a los países emergentes. En paralelo los precios de los servicios que generan poco déficit siguen subiendo al compás de la inflación y algunos clausurados por crisis.
Entre los trayectos más singulares que hay que suprimir hay dos que Aragón verá desaparecer. No se encuentra entre los planes el trazado más deficitario que discurre por esta comunidad y que atraviesa de lleno los despoblados Monegros. El informe gubernamental destaca los tramos Caspe-Móra y Lleida-Monzón como pozos sin fondo. Evidentemente no son lugares en los que varias personas tengan que compartir asiento, pero tampoco tan distintos como otros trazados aragoneses. Cortar el flujo de carbón chino desembarcado en Tarragona y quemado en Escatrón sometería a todo Aragón al gran apagón del siglo. En este sentido la trascendencia de una de las líneas es extrema. Parece el momento de cortar flujos de personas entre lo que podrían ser dos estados distintos en un futuro. Curiosamente los dos trayectos fronterizos empiezan a estar asediados por esa lupa de tan discrecional rasero.
2013, más 2013, igual a 4026
El 2012 cerró en lo que se refiere a los mercados financieros con una pésima sesión que ponía un broche lumínico a lo que podría significar el siguiente ejercicio. Dicen los expertos que la primera semana del año es significativa para intuir lo que puede deparar el resto de calendario bursátil. En estos tiempos que corren las señales quedaron marcadas mucho antes. No es necesario esperar a que los grandes agentes las emitan resacosos del año nuevo el próximo miércoles.
Sin abrir la persiana Wall Street está a la expectativa, situado cerca de máximos históricos, de lo que pudiera acontecer en las últimas negociaciones para evitar el precipicio fiscal. Por mucho que el patriotismo por encima de los partidismos salven los muebles a última hora, el mal ya está ocasionado. Una gran masa ciudadana se ha acongojado al conocer la verdadera situación de la economía estadounidense. No son sólo las hipotecas subprime lo que ocasionó un grave agujero difícil de digerir. Es a través de otro pozo de mayor dimensión como se generaron puestos de trabajo y mayoritariamente beneficios empresariales en la última década en la flamante economía americana. Algún día tocará reducir esta brecha consentida por el sector público con o sin crecimiento. La incertidumbre es tan grande como la recesión que vivirá el resto del globo que depende de exportar a un cliente difícil de sustituir.
El mercado continuo español situaba al IBEX 35 levemente por encima de los 8000 puntos después de dejarse aproximadamente un 2% en la última sesión de 2012. El año se cerró con una mínima caída del 5%, como consecuencia de una remontada en el último trimestre. La división de la línea temporal de las cotizaciones mediante el calendario gregoriano ha jugado un mal negocio en la visión de una tendencia a la baja que sigue intacta, por mucha reacción que haya habido desde mínimos.
Desde aquellos momentos en los que los índices perforaban niveles de derribo junto una prima de riesgo bordeando máximos, la situación económica ha empeorado. El apoyo de los grandes transatlánticos que cotizan entre las mayores 35 empresas en una Latinoamérica pujante se va viniendo abajo progresivamente. No sería extraño ver publicados números rojos de importancia fuera de los que coparán el sector financiero. Al compás de nacionalizaciones y una recesión estadounidense que si a alguien va a afectar será a quienes se encuentran inmediatamente al sur del mayor imperio económico de la historia. No sería extraño ver al IBEX 35 bordeando los 4000 puntos en 2013 que no significa terminar el ejercicio con unas pérdidas de un 50%. Significa que en algún momento tocará ese nivel, para en presencia del pánico resurgir de las cenizas milagrosamente según todas las publicaciones el día siguiente.
Tampoco fue rara la caída final de Bankia en este 2012 agitado. Tuvieron que venir unos expertos auditores a dictaminar que este conjunto de cajas de ahorro no vale nada. Algo que pese a ser sabido haciendo cuentas con los dedos de una mano, no lastró de una tacada el precio de la acción hace algunos años. Se ha tomado un largo tiempo recorriendo el camino hacia su verdadero valor, todavía le queda agonía por recorrer y hasta de agradabilísimas sorpresas para los más inconscientes y perspicaces especuladores. La situación macroeconómica de Estados Unidos también es perfectamente conocida y los índices han mirado hacia otro lado a la espera de una salvación momentánea. Con caídas de cotizaciones podría empezar el ejercicio en Nueva York y arrastrar a medio mundo. Algo inédito y que permitiría dar salida a las sobras alcohólicas de estas felices fiestas para celebrarlo. Según esa lógica, los 4000 puntos de IBEX podrían alcanzarse en el primer trimestre para subir los tres restantes mientras la economía va hundiéndose un poquito más por efectos financieros.
Los mercados que tanto dictan nos están poniendo en alerta de que sin la colaboración de la benevolencia del estado no son absolutamente nada. Este es el mensaje que emiten para interpretar lo que va a suceder en 2013. Cuando los depósitos iguales o inferiores a 100000 euros de algún zombi financiero empiecen a estar por debajo de lo que cuesta salvar a la entidad en cuestión va a ser probable que se deje ver el primer experimento de quiebra controlada y liquidación posterior. Hasta entonces todo va a seguir pendiendo de un hilo, pero bajando y por encima de los niveles que invitan a comprar a cualquier inversor con sentido común. La inversión, en su dimensión financiera, tampoco se recuperará en 2013. La especulación en alguna materia prima será todo lo destacable en el ejercicio que iniciaremos en tres días.
Así que a pedir a la virgen que nos quedemos como estamos. Una retirada a tiempo puede ser una victoria.
¿Y ahora qué? Metamorfosis
La burbuja inmobiliaria dejó infinidad de víctimas. Algunas de ellas fracasadas como verdugos tuvieron que conformarse con ese papel contrario. Especuladores que no fueron capaces de sacarse a tiempo todo lo levantado a crédito, antes del giro imprevisto de un mercado agotado, pero previamente a la fase del ciclo expansiva. Otras, son personas de rentas reducidas que creyeron repetidos bulos de vendedores, de inmuebles o créditos, para adquirirlos. Ante la opción de contrastar la publicidad engañosa de los interesados en difundir la fiebre por la vivienda se quedaron con las bonitas palabras que dibujaban un futuro prometedor para toda su estirpe.
