Algunos países llevan años atravesando calamidades financieras nunca vistas, tras el gran crack bursátil de hace ocho décadas bien pasadas. En aquella ocasión quienes poseían la confianza de los guardianes de la riqueza mundial prestaban a diestro y siniestro a todo aquel que se atreviera a poner los pies en un Wall Street pletórico durante varios ejercicios de burbuja continua. La fiesta terminó como todos sabemos por los manuales de historia de la educación pública. El lado amargo quedó relatado hasta la saciedad. Desatada la crisis que sucedió el estallido del mayor globo crediticio de la historia los manuales no reproducen los acontecimientos tan pronto. Para eso está el gremio del periodismo que nos cuenta exactamente las mismas desgracias vividas el pasado siglo, al minuto e incluso retransmitiendo desahucios en riguroso directo. Sociedad enteras de varios países se encuentran en situación debilitada y hay materia para dar y tomar.
Presos por este sensacionalismo exacerbado todo se transforma en una queja, pero soluciones bien pocas. Lo que no deseábamos para nuestros abuelos lo hemos cultivado para los nietos. Nada más lejos en la realidad que nos tocó vivir. Superamos una burbuja tras otra creando una siguiente de mayor tamaño. Como ocurría en los años 20 en una economía que vivía al margen de las posibilidades físicas. La actual debacle roza lo trágico en dramatismo, hasta en las derivaciones multitudinarias por un crédito que así se expandió como la pólvora por todas las casas. El homo sapiens se transformó en el homo indignado con suma facilidad.
Quien acreditaba un trabajo fijo tenía derecho a una cantidad de confianza para hacerse incluso con el bien duradero más ostentoso con el que contaremos en nuestras recortadas vidas, tras la última explosión financiera. A unos tipos de interés que rozaban el ridículo y siguen cayendo en barrena hasta niveles de risa. En términos reales, una vez descontada la inflación, se sitúan en niveles negativos que todo manual de economía nos diría que señalan expansión infinita hacia unas nubes próximas a la estratosfera.
La realidad es bien distinta. A ver quien es el niñato que consigue financiación para sus estudios o el atrevido que alcanza recursos prestados para sus proyectos en la comercialización de aplicaciones para móviles que se están hinchando a base de bien. El dinero no se inventó para eso, pero puesto en manos de quienes no lo disponíamos por partida de nacimiento creímos que el acceso universal podía significar paliar nuestras carencias heredadas. Sin vivienda o coche regalado por el padre pedíamos un crédito y accedíamos a prácticamente lo mismo que las grandes fortunas patrias. La idea no está nada mal. La tuvimos a tocar durante mucho tiempo y solamente algunos aprovecharon la oportunidad de oro. La mayoría pensó exclusivamente en tender a vivir como las élites sin llegar a generar los ingresos que éstas heredaban. Las burbujas lo que duran, duran. Pero la idea podría significar una característica del nuevo sistema financiero del mañana. Sin salirse de los cauces establecidos y volviendo a una situación conocida por la mayoría sería posible una salida del escollo en el que nos encontramos. De la expansión crediticia de principios de siglo ésta debería ser una de las lecciones a destacar. El dinero abundante y para todos es posible y puede ser recomendable que así sea. Otras formas de desatascar la situación también son factibles. Sin desmerecer ninguna de las posibilidades, sería conveniente al menos establecer un debate del tipo de sistema financiero del mañana, salvaguardando en cada discusión el dolor ocasionado por cada dolorosa estampa que un presente ofuscado nos seguirá regalando diariamente.
Lo que vino después del gran estallido que se llevó los sueños de una generación entera debería empezar a pasar a la historia de las banalidades. El futuro se empieza a escribir únicamente con alternativas a lo existente, nunca con dramatismos.
Continuarán los pros, contras y salidas por la tangente a esta posibilidad de dinero para todos que tuvimos delante de los ojos. Es evidente que algún retoque de envergadura a lo que vivimos es necesario. Con copiar y pegar en el tiempo no sería suficiente.
Hace algunas semanas finalizó la liga más rara de toda la historia reciente. Con el Valencia en tercer puesto engañoso. Más cercano en puntos al último que al primer clasificado.
Tras un inicio de campeonato titubeante, uno de los clubes con una progresión más meteórica del pan y circo español daba los primeros síntomas de torcer la racha que lo había ascendido de la modesta tercera división hasta el más alto nivel continental.
La final de la Champions League tenía una plaza reservada para el Villarreal pero no pudo ser. No fue capaz de dejar en la cuneta al todopoderoso Manchester United, en aquellas semifinales que devolvieron el esplendor a un Riquelme despedido de los grandes coliseos.
La temporada 2012-2013 estará marcada por la vuelta a la realidad en una localidad de apenas 50000 habitantes representada hasta hace muy poco por un club en lo más alto del fútbol. Si los despachos no se encargan de mantenerlo en el pedestal por causas ajenas al césped el conjunto amarillo deberá codearse con otros rivales. Serán sociedades anónimas deportivas, como hasta ahora, deudoras con la hacienda pública, la seguridad social, la banca o los jugadores, pero de segunda división.
Caso parecido ocurrirá en la Coruña o Vigo aunque pueda parecer lo contrario. Pese a recuperar la máxima categoría difícilmente nos encontraremos con clubes gallegos en Champions League y menos disputando semifinales. Los sueños europeos terminaron y a la vez se transformaron en pesadillas donde aparece con frecuencia la posible pérdida de lo obtenido.
El masivo reencuentro con la realidad no es tan depresivo como nos lo pintan. Preguntemos a algún aficionado levantinista y hallaremos la respuesta en los éxitos de la pasada campaña. Cuando pocos tiran más el brazo que la manga un equipo de retales inteligentemente bordados logró plaza en competición europea, aunque para disputarla simbólicamente. Otros equipos similares serán candidatos a tales hazañas tras los primeros compases de la próxima temporada. Cuestión de encadenar rachas positivas que destierran las urgencias por los puntos y los goles se empiezan a sumar con mayor facilidad. Cuestión de verse salvados del descenso a muchas jornadas del final de la liga y las victorias van cayendo del lado de aquellos que empiezan a disfrutar de los encuentros, como de los torneos amistosos veraniegos sin importancia alguna.
El buque insignia de la irrealidad fue secuenciando la avaricia a la perfección. De fichar grandes estrellas pasó a venderlas a cambio de suspiros en las cuentas durante algún tiempo. De construir un inmenso estadio pasó a concentrarse en el histórico Mestalla eternamente en venta sin comprador solvente. La vuelta a la realidad nos acerca a casa, nos empuja a estar exclusivamente con la familia. Europa se empieza a divisar muy lejos y los créditos que antes eran ingresos son deudas cuando hay que pagarlos.
Nada de lo que permitió la mayor burbuja crediticia de la historia era ficticio. Los jugadores de talla mundial pisaban el césped y celebraban los goles en los más selectos burdeles. Lo dificultoso era devolver las deudas con regates o copas, que más simbólicas que reales, carecían de liquidez alguna.
Cuando asumimos que las deudas no son ingresos lo peor que podemos hacer es asimilarlo a un desengaño. Deberíamos restringirnos al ámbito de la realidad perdida. El 7% de morosidad de Bankia era ficticio o cierto. Dependerá de que mañana sus deudores paguen las facturas al unísono o sigan como hasta ahora. El 45% de cobertura de riesgos y por supuesto los 300 millones de euros de beneficio tampoco lo fueron. O quizás sí, en el supuesto que las subastas de inmuebles hasta ahora desiertas, se pueblen hasta formarse colas kilométricas.