Con el mundo trastornado tal como lo habían imaginado vendedores y compradores de un bien indispensable, empezamos a escuchar gritos en las sucursales bancarias en cada quiebra familiar y silencio en los despachos. Se han entregado discretamente cientos de miles de viviendas terminadas o por concluir a cambio de olvidar para siempre de este negocio que, como todos, lo es cuando el viento acompaña. Mandar la pelota al tejado del vecino, con llaves incluidas o cerrojo por colocar, ha sido la solución de los grandes ingenieros de las finanzas, más que de la construcción, que entienden el mundo de los balances algo mejor que la parte prestamista. Lo cual tampoco es muy complicado. Párese a hablar dos minutos con quienes ofrecen tarjetas de 30000 euros de crédito por la calle y verá a lo que me refiero. Saben de finanzas como yo de tiburones. Pero, entre esa masa de escuálidos, alguien por muy pocero que fuera de jovencito terminó saliendo victorioso con destino a otro país o a otro sector en auge. No hay crisis que se resista a los más intrépidos estrategas.
Aquellos que en la vida habían tenido curiosidad alguna por informarse debieron ponerse al día de golpe y empujados por una debacle sin precedentes. Se enteraron entonces que los préstamos sobre la vivienda tienen además de garantía hipotecaria, otra de tipo personal que condena a una deuda eterna siempre que otra burbuja no sentencie lo contrario. Se lo contaron en asociaciones como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca que además de su faceta didáctica siempre ha tenido un carácter reivindicativo. Llevar a discusión y aprobación la dación en pago retroactiva es el gran reto de este grupo que eclosionó con la miseria que se iba fraguando en cada contrato de compra-venta. La actividad pública se complementa en cada desahucio con acciones de resistencia ante la autoridad a la hora de perpetrar el dictamen judicial.
Un servidor siempre ha sido escéptico con la capacidad de transformación de todo este tipo de grupos. Difícilmente puedan surgir proposiciones racionales en la búsqueda de nuevos modelos de satisfacer necesidades humanas. Las prisas, la miseria o la necesidad nunca han sido buenas consejeras. Desahuciados ha habido muchos a lo largo de la historia aunque jamás cayéramos en la cuenta. De ellos tampoco surgieron grandes brotes verdes organizativos. Desde la persona mayor con dificultades de movilidad que vive en un cuarto piso sin ascensor y se ha estrellado bajando las escaleras a la joven que ocupa la casa de unos padres de alquiler de renta antigua y sufre la contrariedad de ver morir a los arrendatarios. La problemática relacionada con el azar y casi estrictamente con éste era mayoritaria en los años de bonanza, cuando los pisos casi los regalaban. Si en algún momento no se podían pagar venía alguien y ofrecía el doble de lo que costaban. Así solucionaban las incertidumbres mentales quienes adquirían un techo al precio que fuera. Como los promotores pretendían enviar la pelota a otro tejado.
Si el 2011 finalizó con la entrega de un premio a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca por la labor desempeñada, el 2012 la asociación ha devuelto el galardón con la primera propuesta digna de considerar en toda la historia, coincidiendo con la peor época de desahucios. Ni más ni menos ha osado promover viviendas de paja que de modo experimental se construirían en un municipio de tierras gerundenses. Fenomenal iniciativa la de introducir la sostenibilidad en las nuevas edificaciones. Además este grupo experimental de pocas viviendas contará con un recinto público para albergar servicios comunes y huertos que posiblemente puedan ser regados con aquellas aguas que actualmente desperdiciamos por una alcantarilla hasta paradero desconocido.
Restringiendo las edificaciones a los materiales disponibles ninguna burbuja se podría haber producido. Ni la financiera ni la peor de todas que es la de recursos materiales llegados de las antípodas del globo. Ese es el mejor medicamento para evitar futuros desenfrenos colectivos. Pero que las prisas no nos pillen despistados tampoco. Edificar con materiales nobles como la piedra no significa dilapidar recursos en favor del bienestar en los habitáculos. Tampoco se deriva en incurrir en grandes gastos, pues resulta baratísimo pese a que monetariamente las cuentas expresen lo contrario. Significa en primer lugar levantar construcciones que pueden durar milenios como cada catedral que preside las ciudades que conocemos. Limpiar el campo de piedras significa aumentar la productividad de los suelos donde se cultiva el trigo o el pino con los que solucionar otras problemáticas relacionadas con la vivienda. Encontrar las sinergias es la clave en este y en cualquier otro proceso.
Domingo de risa
Hoy fue domingo soleado, pero con pocas horas de luz. El planeta, en su hemisferio norte, atraviesa por una crisis lumínica sin precedentes. Hay que remontarse al menos un año atrás para encontrar situaciones parecidas, aunque muy dispares en el fondo. La poca duración del día es exactamente igual que en ocasiones anteriores. Pero esta vez era lo de menos. Tenemos mucha suerte de poder contar que todavía estamos vivos, después de haber superado el apocalipsis orquestado entre autoridades políticas, sindicales, empresariales y espirituales mayas. Pese a la conjura de todos ellos hacia la calamidad y sin hacer prácticamente nada seguimos en el camino, en el que cada cual encontrará su último día en el que las constelaciones se agoten, pero no en conjunto. Cada cual agotará la que le da el horóscopo cuando diga basta.
Ayer fue sábado de lotería o resurrección según la religión que se practique. La cuestión es que todo esfuerzo se simplifique en grado máximo y ambas se adaptan bastante a las exigencias de planteamientos. Sin hacer prácticamente nada los creyentes siglos atrás hacían llover y salvaban estómagos del hambre. Haciendo lo mismo las nuevas religiones salvan el mundo de las garras de aquellos que desde el lado oscuro mueven los hilos de forma funesta en detrimento de la humanidad. Los participantes en el bochornoso sorteo que inunda las pantallas de repetición masiva en su franja matinal se ilusionaron con unas bolitas que iban saliendo al grito de mil euros, mil euros, cual sorteo de contratos laborales mayor de la historia. Los sindicatos desde la huelga menos concurrida y las manifestaciones más multitudinarias de la modernidad permanecen en la misma caverna donde residían antes del evento que realzó su ego y poca cosa más.
No se han enterado las centrales sindicales de que hoy era domingo y no lo pareció. Su mundo reivindicativo terminó en las voces de San Ildefonso. Todas las secciones y federaciones concluyeron el año dando un vistazo a los boletos como todo aquel que se puede permitir el lujo de tirarse a las tragaperras sin caer en el intento. Nada hicieron para impedir que se respetara el derecho al descanso una vez cada siete días a unos trabajadores que tuvieron que levantar cientos de miles de persianas de comercios próximos a la quiebra. Hoy domingo, nada hicieron miles de afiliados que creyeron que con su contribución trimestral hacen suficiente para preservar unas condiciones inviables con este tipo de mentalidad. Hoy tocaba no hacer nada porque en festivo nada se necesita si eso supone incordiar a quien tiene que extender su jornada innecesariamente. Cuando a la hora de consumir nunca hay huelga ya vendrán los llantos porque al hijo le pretenden empaquetar un contrato basura. La presión del legislador por redactar nuevas posibilidades de trabajar en ayunas, durante la siesta o antes de que cante el gallo crecieron significativamente en la jornada frenética de hoy. Tanto en la vertiente callejera como en la que se cocía en cada hogar donde ya se trabaja impetuosamente para atracarse mañana hasta las cejas. Empezará entonces la búsqueda de culpables. Como siempre aparecerán los clérigos pese a estar abandonados por los feligreses. En ningún caso lo que sucedió en este domingo de risa, segundo día de la nueva era rematadamente igual que el anterior. Al próximo no se atrevan ni a dejarse caer por misa entre escaparate y escaparate. Hoy después de largas décadas sin pisar un templo me resurgieron las ganas de refugiarme en uno de ellos. A ver si así hallaba algún lugar donde el mundo en domingo se pare. Aunque simbólicamente que es lo que parece que importa.
Absorción privilegiada
El grupo Santander, que preside el casi octogenario Emilio Botín, fusionará su filial Banesto comprando el 10% de las acciones que no controla de esta entidad histórica con el objetivo de ahorrar un total de 520 millones de euros con la absorción de Banesto, que procederán de la integración de los servicios centrales y el cierre de 700 sucursales, según fuentes de la entidad.
Nada que no estuviera en el guión ha terminado siendo anunciado. Un banco que posee la mayoría de otro lo fagocita por completo con el paso del tiempo. En este caso el periplo se alargó demasiado, pero terminó como siempre. Nunca el momento fue mejor que éste para hacerlo. Con una morosidad agregada que supera el histórico 11% y sigue creciendo, había que recortar gastos. Con una princesa, Ana Patricia Botín, que va entrando en años acumulando una experiencia inigualable al frente de la entidad de juguete había que empezar a darle el timón de la nave nodriza.
Siguiendo los guiones de las mejores escuelas de negocios y complementados con las prácticas gratuitas que el linaje más banquero de la historia permite en lo más alto de una cúpula directiva, Ana Patricia Botín se prevé la encargada de realizar un adelgazamiento histórico. Sin causar demasiado ruido las bajas incentivadas suenan como posibilidad de reducir la cantidad de asalariados a niveles parecidos a los que cuenta actualmente el Banco Santander. Siempre sumando alguna plantilla de pequeñas ex-cajas que van a terminar girando alrededor de la misma marca que Banesto. Cuando la entidad que Mario Conde llevó a la intervención esté perfectamente digerida los Botín van a pujar por otras presas.
Las ideas no irán mucho más allá de lo que en los manuales de la gestión de empresas más pérfidos se pueda leer. La experiencia acumulada por una familia afortunada no llevará a haber dado con un visionario austriaco que dice ser posible reactivar el éxito personal con un simple electroshock. Ernst Fehr, un neuroeconomista de éxito por comprobar, afirma que un simple calambrazo en el occipital podría devolver la fortuna a cada desahuciado. Los Botín desconocen todas estas técnicas, los mercados lo intuían a la perfección y apostaron por la reducción de costes en lugar del fomento de los ingresos de su clientela depauperada.
La absorción que estaba cantada, pero sin fecha concreta, se pagará en especies como mandan los cánones de las empresas en dificultades en sus márgenes de explotación. Por determinadas acciones de Banesto se ofrecerán algunas de Santander a los pocos que resistían en minoría absolutista al reinado botinesco. No armarán ningún ruido porque se les regalará un 25% más de aquellos papeles que poseían del banco absorbido. Un trueque incentivado como cada una de las bajas que posteriormente se llevarán a cabo, pero también una especulación desenfrenada a golpe de rumor la semana pasada. Antes de la confirmación de la noticia los movimientos en la contratación de acciones fueron anormalmente elevados. Las paredes entre departamentos no fueron lo suficientemente aislantes o bien había micrófonos y radioaficionados a sueldo. La CNMV tendrá la última palabra para decir como casi siempre que adelante con el matrimonio.
El banco presidido por Emilio Botín todavía no se encuentra entre aquellos que tienen la obligación de meter infiltrados en su plantilla. Son los llamados interventores que antes procedían del Banco de España y ahora también, pero con terribles órdenes desde Bruselas. La información de posibles chivatazos habrá que extraerla con lupa e intuición extrema. Los sueldos, indemnizaciones, balances y los famosos bonos quedarán al gusto de la nueva cúpula fusionada en una. A diferencia de lo que empieza a ocurrir en las nuevas entidades nacionalizadas donde hay recortes serios en los costes salariales y directivos, acompañados de ejercicios interesantes de transparencia.
La existencia de información privilegiada en la absorción de Banesto por parte de Santander la desconoceremos, probablemente por ser un movimiento de fichas ampliamente privilegiado. Realizado desde la máxima solvencia según libros contables, pero con un mal sabor de boca. Exactamente igual que en los procesos de las entidades con graves agujeros. Los empleados ya no tendrán aquellos privilegios que disfrutaban hasta ahora en las llamadas reestructuraciones. Ni en el finiquito, ni en la opinión de los demás asalariados. La confianza se va desmoronando. Ahora solo confía con fe ciega el organismo supervisor de los mercados financieros.
Y tú más
El cobrador-interventor-policía-vigilante de un tren semivacío, ya no sé qué término utilizar, andaba perdido en un rutinario viaje matutino. Que los vagones no anden muy concurridos no significa que no estén repletos de especialistas en montarse en una parada y decir que lo han hecho en la siguiente, en la otra o que están bajando como aquel que ha perdido la brújula. El personal de a bordo que es simplemente una persona y de limitadas capacidades de movilidad, no tiene más que dos ojos y dos piernas para andar persiguiendo a aquellos que van entrando y saliendo hasta sin abrir la puerta. Algunos son de otras características químicas y están regidos por leyes físicas de algún mundo paralelo.
El asombro de este personaje es continuo. Ve gente perfectamente aposentada en su asiento, con el abrigo colgado y la pesada maleta en lo más alto. Se dirige hacia el nuevo pasajero y le pregunta por el billete. En apenas 15 segundos ha sido capaz de apalancarse. De forma mucho más rápida que él ha llegado al destino acomodado, sin hacer ruido ni sin ser visto por la estupefacción del expendedor de billetes de emergencia. Ante la falta de pruebas el cliente, aunque pésimo, siempre tiene la razón.
En el bar de la estación todo sigue igual. Anda sobre ruedas una picaresca desenfrenada que corta las lenguas en el momento más idóneo. A la hora de pedir nadie demuestra la más mínima tartamudez. La voz clara y concisa desemboca con el género deseado encima de la mesa. A la hora de pagar las palabras no terminan de fluir. No es lo mismo afrontar el pago de un café que el de uno con leche. Son unos céntimos de un ingrediente sin importancia que no merece la pena ni mencionar. ¿Acaso alguien dice que ha consumido azúcar, cuchara, taza, y ha leído los titulares del periódico? Simplificando que es gerundio, las facturas salen un poco mejor. Poco después la camarera recuerda por el recipiente que aquel café que acaba de entrar en caja iba acompañado del único ingrediente que lo encarece significativamente. Pero ya es tarde, no hay pruebas contundentes y queda todo un día para compensar el error, según palabras textuales de la misma.