En las finanzas no hay artistas que a base de un buen juego permitan cambiar la percepción de las cuentas. Los desastres son más difíciles de digerir sin eurocopas que pongan la guinda a toda una temporada. Pero los números por sí solos siguen dando mucho juego. Cuando para unos los créditos son ingresos y para los otros activos, los beneficios se socializan a la perfección. Cuando la realidad se tuerce, el retorno sólo permite mirar el trofeo conseguido sabiendo lo difícil que será transformarlo de nuevo en un número.
A los seguidores del Villarreal sólo les quedará la grandeza como parte del pasado. Volvieron a la modestia de la mejor manera posible. Ficharon un entrenador con fama de campechano que asciende equipos a la máxima categoría. Pero precisamente por sus magníficos resultados fue despreciado en los grandes banquillos hacia los que no tenía el mínimo temor.
Descansen todos en paz. Lo conseguido fue bastante. Vienen tiempos de rápidos sucesos. Un día se empieza a sospechar sobre la veracidad de las cuentas del gigante surgido de la fusión de varias cajas. En menos de un mes se escuchan las primeras voces referidas al corralito. Esta vez ya no proceden de la cajera del supermercado. Sino de altas instancias económicas que están tratando de dibujarlo en su imaginario. No discuten si tendrá lugar o no. Tratan de pensar en la conveniencia de aplicarlo solamente en Grecia o algún territorio más.
El Ibex-35 volvió a vivir un lunes negro tras muchas sesiones de continuas bajadas. Los inversores más activos, que son aquellos que venden antes de comprar, perdieron grandes sumas monetarias pero en ningún momento los nervios. La sangre no llegó al río y apenas remontó el índice de la bolsa española niveles de hace una semana.
Las buenas noticias se reflejaban en las pantallas. Una pequeña mejoría en la tasa de paro propia de la época. Una contracción del volumen consecuencia de la festividad en Londres. Una pequeña disminución en la prima de riesgo propia de una decisión que se empieza a insinuar en pequeños círculos. El peso de la elevada deuda española podría ser menor de llevarse a cabo los planes para homogeneizar los tipos de interés pagados por los estados de Europa.
Mientras el Ibex se ha ido independizando de la evolución de los grandes índices mundiales los tipos de interés en los países del Euro han ido divergiendo. Contrariamente a lo ocurrido en época de vacas gordas, los precios de endeudarse difieren paulatinamente en la vasta geografía europea. El ascenso de las primas de riesgo ilustra bastante bien este fenómeno que, de momento sólo se ha vivido en la vertiente pública de la deuda.
El sector privado vive al margen de este fenómeno. Los tipos de interés siguen siendo simbólicos en la totalidad del continente. Los mayoritarios préstamos hipotecarios siguen anclados a un euribor que expresa el precio al cual los bancos están dispuestos a prestarse el dinero entre sí. El resultado es producto de lo que se exigiría a un griego, un irlandés o a un alemán a cambio de un poco de liquidez. El resultado es evidente consecuencia de la supremacía de las zonas donde la confianza no se perdió del todo. El antiguo Mibor quizás marcaría tipos de dos dígitos pero nadie lo denuncia. El soberanismo monetario es así de asimétrico.
Los reducidos tipos de interés que posibilitaron la orgía inmobiliaria dificultan la declaración de quiebra de amplios colectivos de deudores anónimos. Pero no tenemos bastante con el flotador privado que también necesitamos otro para las cuentas públicas. Ante la imposibilidad de hacer frente a intereses históricamente ridículos a escala española necesitamos pagar un poquito menos.
La deuda alemana es el gran referente y a golpe de insinuación conseguiremos no pagar absolutamente nada. Por algún motivo nos metieron en esto del Euro. Primero por las subvenciones y después por los intereses.
El gran peligro de los eurobonos se acerca. Pero los eco-monistas eurobobos son incapaces de verle la piel a un zorro acosado por zorras. En épocas en las que la devolución de parte de lo prestado es imposible, crear mecanismos que faciliten el retorno es perder el tiempo. Mejor echar la siesta, que es a lo que se dedican los más prestigiosos economistas del continente cada día.
Las mentes continúan demasiado somnolientas para pensar en usos del nuevo dinero que propicien tipos superiores al coste de imprimirlo. La única opción factible sigue siendo especular con todo tipo de activos y si es necesario crear burbujas en las primas de riesgo. El ladrillo enfermó y con los eurobonos morirá para siempre. En Europa se juega con otras cosas. Mañana por ejemplo, se seguirá apostando fuertemente por lo contrario a lo que se apostó hoy.
Una canadiense con solamente 12 años ha sido capaz de lanzar un discurso demoledor que promete traspasar fronteras de todo tipo. Las palabras de Victoria Grant serán traducidas a todos los idiomas de la tierra en poco espacio de tiempo, recorriendo millones de conciencias que sospechan hace tiempo la subjetividad del dinero que manejan.
En primer lugar golpeará las mentes de todos aquellos que se dedicaron a hinchar la cantidad de dinero existente. Son aquellos que dice la niña, pero a petición de unas masas ávidas de papel de calidad discutible. Es el punto que más fácilmente olvidan las memorias selectivas.
Además del video de rigor he creído conveniente hacer un repaso a la historia de la moneda canadiense. El reluciente dólar tiene un pasado extremadamente curioso como para olvidarlo en estos trascendentales momentos. Las palabras pronunciadas se comprenden mejor situadas en un amplio contexto temporal, resumido en el texto posterior.
Corren épocas en las que la fiabilidad en los medios de pago goza de mayor prestigio. Pero las mismas unidades como depósitos de valor se derrumban. Como en los inicios de las unificaciones monetarias, que llevaron a cabo los estados-nación, y que fueron una manera muy ingeniosa de reflotar la confianza perdida. El camino de todo el ciclo va quedando concluido con la aparición de este tipo de discursos en los medios de mayor difusión. Antes del ocaso el negocio monetario tan cuestionado retrocederá definitivamente a manos de las imprentas, hasta terminar vilipendiadas. En este camino inverso las acusaciones son la constante.
Solamente queda hacer las acusaciones que se pronuncian en el video en el lugar adecuado. Las cámaras no son el mejor lugar para celebrar juicios, donde es conveniente la representación de todas las partes. A no ser que el estado de derecho surgido en la misma época que las monedas, ahora tan criticadas, sucumban al mismo tiempo.
Video subtitulado de Victoria Grant:
Extracto del capítulo dedicado al dólar canadiense, del libro “Historia de las principales monedas” de René Sedillot (1975):
1.El tiempo del Wampoum
Tal vez en ninguna parte como en Canadá se presenta la historia de la moneda bajo la forma de un prodigioso resumen: en cuatro o cinco siglos se encuentran confrontados los medios más arcaicos y las experiencias más audaces. En una docena de generaciones, Canadá pasa de la moneda de concha a la moneda abstracta y flotante.
Los indios indígenas venían utilizando a guisa de moneda parte de una concha de molusco que llamaban wampoum. A diferencia del cauri, que era una concha completa usada por los pueblos del Océano Índico, el wampoum es una fracción de la concha, que consiste en una pequeña perla de forma tubular y apenas dos centímetros de larga, extraída del interior de las conchas marinas. Las hay blancas y violetas valiendo en principio éstas la mitad que aquéllas.
La unidad monetaria es el fathom, que es el conjunto de 350 wampoum. Con estas conchas se forman collares, que constituyen adornos y formas de atesoramiento. Además del cambio y atesoramiento, juega papel diplomático y político entre distintas tribus. En ese papel, el color blanco significa salud y riqueza, y el violeta, compasión y simpatía.
Al principio las colonias usan esta moneda con renuencia. Por ello, muchas veces se acude al mero trueque o se utiliza como moneda cualquier otra mercancía de uso corriente. Por ejemplo, las pieles de castor, que tienen el inconveniente de fluctuar su valor de acuerdo con la abundancia de caza o las variaciones de precio entre los peleteros parisienses. También se emplea como monedaa veces el aguardiente, aceptado igualmente por los indios, a cambio del cual entregan sus productos; pieles, carnes de alce, grasa, etc.
Las autoridades coloniales francesas de Canadá desmonetizaron el wampoum en 1670, pero los colonos lo utilizaron hasta principios del siglo XVIII y los indios hasta principios del XIX.
La política de las autoridades de París favorece el trueque y la utilización de monedas primitivas, pues tratan de evitar la salida de numerario de la metrópoli. Los funcionarios de la coloniason pagados en especie, parte en Francia y parte en la colonia.
El comercio ilícito con el resto de América hace que se introduzcan monedas inglesas, portuguesas y españolas. Abundan sobre todo las piastras, que dejan recuerdo indeleble. Pero los mercaderes franceses protestan; quieren ser pagados en moneda propia. Esto hace que se vayan introduciendo piezas francesas. Para retenerlas, en la colonia la libra turonesa se prima fuertemente, llegando al 50 por 100 e incluso algunas monedas fraccionarias (como el liard u ochavo de cobre) valen en la colonia el doble que en la metrópoli.
Entre 1665 y 1670, se concede a la Compañía Occidental de las Indias el privilegio de acuñar moneda, que emite piezas de cobre y plata, pero únicamente para uso de la colonia, lo que limita su alcance.
Esta circulación tan heterogenea está necesitando una reglamentación y disciplina.
2.La moneda de naipe o cartón-moneda
En 1685 se sitúa uno de los episodios más curiosos de la historia de las monedas. El intendente de la nueva Francia, Jacques de Meulles, espera con impaciencia el navío que cada año ha de traer de la metrópoli el numerario necesario para satisfacer los gastos de administración, la paga de las tropas y la compra de las pieles. CAda año, la colonia pasa por una fase de escasez de numerario. Pero este año, más que otros, el intendente tiene dificultades extremas, la subsistencia de los soldados está comprometida, el dinero escasea enormemente… El intendente, audaz e ingenioso, toma una decisión insólita: puesto que no tiene moneda, la fabricará. Cuenta con una colección de naipes muy útiles para la distracción de los colonos durante los rudos inviernos de largas noches. Los hermosos naipes, cuyo dorso está virgen, cortados en cuatro partes, pueden servir a su propósito. Les marca un valor -4 francos, 40 sueldos y 15 sueldos, inicialmente-, las sella y coloca su firma, junto con la del tesorero. Publica una ordenanza obligando a los traficantes a recibir esas cartulinas como medios de pago y prometiendo el reembolso. Tenemos todos los elementos de la moneda-billete: curso legal, curso forzoso, convertibilidad a término. La experiencia tiene éxito.
Emitida por primera vez el 8 de junio de 1685, la moneda-naipe es reembolsada en especie a partir del 5 de septiembre, con fondos venidos de Francia. Las autoridades de París consideran muy peligrosa la utilización de los billetes de naipes en lugar de dinero y así lo hacen saber al intendente el 20 de mayo de 1686.
Efectivamente, la iniciativa es peligrosa, pero cómoda y útil. La prueba es que se repite y en 1686 se hace durar más, pues se empieza antes y se termina más tarde. Los canadienses se van acostumbrando y aceptan los billetes-naipe a gusto. La emisión, que empieza siendo estacional, se vuelve permanente. Desde Versalles siguen llegando condenas, desde Quebec se vuelven excusas y peticiones de numerario, que, al no llegar, fuerzan a seguir emitiendo. Cuando los fondos llegan, el intendente agradece y promete no reincidir…, pero se repite. En 1702 abandona la colonia por la metrópoli el intendente Jacques de Meulle, sin haber retirado de la circulación los billetes-naipe, que se estiman por el sucesor en unas 49000 libras.
La fórmula se extiende de Quebec a todo el Canadá y a partir de principios del siglo XVIII ya no son periódicamente retirados los billetes y se fabrican en mayor cantidad. La inflación comienza. En 1711 las cartas emitidas llegan a las 240000 libras y en 1714 a 1600000. Los billetes-naipe en circulación son tan numerosos que empieza a dudarse de que puedan ser reembolsados: la joven moneda canadiense flota y se deprecia. Los precios de las mercancías suben. El intendente Begon realiza una operación estabilizadora, retirando escalonadamente la mitad de los billetes, reembolsados por la mitad de su valor en especies y letras de cambio sobre Francia. A partir de entonces, durante algunos años Versalles vacila, pero al fin prohíbe la emisión de tales billetes en 1717. Mas el crecimiento de la colonia exige disponer de moneda en cantidad suficiente y finalmente, en 1729, oficialmente se consiente que se emitan 400000 libras en moneda de naipe. Hasta 1749 las emisiones se mantienen en niveles más o menos tolerables, pero en la década siguiente la inflación se desenfrena: la necesidad de la guerra contra los ingleses hace que la circulación se hipertrofie: pasa de un millón de libras a 40 millones, sin contar otros 40 ó 50 en letras de cambio, “ordenanzas” y bonos de caja emitidos por el gobernador de Quebec. Tras la cesión de las colonias a los ingleses, hay forcejeo entre los gobiernos inglés y francés para hacer frente a esta moneda fuertemente desvalorizada. Por el tratado de París de 1763, el gobierno francés se compromete a indemnizar a los tenedores, reembolsando los billetes-naipe por un cuarto de su valor nominal.
3.La colonización inglesa
Si el tiempo de los franceses se ha distinguido por la improvisación en la temeridad, el tiempo de los ingleses es el de la confusión en la libertad. Los ingleses dejan hacer, en un paísdonde, una vez eliminada la moneda-naipe, faltan los medios de pago. Dueños de Canadá, los ingleses encuentran allí monedas de todas suertes y procedencias, sin que traten de eliminarlas.
Así, se encuentran piezas francesas en cobre, acuñadas en la colonia, más las llegadas de Francia: luises, escudos, sueldos, ochavos. Los ingleses introducen sus piezas, que transforman en monedas oficiales, pero que son escasas: chelines y peniques. Circula sobre todo la piastra o duro español, que dará lugar al dólar canadiense. Esta pieza de plata, acuñada en México, hace de moneda-reina.