Sin ganas de ver cómo se subsana este olvido contable abandono el lugar. Demasiada fenomenología en tan poco tiempo. No es hora de darse una vuelta por las gasolineras a ver cómo van los intentos de llevarse la manguera para regar las plantas. Como no hay dos sin tres faltaba el broche gordo. Siempre aparece sin moverse de lugar. Otra señora se queja de que no puede pagar lo que ha tomado. En un despiste le han arrebatado el valioso abrigo para las épocas que corren. Ahí llevaba el monedero y algunos documentos identificativos. No se sabe quién ha sido, pero por lo visto podía ser cualquiera. Será también verdad o mentira. Habrá hecho algún truco de magia como quien entra en un tren sin abrir la puerta. Lo cierto es que el abrigo no aparece y quien estaba sentado más cerca de la prenda dice que puede ser que no sea él el autor del hurto.
La presunción de inocencia la ponen en duda hasta los más severamente acusados. Con esta ciudadanía los políticos, gestores de lo público, se hacen cada vez menos necesarios. Cualquiera vale para la labor que han desempeñado durante largos siglos: procurar por uno mismo. Si pocos alzan la voz no nos extrañemos. No es ningún fenómeno paranormal. Es simplemente una forma de defenderse de lo que pudiera ser la respuesta ante la queja: Y tú más.
Dinero para todos
Algunos países llevan años atravesando calamidades financieras nunca vistas, tras el gran crack bursátil de hace ocho décadas bien pasadas. En aquella ocasión quienes poseían la confianza de los guardianes de la riqueza mundial prestaban a diestro y siniestro a todo aquel que se atreviera a poner los pies en un Wall Street pletórico durante varios ejercicios de burbuja continua.
La fiesta terminó como todos sabemos por los manuales de historia de la educación pública. El lado amargo quedó relatado hasta la saciedad. Desatada la crisis que sucedió el estallido del mayor globo crediticio de la historia los manuales no reproducen los acontecimientos tan pronto. Para eso está el gremio del periodismo que nos cuenta exactamente las mismas desgracias vividas el pasado siglo, al minuto e incluso retransmitiendo desahucios en riguroso directo. Sociedad enteras de varios países se encuentran en situación debilitada y hay materia para dar y tomar.
Presos por este sensacionalismo exacerbado todo se transforma en una queja, pero soluciones bien pocas. Lo que no deseábamos para nuestros abuelos lo hemos cultivado para los nietos. Nada más lejos en la realidad que nos tocó vivir. Superamos una burbuja tras otra creando una siguiente de mayor tamaño. Como ocurría en los años 20 en una economía que vivía al margen de las posibilidades físicas. La actual debacle roza lo trágico en dramatismo, hasta en las derivaciones multitudinarias por un crédito que así se expandió como la pólvora por todas las casas. El homo sapiens se transformó en el homo indignado con suma facilidad.
Quien acreditaba un trabajo fijo tenía derecho a una cantidad de confianza para hacerse incluso con el bien duradero más ostentoso con el que contaremos en nuestras recortadas vidas, tras la última explosión financiera. A unos tipos de interés que rozaban el ridículo y siguen cayendo en barrena hasta niveles de risa. En términos reales, una vez descontada la inflación, se sitúan en niveles negativos que todo manual de economía nos diría que señalan expansión infinita hacia unas nubes próximas a la estratosfera.
La realidad es bien distinta. A ver quien es el niñato que consigue financiación para sus estudios o el atrevido que alcanza recursos prestados para sus proyectos en la comercialización de aplicaciones para móviles que se están hinchando a base de bien. El dinero no se inventó para eso, pero puesto en manos de quienes no lo disponíamos por partida de nacimiento creímos que el acceso universal podía significar paliar nuestras carencias heredadas. Sin vivienda o coche regalado por el padre pedíamos un crédito y accedíamos a prácticamente lo mismo que las grandes fortunas patrias.
La idea no está nada mal. La tuvimos a tocar durante mucho tiempo y solamente algunos aprovecharon la oportunidad de oro. La mayoría pensó exclusivamente en tender a vivir como las élites sin llegar a generar los ingresos que éstas heredaban. Las burbujas lo que duran, duran. Pero la idea podría significar una característica del nuevo sistema financiero del mañana. Sin salirse de los cauces establecidos y volviendo a una situación conocida por la mayoría sería posible una salida del escollo en el que nos encontramos. De la expansión crediticia de principios de siglo ésta debería ser una de las lecciones a destacar. El dinero abundante y para todos es posible y puede ser recomendable que así sea. Otras formas de desatascar la situación también son factibles. Sin desmerecer ninguna de las posibilidades, sería conveniente al menos establecer un debate del tipo de sistema financiero del mañana, salvaguardando en cada discusión el dolor ocasionado por cada dolorosa estampa que un presente ofuscado nos seguirá regalando diariamente.
Lo que vino después del gran estallido que se llevó los sueños de una generación entera debería empezar a pasar a la historia de las banalidades. El futuro se empieza a escribir únicamente con alternativas a lo existente, nunca con dramatismos.
Continuarán los pros, contras y salidas por la tangente a esta posibilidad de dinero para todos que tuvimos delante de los ojos. Es evidente que algún retoque de envergadura a lo que vivimos es necesario. Con copiar y pegar en el tiempo no sería suficiente.
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Perdiciones mayas
Rosalina Tuyuc, Faviana Cochoy Alva y Pedro Celestino Yac Noj, considerados sabios del pueblo maya, visitaron una playa del este de la capital cubana para celebrar la ceremonia de agradecimiento a la naturaleza, en la que unas 200 personas intentaron seguir el hilo de los rezos y rituales ancestrales. Los tres representantes de una tradición secular con sus correspondientes profecías aclararon al mundo que el próximo 21 de diciembre esperan el fin de la actual era, tras la cual se debe recibir un nuevo sol que traiga nuevas actitudes, transformaciones y armonización entre las culturas, los seres humanos y la naturaleza. Los tres iniciados en la sabiduría maya hospedados unos días en la isla cubana, se dedicaron a difundir este mensaje aclaratorio que expresa que el fin de mundo no está en su agenda.
Toda profecía, además de polémica puede acarrear desprestigio para aquel que se atreva a pronunciarla. La del fin del mundo concretamente, además de ocasionar pérdidas de reputación, es sin duda alguna nefasta en caso de resultar cierta. Entre predecir el fin de una era, el fin de la humanidad o del universo en su conjunto media un abismo.
Los calendarios del 2013, los vayamos a utilizar o no, por ahí los están regalando. Mucho antes de una navidad que desconocemos si celebraremos o si la festejaremos con paga extraordinaria, están llegando a miles de casas ilusionadas con unas cifras económicas alarmantes para el año próximo que no próspero. Pero mucho mejor que lo que hay que leer en otros cientos de predicciones catastrofistas.
La sabiduría se unió con el fatalismo para conducirnos hacia ninguna parte. El pueblo maya declinó hace muchos siglos. Su civilización fue borrada del mapa antes que los colonizadores europeos la redujeran. En la memoria de esta cultura más que predicciones del fin de una civilización podemos encontrar relatos de lo que no volvió a ser. En la memoria de nuestra civilización también está recogido el mito de la Atlántida que basado en hechos reales o en la imaginación puede repetirse. El declive de la principal fuente energética de la industria moderna podría ser un punto de inflexión, pero que dista bastante de la fecha fatídica. Hace casi una década que lo padecemos.
Quien crea que el mundo termina llegó al último día en ese preciso instante. Quien vea amanecer el 22 de diciembre se dará cuenta de un error lamentable al que fue empujado creyendo en futurólogos desacertados. Si no estalla el universo en mil pedazos pueden estallar los futurólogos en otros tantos de similares características.
Mal andan estos seres a pocos días del final de los tiempos. Terminarán al compás del mundo que han predicho que termina. O terminarán pereciendo para siempre en un mundo que continúa exactamente igual o con pinceladas novedosas. A pesar de todo, los peores agoreros siempre fijándose en su propio ombligo, van a acertar de forma espléndida. Su mundo, ocurra lo que quiera ocurrir, va a concluir el 21 de diciembre. En una discoteca de esas que se apuntan a todas las celebraciones o en un macro velatorio sin séquito.
Una excusa desmontada
La paga extra que el Gobierno Vasco socialista en funciones ha anunciado que pagará a sus 67.000 funcionarios, podría estar en el aire después de que el Ejecutivo central haya presentado este miércoles un conflicto de competencias con Euskadi ante el Tribunal Constitucional. La famosa estabilidad presupuestaria estaría amenazada con esta decisión que solamente una Comunidad Autónoma ha tomado. Ante la posibilidad de sentar un precedente en la vía de la irresponsabilidad, el gabinete presidido por Rajoy se ha apresurado a cortar de raíz este tipo de iniciativas.
El conflicto por la paga de la extra de Navidad a los funcionarios vascos ha enfrentado durante las últimas semanas a los gobiernos central y vasco, con duros cruces de acusaciones. El recurso de recurrir al Tribunal Constitucional representa el último movimiento de una estrategia, destinada a dirigir la voluntad de un ejecutivo con cierta autonomía, pero estrictamente subordinado. Probablemente, gracias al texto constitucional refrendado hace 34 años el ejecutivo vasco verá reducidas sus atribuciones a las de cualquier funcionario de élite, pero en definitiva funcionario. El próximo ejecutivo podría incluso verse obligado a devolver la paga en caso de liquidarla, si la sentencia se postergara en el tiempo.
Gracias al texto supremo aprobado hace 34 años, nos encontramos subordinados como los peores de los funcionarios que se las verán y desearán sin una porción de sueldo. Y sin todo aquello que en el futuro deseen los dos partidos que reformaron al dictado europeo una ley, para poner como objetivo primordial la devolución de la deuda de anteriores ejecutivos y un sector privado enloquecido.
Estamos en la más absoluta rigidez legislativa por voluntad pretérita y abandono colectivo. Desde el polémico artículo introducido recientemente, toda la Contitución empieza a parecer exactamente igual. Como así nos parecieron la mayoría de partidos que batallaban por los escaños en todas y cada una de las elecciones. En la oposición mostraban una cara. En el gobierno la contraria y al compás de lo que prefiere Merkel que es la musa con mayor fama.
Celebramos otro aniversario de la Constitución reduciendo todas sus bellas palabras a una sola: austeridad. Con un conflicto de intereses y provocaciones electorales encima de la mesa. Pero siempre queda un rayo de esperanza. Si todas las constituciones y partidos constitucionalistas son iguales qué más da en el que se milite. La cuestión es buscar el que tenga la sede más próxima y empezar a expresarse si no habíamos caído en la cuenta. Siempre que la austeridad establecida se lo permita a cada uno. Las elecciones son otra cosa y por deseo de nuestros antepasados se celebran en secreto.
Pasotismo ilustrado
Jose Mourinho tuvo la brillante idea de someterse a un juicio popular que muchos políticos niegan respecto sus actuaciones. Salió al estadio Santiago Bernabéu 40 minutos antes de que diera comienzo la disputa del derbi madrileño. La división de opiniones fue una realidad sonora. Entre pitos y aplausos permaneció poco menos de 10 minutos en el terreno de juego. Hipertérrito, como en las más polémicas ruedas de prensa, escuchó la sentencia de una afición que conserva todavía algunas ilusiones.
La ocurrencia del entrenador blanco no fue la única que pretendía devolver la voz al espectador ansioso. Durante toda la mañana miles de manifestantes habían tomado céntricas avenidas de la capital para expresar la negativa a la privatización de algunos centros de atención sanitaria. La organización de estos multitudinarios eventos, inspirados por reivindicaciones lejanas, intentaron levantar a los seguidores de sus asientos en el minuto 20 de cada tiempo. Como entreno de lo que puede ser en un futuro no estuvo mal, pero le faltó difusión a la cita. Aunque el Atlético de Madrid sin tanto bombo consiguió reunir a 20000 esperanzados en la sesión preparatoria matinal para un encuentro que terminó como casi siempre. Alentado por una masa sin precedentes que muchos conjuntos desearían encontrarse en sus partidos oficiales, la sesión de entreno, físico y moral, cayó en saco roto de un equipo inoperante en los grandes acontecimientos y particularmente ante el gran rival.
No parece el conjunto de Simeone preparado para las grandes hazañas, necesarias para triunfar en estas ligas de monopolio azulgrana y despiste blanco. La afición, sin embargo, sí lo está para festejar conquistas y tomarse las agradables molestias de acompañar a los jugadores.
En materia sanitaria ocurre un fenómeno prácticamente calcado. Solamente para acudir a la cita con los profesionales de la medicina nos encontramos saludables. Para practicar la salud durante los días que pasan estamos más renqueantes. Nos cuesta informarnos de lo que alrededor se va fraguando. Iniciativas como expresar una voz discordante en un estadio que acapara todas las miradas de las pantallas en un minuto determinado es sencillo, pero se hace imposible por la falta de conocimiento del detalle.