En realidad, la anarquía es general, pues ante la escasez de medios de pago, en una economía en expansión, cualquiera puede emitir piezas o billetes. Se hacen las más diversas emisiones por instituciones provinciales o empresas como la Compañía de la Bahía de Hudson o la sociedad del ferrocarril de Montreal a Lachine e incluso los comerciantes particulares para facilitar el pago de sus artículos. Cualquier objeto redondo de metal se hace moneda fraccionaria; algunas aprovechan los botones de los uniformes militares. También se emite papel-moneda, aunque lo limita el mal recuerdo que ha dejado la moneda-naipe. Durante la guerra de 1812, que opone el Canadá a los Estados Unidos, el cuartel general del ejército inglés en Quebec emite “bonos del ejército”, que son reembolsados al final del conflicto, lo que contribuye a disipar las prevenciones contra el papel-moneda.
En 1822 una banca de Montreal, con licencia provincial, emite billetes en dólares españoles. Siguen el ejemplo un centenar de bancos con licencia y otros muchos sin ella, pero también emiten otros llamados “bancos fantasma” sin autorización, ni administradores y sin personal. Los comerciantes emiten asimismo sus billetes, “bonos” o “vales”. Tal multiplicidad de medios de pago, con equivalencias difíciles de establecer, hace penoso el arreglo de cuentas. La población se lamenta y pide que se establezca una ordenación y reclama una moneda nacional.
4.Nacimiento del dólar canadiense
En 1867, Canadá, transformado en confederación, se dota de una constitución: el parlamento confirma que pertenece al estado canadiense emitir moneda. La unidad monetaria será el dólar canadiense, dividido en 100 centavos. Fieles a la tradición, las gentes de Quebec seguirán llamándola piastra, dividida en 100 sueldos…
…La emisión de billetes se confía a los bancos con licencia y al tesoro. Éste, desde 1870, pone en circulación billetes de 25 centavos, 1 y 2 dólares, más tarde de 4 y 5 dólares. Para cuentas de compensación, se emiten billetes especiales de 500, 5000 y 50000 dólares…
Mientras las deudas van y vienen de una parte a otra del globo los mercados se mantienen en un punto muerto del que raramente terminarán de salir esta semana ni probablemente la próxima. Los especuladores que confiaban en un ajuste en la cotización de Bankia hacia un precio más próximo a la nada hicieron su agosto a costa de acumular promesas de devolver las acciones que no se atrevían a vender sus amos. Sirva de ejemplo ilustrativo de lo que ocurre en los mercados a día de hoy. Unos compran por obligación tras el atracón de ganancias y los otros han empezado a ver las orejas al lobo meses después que enseñara la pata. Las oscilaciones son extremas ante cualquier señal de derribo. Pero las recuperaciones compensan las debacles con facilidad al día siguiente.
Las empresas, empezando por la intrusiva facebook, no merecen estos precios a los que cotizan. Ni valoradas a tipos alemanes ni a intereses griegos. Pero alcanzar suelos es complicado sin alternativas de inversión razonables. La sensación más globalizada es la de esperar y ver como los más necesitados meten la mano en el fuego financiero para intentar beneficiarse de alguna chispa. A los bomberos nadie los espera y en caso de aparecer todos saben que rocían con la más inflamable de las gasolinas.
La subasta de deuda alemana es la expresión máxima del miedo que se respira. Parece señalar tranquilidad tras el resultado numérico de unos tipos que permiten la dedicación de las cuentas germanas a otros asuntos más satisfactorios que pagar intereses.
La subasta de las acciones de la magna red social terminó como casi siempre cualquier colocación de porciones de negocios. Quienes la trocearon comerán el resto de sus vidas a costa de incautos compradores que se comieron los restos comercializados. Ahora plantean ingeniosamente demandar a la parte vendedora. Es lo que diferencia a los que inician proyectos de los que se intentan subir al carro en marcha. Tras el fracaso la desolación admite todo tipo de decisiones entre las cuales es difícil prever si las deberá sentenciar un tribunal estatal o alguno popular.
La opinión pública sigue echando llamas por lo de siempre. Se acusa a Facebook de ocultar previsiones negativas de sus ingresos publicitarios. Se acusa a Alemania de instigar una debacle que beneficia sus arcas públicas como nunca. Quien no lo vio hace meses cuando ya ocurría este fenómeno hoy tenemos una nueva oportunidad de sospecha. Pero el abogado del diablo también acusa al dinero de fluir hacia donde mandan los más expertos encantadores de serpientes.
El serpenteo es evidente y en una dirección inusual por costumbres. La noria dio paso al remolino donde especuladores, inversores, ahorradores y algún incauto que pasaba por allí siguen montados. El placer de seguir en movimiento es máximo pero el desenlace inevitablemente lo contarán desde un desagüe.
Tras una jornada bursátil que se preveía de infarto vino la calma. Los ascensos más importantes del año conquistados en la sesión que abría la semana no fueron superados en sentido contrario hoy martes. Pero poco faltó para tumbar cualquier expectativa de haber tocado suelo.
Por si no se lo creía la realidad es así de cruda. No la de los índices que es pura anécdota. Se comporten como quieran las delicias de la especulación están aseguradas. Es el Euro que merma su valor. Es la prima de riesgo que se sitúa en niveles alarmantes. Es la banca que necesita sanearse para que la liquidez fluya. Son demasiados eufemismos que recuerdan al término estafa.
Demasiadas palabras biensonantes llenan la prensa invitando a darle al botón de comprar. Compre deuda pública que se acaba el chollo. Compre acciones que están infravaloradas. Compre oro que se dispara irremediablemente. Si no dispone de suficiente espacio para almacenarlo no se le ocurra alquilar el piso a su vecino ni caja fuerte alguna. Adquiera cualquier ganga inmobiliaria que mañana valdrá su peso en oro. Todo el que sea capaz de empotrarle sin ninguna duda. El valor de las escrituras tendiente a cero y poca cosa más. Como la CAM por poner un ejemplo relativamente pretérito. O como Bankia por citar un nombre de rabiosa actualidad.
La entidad presidida hasta hace pocos días por Rodrigo Rato no merece ni ser intervenida. El gobierno será complaciente con el populacho furioso con tanta inyección pública a la banca. Nacionalizará un banco ruinoso con alto valor negativo que lastrará un poquito más las cuentas de todos. Pero esta vez será de cada uno de nosotros, quienes seremos partícipes de unas magníficas pérdidas.
Las llamadas a la calma son constantes cuando se ha traspasado cierto nivel de peligrosidad por múltiples costados. Alguien se debe hacer cargo de sostener los índices bursátiles próximos a la caída libre. A la baja no hay manera de tapar agujeros empresariales por la vía de la ampliación de capital. Alguien debe tapar los errores crecientes del sector público adquiriendo millones de títulos de deuda, con un interés que tampoco para ni parará de crecer. Pero sin embargo nos invitarán a posicionarnos a plazos cada vez más largos que parecen algo más rentables.
Las llamadas a la calma significan eso. La búsqueda de una certeza abstracta que contraste con la duda que debería correr por las cabezas de los cientos de miles de ahorradores que confiaron en cualquiera de las entidades que formaron Bankia. La pregunta sería qué cantidad de depósitos podrían abandonar en determinado tiempo ese entramado sin ser puesto el mismo en peligro. Esa es la cuestión que nada tiene que ver con sutiles y subjetivos estados anímicos. Esa es la cuestión objetiva que devolvería a la calma a los que se dicen expertos y siguen aconsejando comprar bienes materiales o financieros. Pero que sin embargo no tienen otra herramienta para su paz interior que difundir seguridad en los más desconocedores de la materia. Todo está atado y bien atado. Hasta que se desate, les falta siempre por contar.