A estas alturas la problemática principal que tiene este país, es sin duda alguna quien terminó empujando el balón en la portería de Iraizoz. En un partido sin polémica alguna siempre tiene que surgir de la nada, consecuencia de alguna anécdota sin importancia. Con un derbi sin demasiada historia, en el terreno de juego y en la rueda de prensa posterior, hay que ir a buscar debates estériles en jugadas ocurridas en Barcelona que van a condicionar los récords guiness del mago del balón. Éste sí devuelve la salud a una gran mayoría de aficionados que no sienten el más mínimo dolor. Las auditorías de los goles hay que continuarlas días después en toda clase de foros de internet que acumulan páginas de teclas que son respondidas masivamente, para venir a expresar en el fondo que el gol lo marcó Messi o fue en propia puerta. Las auditorías de la deuda que hasta los clubes de fútbol tienen que pagar, siguen esperando turno. Probablemente lleguen cuando las noticias relacionadas con el espectáculo futbolístico dejen de concatenar respuestas, presas por unos colores determinados y una ecuanimidad por hallar. Mientras, siempre quedará el consuelo de luchar por unas sociedades anónimas deportivas que hacen aguas. En cada cúmulo de problemáticas económicas, la posibilidad de salir a la calle y organizar alternativas sigue intacta. Para demostrar que las cuentas futbolísticas enfermas disponen del mejor suero que existe que no es más que el apoyo de las masas es fácil encontrar un rincón del fin de semana. En Albacete, Oviedo y la Coruña los equipos de las respectivas ciudades recibieron recientemente todo el calor que necesitan para seguir adelante. Mañana en otros puntos de la geografía ocurrirá exactamente lo mismo. Hasta tal extremo que el Villarreal se ha negado a recibir contraprestaciones públicas para mantenerse en el estrado. Consideran sus dirigentes que otros fines son prioritarios. Ante el pasotismo ilustrado nunca podía ir mejor que una lección institucional de este tipo. Así y con un poco de suerte, todo lo que no aprendamos en las pantallas quizás consigamos entenderlo mediante el fútbol. El derbi era otro. El eterno rival no es necesario. Somos nosotros mismos.
Hay alternativas; la juerga general
Seáis todos y más que nunca bienvenidos, de nuevo, a la propuesta que enlaza con la crónica anterior. El artículo de hoy es de aquellos que se culminaría a la perfección entre más de una cabeza e infinitas manos. No está dedicado en concreto a nadie, sino a cualquier ser mínimamente pensante, o sea cualquiera. Lastimados o beneficiados con el austericidio disponéis de un lugar preferente. Pertenecéis a aquellas clases de personas condenadas a entenderse, pero que sin embargo os teméis y condenáis mutuamente a pagar platos rotos. Estas letras de hoy que enlazan con las escritas la semana anterior están pensadas exclusivamente para vosotros, con permiso de los demás a quienes no les va ni les viene. Simplemente les importa salir por lo menos como entraron.
Sé que no creéis en ningún método de lucha que no sea la huelga, algunos sindicalistas que habéis hecho carrera en estas labores o que habéis traspasado la barrera política. Sé perfectamente que deseáis acumular avaricias unos cuantos a costa de los demás. Seguramente estemos separados por horizontes muy distintos que nos dividen en los medios a emplear. En el fondo, el ser humano sea de la condición que fuere, siempre persiguió exactamente lo mismo: la libertad. Los pocos privilegiados de la especie que rigen su destino y arrastran el de los demás siguen erre que erre agarrados a ese instinto que les conduce a obrar como les place. Sin importar las consecuencias, del signo que sean, hacia los más débiles que son quienes terminan recibiendo por puro azar.
Pensar en la mejora de condiciones de una clase determinada viene a ser equivalente a ascender peldaños en una pirámide social, en la que alcanzado cierto nivel se empieza a respirar algún grado superior de libertad. La estructura organizativa sigue exactamente igual. Pero los combatientes, conformados momentáneamente, respiran durante un largo rato paralizando cualquier conquista de rango superior. Sin transformar estructuras que es de lo que se trata, los movimientos se gestan tarde o temprano. Las empedernidas movilizaciones que nos conducen a ese eslabón privilegiado son en las que un servidor no cree ni creerá. En realidad vienen a ser como disfrutar de un bonito viaje en globo hasta que la bombona dice que hay que ir tocando suelo. Ascendemos para vernos identificados con la naturaleza de quienes odiamos y pasamos a envidiar. Desde lo más tangible de la superficie nada es apelable de este maravilloso método. En cuestión de rentas todo ha funcionado a la perfección. Un desempleado actual tiene mejor vida que un trabajador de los años 20. Felicidades y gracias a la vez a todos aquellos que lo hicieron posible. En la absoluta miseria es harto difícil transformar estructura alguna.
Por experiencia propia y siendo algo en lo quizás me estoy obsesionando últimamente, así que perdonad las molestias, me preocupa la línea temporal que va de mis bisabuelos hasta mi generación. Me preocupa saber que esos antepasados fueron agricultores autónomos por completo. Me preocupa saber que no gozaban de pensiones de la vejez, pero sobrevivieron a ella hasta la muerte a edades de 80 años. Me preocupa haber pasado en menos de 100 años a caer toda una familia en la trampa del salario. Algo anda mal, cuando el suceso se repite en casi todos los linajes de mi alrededor. Algo hay que cambiar en la lucha si no deseamos que del chupete de nuestros bebés cuelgue un contrato laboral, temporal o indefinido. Ese es el verdadero drama al que ha contribuido a partir de cierto momento de complacencia la gran mayoría de sindicatos planetarios. Pensaron que el chantaje que viene a significar la lucha, pero sin eufemismos podía mejorar eternamente las condiciones de vida de un grupo de personas cada vez más numeroso, olvidando todo lo demás. Sin pensar en lo que nos rodea es difícil tener en cuenta lo que nos afecta. Para eso las patronales sobran. Sus avaricias son las nuestras cuando lo deseamos absolutamente todo. Con sindicatos y gobiernos socialdemócratas puede ser suficiente. La capacidad de los individuos de tomar decisiones en condiciones de igualdad en aquellas tareas en las que participan es importante. A largo plazo es lo único que garantiza una distribución democrática de los recursos que los conocimientos acumulados y la aplicación de éstos se encargan de elaborar.
En una familia, las decisiones se pueden tomar de forma más o menos democrática. La mujer, tradicionalmente, poco contó en las resoluciones de estos pequeños grupos. Los chantajes se repetían hasta cierto punto, no fuera a llegar la rebeldía a eliminar por completo aquel miembro que traía el sustento al hogar. Eso es lo que nos ocurre insertados en corporaciones que poco o nada nos permiten decidir. Al final hasta representan nuestra salvación e incluso la posibilidad de ascender al cielo. Apresados por su voluntad la opción del sabotaje representa una pataleta necesaria cuando nos vemos encerrados en cualquier rincón de la casa, pero la estrategia tiene el límite descrito anteriormente.