El torbellino desatado en Francia resultó no ser demoledor. Pero como excusa y eufemismo no tuvo precio. Los índices bailaron como no lo habían hecho en todo el año. Desde mínimos a niveles que permitían afrontar la jornada de hoy con optimismo.
Hoy una empresa destacó entre las que cada jornada tienen menos precio que son casi todas. De forma destacada hizo méritos para desplomarse definitivamente. Solamente pierde la mitad de lo que valía en épocas de cerdos a punto de choricear. Se pegó un buen batacazo aquella empresa que se repartía años atrás entre sus mutualistas. El descenso estaba pendiente por estrecheces de miras de los inversores. Siguen sin ver una entidad financiera porque continúan sin leer letras pequeñas, grandes, coloreadas o estampadas a golpe de spray en el muro de cualquier sucursal. Los especuladores de manera contraria lo escudriñan todo. Meterían la mano en cada cajón a ver si encuentran algún resto de letra borrada por las lágrimas de alguna secretaria.
Por si no se había dado cuenta Mapfre intenta competir en la captación de depósitos que están en manos de la banca. Tiene ocasión de contemplar de manera especulativa el mundo cuando quiera. Pero por si fuera poco la banca intenta acorralar Mapfre con ofertas cada día más interesantes en pólizas de seguros. Si todavía no está escarmentado de contemplar escaparates financieros aproveche la ocasión para hacer una visita a alguna de las sucursales de la próxima empresa candidata a la intervención. Es más fácil anticipar este escenario que los problemas de liquidez de Bankia.
Por si no hubiera bastante con los miles de outlets y los cientos de miles de outlets de outlets una ciudad del extrarradio de Barcelona ha decidido celebrar unas jornadas al culto del consumo desenfrenado.
La caída de esta variable es notoria. La reformulación de necesidades también. Lo que era indispensable pasó a ser trivial y lo que no nos gustaba ni con salsa bravísima para a ser indispensable. Como los caldos de pocos ingredientes y mucha pasta que hay poca para hacer ostentaciones como antaño.
Las depresiones económicas, de la misma manera que las del homos economicus, no se curan con fármacos. En Sant Boi donde por algún motivo fueron pioneros en la atención a la enfermedad mental lo saben perfectamente. Como recetan los mejores especialistas de la materia es necesario consumir desenfrenadamente para salir de las graves crisis emocionales.
Durante el periodo que va de final de mayo hasta el 2 de junio varias actividades ultracomerciales tendrán lugar en este municipio catalán. Entre las más destacadas el regalo del IVA a cualquiera que decida de una vez volver a los hábitos que nos mantuvieron en pie durante tantos gloriosos años. El horario para recapacitar será puntualmente hasta altas horas de la tarde. La noche seguirá respetándose para soñar plácidamente con lo adquirido.
Un bono equivalente al impuesto incondonable del valor añadido permitirá repetir compra, que es un reto incluso para repostar gasolina más allá de las cercanías del cobro de la nómina. Dicen las últimas estadísticas que a medida que avanza el mes se tiende más al uso de los servicios ferroviarios de cercanías allí donde todavía existen.
Si con el cheque no tiene bastante el ayuntamiento se encarga de ultimar contactos para mover hacia los garajes una selección de vehículos que en estos momentos forman parte de los conocidos como kilómetro cero. Antes eran apodados así por su escasa distancia recorrida. Ahora por los kilómetros que probablemente recorrerán. Para que la fatal profecía no se cumpla hasta se negocia regalar el repostaje de estos vehículos hasta fecha a determinar.
Todo sea por consumir y para expulsar engendros de encima. Las ciudades los acumulan peligrosamente allí donde más duelen. En el vertedero cientos de miles de basuras duermen apaciblemente mientras en los locales comerciales generan pesadillas.
Sant Boi empezará a despertar de la depresión con la inducida fiebre consumista. Los días locos se prevén capaces de irnos devolviendo a nuestra perdida senda de una tacada. Llegó la hora de esnifar el billete y dejarnos de drogas duras.
Tras la finalización de los encuentros de la penúltima jornada de liga en la máxima categoría casi todo el pescado está vendido. Pero esta temporada no va a sucerder exactamente así.
Los títulos se quedarán en las vitrinas de quienes los consiguieron en el campo. No ocurrirá como en el mundo del ciclismo, en el que varias semanas después de disputarse una competición tenemos noticias de positivos en las muestras pendientes de analizar en los laboratorios. Así que felicidades por una parte al campeón y a esperar lo que acontezca en los despachos durante el verano, con el permiso de la última jornada que va a ser lo de menos.
Como es tradicional el 30 de junio la liga no termina. Empieza la siguiente. Finalizan contratos de algunos jugadores a quienes habrá que despedir para siempre. Se marchan entrenadores para no dirigirse a ninguna parte. La delicada situación financiera de los clubes requiere cuidado con las renovaciones pero mucho más con las novedades. Serán pocas en el campo y muchas en los despachos.
La primicia que nos deparará la pretemporada futbolística seguramente sea la continuación de la competición actual. La que el próximo fin de semana llega a su conclusión se alargará previsiblemente unos meses más. Hasta que las cuentas no se aclaren no será definitivo el cuadro de conjuntos que lucharán por la supervivencia en una u otra categoría.
Algunos clubes con mayor o menor historia cuelgan de un hilo. El proceso que amenaza con la desaparición lo iniciaron hace tiempo y este verano vamos a ver las primeras consecuencias. Lo conseguido en el terreno de juego puede torcerse en los despachos y viceversa. No como consecuencia de ninguna denuncia que raramente llega entre integrantes de un mismo gremio. Por mucho que se hable de partidos amañados en la última jornada, penúltima o incluso en la antepenúltima ninguna palabra hiriente va a quedar escrita en papel alguno.
Las actas recogerán insultos y pocos agravios más. El silbato pitará el fin de una parte de la temporada. La otra se empieza a disputar más pronto de lo habitual. Hay tiempo más que suficiente para aupar equipos mal clasificados en la división de plata en lo más alto de la liga de las estrellas. Los huecos habrá que rellenarlos con imaginación y prisa. El suspiro acompañará el silbato inicial del próximo campeonato. Por motivos a los que no estamos acostumbrados. Será entonces cuando verdaderamente termine la actual competición.
La reunión de magos que se está celebrando en Barcelona no podía tener un fin más previsible. El Mago Central Europeo no afloja en la política de austeridad monetaria por imperativo de los de siempre. Aquellos que se autodesignan acreedores, natos aunque no netos, no están por la labor de dejar de serlo. Con intereses bajos sin llegar a ser absolutamente cero tienen todavía una oportunidad de beneficiarse gracias a unos diferenciales en máximos de unos deudores que se las ven y desean para devolver lo gastado. Con rebajas históricamente notables, que no son bastantes para aliviar las penurias, se reclama alguna adicional para poner el engranaje en marcha. Un chantaje desarrollista con un fin por hallar en aquel punto donde los intereses dejan de existir, a partir del cual a los magos sólo restaría encomendarse a los brujos. A los brujos no les quedarían ni los magos.