Más allá de las fronteras de las unidades de producción el mundo existe. Algunos sindicatos, todavía minoritarios, se atrevieron con motivo de la última gran huelga generalizada a transitar en este paraje complicado. Convocaron una huelga de consumo de un solo día con la que coincido plenamente. Una ingeniosa forma de poner patas arriba la estructura de un hogar asfixiante. Dispone de una buena despensa de la que no nos podemos olvidar. Tenemos de todo y necesitamos un porcentaje ínfimo de lo que poseemos. Ese es el camino que nos puede permitir allanar el que hacemos al andar. Sólo cometieron un error las centrales ingeniosas y es que no proclamaron la acción indefinida. Es totalmente posible, está al alcance de cada uno de nosotros y sin necesidad alguna de organizarnos en piquetes informativos. La transición que parte de un punto que si de algo adolece es de estructuración social, podría encontrar una intersección desde donde empezar a abrir nuevas vías. Sólo es necesario el remate final y la asunción de las responsabilidades que hasta ahora delegamos. Tenemos la manija varias veces al día de continuar o alejarnos de la senda de la esclavitud y habría que aprovecharla, a conciencia y sin complacencia. Es necesario asumir las estructuras que debilitan nuestra ansiada plenitud y partiendo de ellas intentar crear otras. No nos fuéramos a desconectar de la UVI en un airado ataque que nos podría conducir a caer por las escaleras de los magníficos hospitales que nos asisten.
Sin caer en las desgracias que muchos están pisando debemos replantear nuestra existencia. Los bocadillos con poco embutido son sabrosos. La verdura, con mucha patata también lo es. En términos calóricos la carne a la plancha nos reporta exactamente lo mismo que la cocinada al horno, gastando ingentes cantidades de energía. Las duchas se pueden practicar semanalmente ahorrando grandes dispendios. La ropa nos salva de la suciedad y para algo se inventó. No se tejió para lavarla cada dos días. Los viajes se pueden evitar por un tiempo. Ya habrá otro tipo de agencias en el futuro que los organicen. Los desplazamientos de menos de 5 kilómetros pueden realizarse andando. Los de menos de 25 en bicicleta. Los afeitados pueden practicarse dos veces a la semana, sin demasiada espuma, con navaja que tarda en consumirse toda una vida y compartiéndola todo el sector masculino del vecindario. Las prendas pueden utilizarse, como mínimo, el doble de tiempo que el actual. Seguir la lista y compartir gastos superfluos significa que algo puede ocurrir en unos meses. Siempre que exista un mundo más allá de la austeridad.
La solvencia de distintas empresas puede ser lastrada en el más absoluto silencio. Para ello no es necesario gritar ni hacer demostraciones artísticas. Eso es lo que se consigue con tesón y constancia. Es duro y sacrificado llegar hasta donde muchos lo hicieron transitando por el mismo camino y otros se lo encontraron hecho a medida. Cuando las deudas corporativas crecen, la cotización de las acciones en los mercados desciende. Los mercados son así de simples. Si se aprovechan sus grietas es posible hacerse con instituciones enteras. Superando tabúes necesariamente. Los términos no deberían impedirnos ver el bosque. Después se planta lo que decida la mayoría y todos tan contentos. El tan temido y criticado Banco Santander, con Emilio Botín a la cabeza, está controlado por una cantidad de accionistas que no acumula ni un 10% de su capital social. Ir apropiándose de títulos de este tipo de empresas indómitas con lo ahorrado a base de sacrificios, decantaría la balanza hacia las maneras de hacer que nos gustan. Suponiendo que el millón de españoles que hizo huelga hubiera ido a trabajar y percibido, sigamos imaginando, unos 50 euros, 50 millones de euros podrían estar en una caja esperando adquirir medios productivos y encima de rebajas. Siempre que la conciencia social en el día a día fuera capaz de lastrar los precios de las cotizaciones el porcentaje de capital obtenido sería superior. Si todos aquellos españoles que fueron a preguntar por un crédito de un automóvil hubieran pensado en adquirir, en primer lugar una participación de una petrolera que viniera a reportar el líquido aproximado consumido anualmente, y después el motor donde arde el combustible, otro gallo cantaría. Pero cuando se trata de beber acostumbramos a pensar exclusivamente en el líquido, olvidándonos de la botella tan o más importante.
La lucha en ninguna de sus vertientes puede llevar a la victoria. Es necesario entender la combinación de varios métodos dirigidos hacia una misma causa. Incluso la conveniencia de acompañarla con la construcción de aquello que nos merece confianza de cara al futuro. No se trata de tocar las narices a unos cuantos. Hay que acariciar a la vez a los seres amados. No se trata de destruir lo que nos disgusta, sino de construir lo que nos encanta.
A modo de ejemplo imaginemos que dirigimos una campaña puntual de desprestigio bursátil hacia una empresa estratégica como Repsol. Podríamos empezar por comprar el pan en aquellos establecimientos que no usan horno de gasóleo. Deberíamos hacer mayor uso de energías animales. Apagaríamos calefacciones y desempolvaríamos las mantas del armario. Tenemos la opción de comer alimentos crudos procurando minimizar la ingesta de carne por motivos sanitarios. Hervida por un tiempo, sumergida en caldo reutilizable, tampoco está tan mal. Vuelve a hacer volar la imaginación y sigue una lista interminable. El sacrificio tiene la recompensa de ver índices bursátiles por los suelos, posibilitando la adquisición progresiva con todo lo ahorrado de un porcentaje significativo de alguna compañía.
Para finalizar es preciso no sólo recordar que los chantajes no pueden ser eternos, cosa que conocen perfectamente unos sindicatos que los convocan por un solo día. Es preciso añadir que no necesariamente tienen la patente de organizarlos unas instituciones en concreto. La responsabilidad puede ser de una secta, una iglesia o un club de petanca. Es preciso divisar también la otra cara de la moneda. El fin no justifica los medios, pero aporta convicciones en cada uno de nuestros actos. Si no sabemos dónde queremos llegar es difícil que tomemos la decisión de salir a la calle. Más allá de expresar la rebeldía diariamente tenemos la opción de adquirir productos en aquellos establecimientos que respetan las condiciones de sus comerciales. Podemos acudir a comprar sal en domingo y de madrugada o por un día sacrificarnos sin ella por respeto al dependiente. Podemos contribuir a los proyectos que tienen en cuenta la vida de los demás y de paso los hacemos un poco más viables. Existen unidades de producción donde quienes trabajan ostentan un voto y otras en las que no. Podemos decantar decisiones de compra hacia ese tipo de empresas. Podemos observar qué hace con nuestro dinero el panadero o el cervecero a quien Adam Smith mencionaba. ¿Va con demasiadas mujeres y demasiados descapotables o lleva una vida austera? Es cuestión de preguntar, antes de llevarse el pan bajo el brazo por un módico precio. Es importante saber de dónde viene el trigo y con qué energía se cuece. El motivo no es sanitario en absoluto. Simplemente es cuestión de relacionarse con aquellos que nos pueden dar respuestas veraces. Significa que están al mando de la producción, que manejan sus vidas y que con ellos debemos manejar las nuestras. Hasta que en Repsol no tengamos voz ni voto no queda otro remedio que abstenernos de llamar a sus puertas. No todos los sacrificios tienen porque llevarnos al huerto que Angela Merkel desea conducirnos.