Son muchas las voces que se alzan contra la política fiduciaria restrictiva del BCE. Con tipos al 1% no lo parece demasiado. Pero aún así un número creciente de brujos pretende que los magos inunden de liquidez un mercado ahogado. Las amenazas son propias de unos seres relacionados con los rituales más exóticos que podamos imaginar. Estos peculiares agoreros no lo son menos que aquellos que se escudan en los peligros inflacionistas de las políticas monetarias ultraexpansivas. Solamente les falta hacer sonar la música fúnebre para terminar de acojonar a todo aquel que se mantenga al margen de lo que sucede en las entrañas de los mercados de capitales. En definitiva no es otra cosa que una purga necesaria en dosis paulatinas. De eso se encargaron las altas instancias de los bancos centrales mundiales precisamente, de que la diarrea se desarrollara por fases y ahí seguimos inmersos.
Lo sucedido en los mercados de renta variable otro ejemplo de como se está trazando el desmantelamiento progresivo de lo edificado chapuceramente años atrás. El Ibex 35 sigue un modelo perfecto de descensos. Hasta la prometedora Gamesa se hunde por debajo de su precio de colocación en el que se descontaba la instalación de unas aspas en cada árbol. Al final y como toda la vida cada árbol se coloca en algún habitáculo y como colofón cualquier elemento decorativo fabricado en la industria China. Hasta que no quede ningún árbol ni chino sano. Lámparas en pequeñas cantidades y de muy bajo consumo que las energías alternativas no lo son tanto como se creía.
El índice más conocido de la bolsa española se sigue desplomando tal y como desde este mismo espacio ya se anticipaba. Fue básicamente durante un mes de abril aciago para los intereses de miles de ahorradores estafados por los precios de derribo. El movimiento a la baja supuso la culminación de la lucha entre dos tendencias apreciadas a gran escala. El debate entre los ascensos y los descensos terminó condenando al Ibex a empezar a corregir. Aunque suene macabro y tardío fue en abril de 2012 cuando empezaron las rebajas bursátiles. Hasta hace bien poco se recorrió el tramo necesario para llegar a la linea de salida.
Los precios son menores que ayer pero mayores que mañana. Aunque no exactamente es así cada día porque las oscilaciones son constantes. Razones van a encontrar pocas menos que esa tentándole a adquirir títulos de renta variable. A veces parece que el enfermo quiera dirigirse hacia la puerta pero simplemente termina en el baño vigilando no perder el contacto con el suero. El inversor más atrevido o necesitado adquiere títulos cuando aprecia los primeros signos de mejoría. De la misma manera que la lluvia más fina y duradera cala hasta en los huesos las ventas progresivas lo hacen en las carteras menos adaptadas al diluvio.
Y es que drama no hay ninguno y forma parte del problema. Ni en el Ibex ni en cualquier otro índice mundial hay dramatismo que permita pensar en recuperaciones fulgurantes y tal vez efímeras. Ni eso. Aparecen en la prensa pocos titulares hablando de lunes negros o martes calamitosos. En esta ocasión no es cuestión de censura sino de silencio en que los precios van disminuyendo para satisfacción de los pacientes. De momento nos vamos calando si nos exponemos a esta climatología adversa. Como la rana termina quemada si se calienta a fuego lento. A una olla hirviendo no se acerca vertebrado alguno. Por eso no saltan los precios hacia el infinito ni lo van a hacer a corto plazo.
Antes de recibir el alta a los mercados les restan épocas anodinas en los activos de renta variable. Aquellas en las que las oscilaciones son escasas porque a nadie le interesa el frío ni el calor que desprenden. Una expresión numérica sencilla la encontrará en volúmenes de contratación reducidos. En la actualidad se dispara en las caídas y se reduce en esas recuperaciones que van al baño para desplomarse. Malo y simple augurio que hace suponer que el calado será notable.
Otro síntoma que no invita a salir a pasear con la cartera descubierta es que los índices que miden la evolución de aquellos que se autodesignan acreedores todavía no han dado los primeros pasos en la corrección. Empiezan a mostrar intenciones pero no terminan de atreverse. Están demasiado enredados afeitando las barbas de sus vecinos en lugar de poner las suyas a remojar.
Terminamos un mes de abril convulso en cuanto a datos. Según los expertos del conflicto nos queda un mayo al que además de maldades macroeconómicas y bursátiles se sumarán negatividades sociales. Quizás porque el derrumbe se va trasladando de arriba hacia abajo o quizás porque desde abajo se quiera ascender hacia terrenos prohibidos.
En Barcelona como cada año y este coincidiendo con el final del cuarto mes terminó el trofeo tenístico con más solera en el panorama español. En la misma ciudad tras los raquetazos, cada vez más potentes, tendrá lugar una cumbre de presidentes de bancos europeos. Un acontecimiento que no pasará desapercibido a los jóvenes antisistema del mismo continente que intentarán devolver cada revés como puedan. De la misma manera que los mejores tenistas se dieron cita en el Conde de Godó se prevé que los mejores alborotadores se discutan en la tierra por batir de cualquier calle barcelonesa. No sólo en cuestiones tenísticas la capital catalana forma parte del circuito mundial.
Se empezó a remover el ambiente con las manifestaciones convocadas por los sindicatos mayoritarios en ocasión del primero de mayo anticipado al último domingo de abril. Continuarán la agitación los especialistas en lidiar con miles de pelotas de goma que se prevén usar en las pistas callejeras.
El ayuntamiento sigue dispuesto a rematar la partida probablemente más larga de la historia. Por si no hay suficiente policía en la ciudad condal ha pedido refuerzos. Por si no había suficientes radares ahora se atreve a colocar alguno más en las zonas 30 donde no cumple el límite reglamentario ni los coches oficiales. Donde se cumple convendría hacer circular los vehículos a ritmo de atascos. Porque el tráfico fluido se ha descubierto letal de cara a los accidentes. Donde se aparcaba fluidamente se restringen las plazas gratuitas a ver si con un poco de suerte volvemos a saturar la circulación aunque sea de conductores desesperados por aparcar.
La ciudad se las vio y deseó para crecer en los extramuros durante el siglo XIX. Urbanizó un ensanche en zona prohibida y organizó una feria en la ciudadela militar que dirigía las prohibiciones. Seguramente volverá algún siglo atrás para unos días o un tiempo. O retrocederá algunas décadas cuando aún se dudaba de permitir instalar una fábrica de automóviles capaz de transformarse en industria de tanques contra la dictadura. O para algunos sólo unos años cuando se celebraban los juegos olímpicos. El despliegue policial estará a la altura de ese conjunto de eventos. Pero en la programación sólo aparece un deporte aunque en frenética competición; el tenis.
Será en mayo cuando el ayuntamiento inicie una campaña contra el ruido. No se extrañen si no incide en el originado por disparos, tanques o los coches fabricados en serie y circulando en masa. Como no puede ser menos combatirá solamente los estruendos más benevolentes originados en locales de ocio nocturno. En los únicos en los que probablemente se continuará en la búsqueda del amor y no de la guerra.
Los festejos barcelonistas que se preveían sumar a los actos bélicos organizados en Barcelona durante mayo ya no serán los que se preveían. El patriotismo culé debe ser tan extremo y encierra dosis tan altas de amor que sacrificó victorias por el bien del orden público.
Otros que se esmeran en amenizar los festejos tenísticos en todo lo que queda de mayo es la organización Democracia Real Ya. Fue durante abril cuando el ayuntamiento reconstruía la ciudad acechada por los bombardeos de la huelga general. El partido se disputaba instantáneamente en el seno de este grupo que logró sacar a miles de españoles a la calle hace aproximadamente un año. En este raro paréntesis de abril en Madrid donde fructificó el asentamiento en la calle, algunos grupos fueron capaces de sabotear el funcionamiento de varias lineas de metro como protesta por el aumento extraordinario de los precios de los billetes.
La pelota más que en la tierra por batir circula de tejado en tejado a raquetazos que cada uno repele como puede. Este mayo tendrá lugar un partido crucial de un torneo en el que puede resultar vencedora la violencia o la creatividad. Los mercados con tanta tregua se pegaron el tortazo del año. Quizás cuando la sangre llegue al río saldrán de su letargo los financieros reunidos en la cumbre de Barcelona.
Hace algunas semanas las máximas autoridades catalanas nos brindaron la oportunidad de hacer todas las aportaciones que deseemos a la maratón televisiva contra la pobreza. Las cuentas están permanentemente abiertas en realidad y jamás se cancelan. Se relevan de cita en cita. Antes de la elucubración que parte de una idea añeja para luchar contra las enfermedades no era posible colaborar con proyectos de ayuda a calmar una de las dolencias más extendidas por el planeta tierra. El hambre en su cara más amarga o la más liviana malnutrición es sufrida por miles de millones de seres humanos que se las ven y desean para continuar siéndolo.
Hace pocos años el fenómeno de la insubsistencia amenaza la parte del globo menos acostumbrada a estas contrariedades. De manera excepcional en Cataluña se apresuraron a organizar una edición extraordinaria del formato navideño maratoniano. Cientos de colaboradores con mayor o menor fama intentarán tirar el anzuelo a cientos de miles de teleespectadores, asustados un poquito más por las circunstancias y en buena parte cómplices de las mismas.
La maratón es la carrera más larga entre todas aquellas que se disputan durante unos juegos olímpicos. El símil atlético designa a la perfección este tipo de proyectos que intentan paliar las carencias de parte de la población aquejada de uno u otro síntoma. Las carreras contra la fibrosis quística, la esclerosis múltiple, el SIDA o el cáncer todavía se disputan décadas después de haber protagonizado alguna edición anterior. Tanto se perpetúa el carrerón que cabe la posibilidad de preguntarse si la competición es eterna o existe alguna linea de meta anterior a la extenuación de los participantes.
Es preciso recordar que este tipo de carreras de fondo no están pensadas para todo tipo de organismos. Sólo para aquellos que consecuencia de una buena preparación son capaces de disputarlas. Así que tampoco creamos que el gobierno plantee una carrera donde nadie de nosotros podamos participar. Si deseamos aplaudir aún se nos permite. Pero si decidimos recorrer el trazado andando porque no somos capaces de levantar simultáneamente los dos pies del suelo durante tantos kilómetros estaremos descalificados por falta de profesionalidad. O incluso seremos los protagonistas de alguna gala recaudatoria para sanarnos de tal anomalía. El profesionalismo imperante es así de contundente. La eficiencia así lo requiere. Como también precisa problemas eternos a los que hacer frente.
Hagamos lo que hagamos somos carne de cañón para sufrir las consecuencias de las adversidades contra las que nosotros mismos luchamos. Tenemos toda la vida por delante. Si optamos por el lloro recibiremos una palmadita en la espalda, alguna monedita en la palma de la mano y el recordatorio de que a fecha incierta se celebrarán elecciones a las que se presentan aquellos que idean correr incansablemente contra nuestras problemáticas. Correr es sano, correrse excitante. La contemplación sin más nos evoca a la segregación de enfermedades. Más satisfacción al asador de los que cocinan los problemas ajenos dándoles un toque más apetitoso.
En la edición especial de este formato navideño celebrado pasada la semana santa tendrá lugar una de las perpetuaciones más multitudinarias del descontento estomacal, con el que inevitablemente debíamos convivir según la linea trazada a priori por quienes han ideado esta ineficiente solución. Negaron la tierra, sus frutos, el agua dulce o salada y aquí no hay quien viva con el prohibicionismo imperante. La maratón no devolverá ninguno de los recursos a ninguno de los propietarios por derecho divino. Apenas un pírrico porcentaje de frutos terrestrescosechados por parte de aquellos capaces de privatizar el sol, las nubes o los vientos. Por mucho que autoridades civiles, militares y sociales se vanaglorien de la alta capacidad recaudatoria de la gala decana de la beneficencia televisada española los resultados son insignificantes. No llegan a acumular ni el 1% del presupuesto total que maneja la Generalitat año tras año. Alguno todavía se pregunta por la conveniencia de recaudar impuestos o no hacerlo.
Algo similar ocurre con lo que Aguas de Barcelona trama para limpiar su imagen translúcida y en la medida de lo posible expandirla hasta territorio argentino si hace falta. El fondo de solidaridad permitirá los recursos necesarios para que las personas en riesgo de exclusión social puedan asumir el pago del suministro de este bien imprescindible. Las ayudas van dirigidas a aquellos que viven de la renta mínima de inserción y no consumen más de 100 litros al día. A partir de junio y hasta nueva orden gozarán de una bonificación del 50% sumada a un perdón de posibles deudas acumuladas. Los perseguidores de morosos recibirán órdenes de retirada por este concepto pero no dejarán de ser los malos de la película. Todavía les queda pendiente perseguir a aquellos que no han dado jamás detalle de dónde y cómo fabrican el agua pero sin embargo la comercializan.
Permítanme retomar el asunto trascendental que suelo exponer los sábados en este espacio. A la vez perdonen por no hacerlo hace exactamente siete días. La expiatoria semana santa no era el mejor momento para crucificar a ningún alcalde.
Rasquera se encuentra en estado de reflexión tras el resultado del original referéndum celebrado en la localidad tarraconense. El pequeño pueblo que ha dado la vuelta al mundo sin moverse de lugar ha logrado preguntar al vecindario y resolver en función de la opinión minoritaria. Pero no sólo eso. Tras el veredicto popular el alcalde dimitirá. Imagino que posteriormente se convocarán nuevas elecciones en las que saldrá elegida alguna opción política cercana a la linea que proponía el cultivo de marihuana para erradicar el déficit acumulado. La deuda que suma la totalidad de municipios asciende a un peligrosísimo 3% de PIB y hay que actuar con pinzas e imaginación. Para olvidarse del 397% restante la marihuana o el alzheimer, tanto monta, monta tanto, pueden convertirse en los mejores aliados.
Rasquera ha logrado situar en la opinión pública la cuestión ancestral de las drogas. A corto plazo deberá seguir reflexionando para encontrar otro tipo de soluciones a su problema. Al contrario de lo que estamos acostumbrados. Primero se suele reflexionar, después se decide y finalmente se acata la decisión de aquellos a quienes se les entregó la confianza mayoritariamente. El resto del mundo seguirá debatiendo con más fervor sobre la conveniencia de tomar según qué, la libertad de hacerlo y la necesidad de continuar con las prohibiciones existentes.