A todo esto supongo que te preguntarás algo. Hay otra manera de tenerlo todo en manos de todos. Es la que se practicó en un pasado. Las estatalizaciones situaron en manos de nadie una cantidad creciente de riquezas anteriormente de unos cuantos. No confundamos ambas líneas a estas alturas. El fracaso de esta filosofía es el que estamos viviendo en la actualidad. Algo que no fue de nadie, en algún momento determinado puede ser otra vez de los mismos de antes. Hay que mantenerlo agarrado como esa tierra que en forma de bienes comunales se pierde en favor de algún aprovechado de turno. O conservamos cada uno nuestro pedacito o imaginamos que la totalidad nos pertenece y es necesario consensuar su mantenimiento con los copropietarios.
En el próximo capítulo intentaré contar algo sobre otro asunto. Esas famosas huelgas que han propiciado la mejora de las jornadas laborales. ¿Acaso han descendido en este terrible último siglo?
Capítulo anterior:
Mayoría obsoleta
Tras dos días de tregua electoral, antes de comentar cualquier anécdota de lo acontecido en el recuento, es casi obligatorio felicitar a unos carteros que andaron más locos de la cuenta. A todos aquellos que no cayeron en el radicalismo ácrata y tuvieron las agallas de acudir a la cita les dedico estas letras. Gracias a ellos, tuvimos la oportunidad de presentarnos a las mesas con un sobre que no contuviera alguna papeleta de otros comicios o de candidaturas indeseadas. No debían ser tantas las manipulaciones como denunciaban las redes sociales, pero fue especialmente significativo que por primera vez se recurriera a estos métodos.
Fallaron todas las encuestas en las elecciones más plebiscitarias de la historia. El pueblo soberano acudió en masa a unas urnas, olvidándose hasta de la propuesta de quien había convocado la disyuntiva. Artur Mas no consiguió su propósito. Le salió el tiro por la culata, de abanderar un independentismo que además, preveía mucho más en auge de lo que marcó el verdadero sondeo. El cinturón rojo, en el que se estrellaba CIU en sus mejores mayorías absolutas de la historia, volvió a parar el ascenso de una fuerza que pretendía ser hegemónica en una Catalunya interdependiente. En esta ocasión el electorado metropolitano no volvió al logotipo tradicional. El PSC se hundía paralelamente a una Convergencia i Unió demacrada. El cinturón austericida tiene un efecto diferencialmente nocivo en los alrededores de Barcelona. El bipartidismo catalán mostraba su debilidad a la par que el PP y el PSOE se hunden en toda España. Las alternativas se configuraron en una ERC que recuperó posiciones tras la marcha de Carod-Rovira, una CUP que se aposenta y una lista de Ciudadanos que recoge el premio a una larga y polémica labor parlamentaria.
El electorado tenía una motivación extraordinaria en esta última cita. Los sentimientos y las banderas fueron el hilo que condujeron el desarrollo de la campaña. Tanto por un bando, como por el contrario. La elevada participación así expresa la preferencia por colores, idiomas y pasaportes por encima de todo lo demás. Los planteamientos soberanistas no se contrarrestaron hablando de aquellos problemas que afectan a la mayoría de la población en su día a día. Si por parte de Mas aprovechar ese filón para alzarse con la mayoría era estratégicamente coherente, también lo fue aprovechar la actitud del presidente para rebatirle argumentos. Pero sin destapar lo verdaderamente trascendental. A eso no se atreve ninguna candidatura, ni probablemente le interese. Mantenerse en el nacionalismo o jugar al antinacionalismo es lo máximo a lo que aspira el conjunto de políticos que ostentará cargo representativo en los próximos cuatro años.
El pueblo empezó a darse cuenta de algo. Terminaron los plebiscitos presidenciales. Empezó otro de mucho mayor calado. Los recortes fueron criticados electoralmente. Los individuos buscaron otras fórmulas para llegar donde Artur Mas, anunció sorpresivamente. Ahora la convocatoria es una obligación programática que no se verá afectado, ni debería verse, por afecciones partidistas. El grado de importancia percibido fue tan alto que el voto en blanco y el nulo retrocedieron, rompiendo una tendencia marcada en los últimos comicios. Los apoyos a partidos minoritarios fueron menores que recientemente. Algo importante andaba por la cabeza de muchos catalanes, promocionado por unos poderes que tendrán un poquito más de dificultades en sortear las voluntades de la gente. Dos días después de los comicios ya se destapa una hipotética trama de corrupción en Sabadell que podría ser la primera de una larga legislatura, aunque breve en el tiempo.
La presencia de la CUP es sumamente importante. Pero no por el papel que representará en la denuncia a los actuales poderes. Junto con Ciudadanos, se prevé que será la formación más batalladora en este aspecto. El cabeza de lista, David Fernández, anunciaba en la noche de resultados y tocando de pies en el suelo la situación en la que nos encontramos. La política se construye cada día y esta formación está dispuesta a fabricarla. El pueblo dispondrá de tres voces en la nueva cámara de elegidos. Recogerán sentimientos que actualmente carecen de emisora. Serán contrarios a lo que se vive por esos mundos de seres alejados de la realidad de la calle. Pero a su vez serán incoherentes en el tiempo. Un día se expresará la negativa a la construcción de una incineradora en cierta localidad organizada y otro la problemática del tratamiento de los residuos. Será la hora de que los individuos, además de encontrar la voz en quienes votan, encuentren razones para hacer política de verdad. Ya hay dos siglas en el parlamento catalán con un grado superior de participación ciudadana. La última en llegar, en grados extremos e implantación municipal que implica necesidad de consensos por lo que se refiere a los asuntos de interés en el día a día. En este reto se debatirá una fuerza emergente, distinta a todas las anteriores. De su éxito, la conclusión de la mayoría obsoleta podría estar en la vuelta de la esquina. No tanto por resultados en urnas, sino por imitación de quienes han decidido por los demás en las últimas décadas.