En estas lineas, las anteriores y las que vendrán, alguna propuesta podría ser digna de aplicación en la famosa localidad cercana a las orillas del Ebro. Un poco más lejos, pero no tanto como imaginan producto de los trasvases internos en la misma cuenca hidrográfica, moría electrocutado un maliense en el fracasado intento de robar cobre. El suceso aconteció en un lugar cercano a la polémica estación de alta velocidad de la capital provincial de Rasquera. No era la primera vez que lo intentaba el individuo. El pasado 14 de enero era detenido con las manos en la masa en un asunto similar en Alcover donde el tren nunca se detiene en ausencia de problemas técnicos.
En León por obra y desgracia de la empresa estatal FEVE, dirigida por Marcelino Oreja, el proyecto de unir mediante una linea tranviaria la actual estación de vía estrecha, situada en la calle del Padre Isla y el hospital ha sido abandonado. Hasta este punto nada a reprochar. Pero mientras desde una empresa ferroviaria se acusa a un ciudadano de apropiarse de hilo de cobre valorado en cierta cantidad desde otra del mismo ministerio se encargaron cuatro unidades en vano para cubrir la ruta en la capital leonesa con el permiso de Ponferrada.
Los leoneses están de pega. Con un carburante por las nubes acceder al hospital les será difícil en vehículo privado. Llegar en ambulancia quedará reservado a los mejores intérpretes capaces de simular la imposibilidad de hacerlo de otra manera. Acceder en tranvía imposible e innecesario. Con tanto cierre de habitaciones, disminución de capacidad en urgencias y somnolencia de un funcionariado al que se le niega la toma de café el recinto médico sería incapaz de atender a un tranvía entero.
Buena, sin ninguna duda, la decisión tomada desde altas instancias de la empresa estatal de ferrocarriles de vía estrecha. De sabios es rectificar pero en este caso con consecuencias nefastas. Cuando algo se proyecta hay que concluirlo si además como en el caso que nos ocupa supone desembolsar un 6% por la rescisión del contrato de obras con la UTE pertinente. Los tranvías que se encuentran terminados en Valencia se dirigirán probablemente a Ecuador porque en la misma España no hay ningún lugar donde se requieran. Pero es que encima viajarán a mitad de precio, como los jubilados, de lo que hubiera pagado FEVE por ellos. Unos vehículos de lujo que serán recibidos en América a precio de material retirado.
En materia de inversiones es preciso tener los horizontes claros. Si hay que cambiar algún párrafo de un proyecto en pleno desarrollo se retoca con habilidad. Para el caso que nos ocupa. Si acercar el tranvía al hospital ya no es necesario quizás lo sea entonces hacerlo al matadero. Pero lo que no es de recibo es deshacerse a medias de unos proyectos que sin finalizar sólo nos dejan agujeros en las cuentas sin prestar a nadie servicio alguno.
Cuando hablaba de tranvías podía haberlo hecho de terrenos urbanizados que esperan viendo crecer hierbas no comestibles la siguiente burbuja crediticia. O en el otro extremo terrenos urbanizados de manera deficiente que esperan la construcción de servicios básicos correspondientes a la categoría que ostentan. Cuando la torpeza política mueve hilos sin fundamento puede parecer asimilable al intento de robo acontecido en la estación del AVE tarraconense. Pero en este caso de mucho mayor valor que el de unas bobinas de cobre y para más inri con responsabilidad limitadísima. Sería preciso promover el aval con patrimonio personal de los decisores de un porcentaje de lo presupuestado para inversiones a realizar en varios ejercicios.
La jornada futbolística que se disputará este fin de semana seguramente sea una de las más especiales de la temporada. Será la primera que tendrá lugar después de la publicación de un interesante estudio del instituto Karolinska de Estocolmo que ha divulgado la revista científica “Plos One”.
La investigación trata sobre las funciones ejecutivas del cerebro entre las cuales se encuentran múltiples aptitudes cognitivas útiles en deportes de equipo. Los investigadores tomaron como referencia las funciones ejecutivas en tres grupos diferenciados. Por una parte futbolistas de máximo nivel suecos. Por otra jugadores de categorías inferiores. Para rematar la faena individuos que podrían formar parte de cualquier graderío. Por este orden obtuvieron los resultados.
Los jugadores de élite forman parte del 5% de la población que dispone de las mejores funciones ejecutivas. Para dilucidar si los grandes futbolistas nacen o se hacen el equipo investigador tuvo la pericia de medir las capacidades ejecutivas anteriormente a los resultados obtenidos en el campo. Aquellos que marcaron mayores capacidades cerebrales en test fueron los que temporadas más tarde marcaron más goles o dieron más asistencias. Las buenas funciones cognitivas dan un toque de distinción al futbolista pero la práctica futbolística no aporta nada a las funciones cognitivas.
Los partidos que se televisan este fin de semana los disputan unos superdotados que empiezan a serlo por la cabeza para terminar de rematar su perfección con el pie. Aunque a veces no lo parezca como ocurre con tantas variables que la ciencia mide objetivamente. Pero ya va siendo hora de enterarse de porque el fútbol ocupa la posición que ocupa. En el campo todo reluce. En los despachos la historia es otra. Normalmente ocupados por aficionados al balón las cuentas se tambalean en casi todos los equipos. En algunos la situación es desesperante. Hasta tal punto que por primera vez en la historia tres equipos de segunda B no terminarán el campeonato. Quizás serán cuatro si el Lemona se suma a Sporting Mahonés, Sporting Villanueva y Polideportivo Ejido que espera subasta pública.
Otro estudio que no tiene desperdicio se realizó conjuntamente en la canadiense universidad de York y también en la escuela de educación de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Las conclusiones las editó el “Trends of cognitive Sciences”. Los participantes fueron sometidos a pruebas cognitivas con el fin de medir capacidades como control de atención y memoria, así como a escáneres cerebrales que tomaron nota de posibles cambios cerebrales. Los individuos bilingües de edad más avanzada mostraron un retraso de entre 4 a 5 años en los síntomas que conducen a la demencia. Aquellos que hablan dos o más idiomas sufre menor riesgo de desarrollar alzheimer. En otras palabras se podría entender que el hecho de ejercitarse en varias lenguas favorece la salud mental.
Con los dos ingredientes que les acabo de presentar ya podríamos ser capaces de entender quienes son aquellos que ostentan las mayores capacidades para sacarnos del bache en el que nos encontramos. Al terreno de juego saltan 22 jugadores y un colegiado. El futbolista decide en función de lo que ocurre en su pequeño mundo. El árbitro juzga de manera instantanea los actos de todos los demás y varios días después se discute con imágenes televisivas su actuación. La justicia tiene fama de ser lenta. Pero la que se practica en el césped es rapidísima. De haberse considerado en los estudios suecos al colectivo arbitral, seguramente hubiera superado con creces las capacidades mostradas por los futbolistas. Los de categoría internacional suelen desenvolverse en multitud de idiomas, hecho que les preserva largamente la salud.
Lastimosamente este fin de semana tampoco se disputará ningún partido en las Cortes ni consejo de ministros en ningún terreno de juego. Lamentablemente, decía un financiero indio afincado en La City, los más grandes matemáticos, físicos o químicos se dedicaban a jugar a los marcianitos en lugar de solucionar los problemas de la economía real. En las cámaras parlamentarias tampoco están los más aptos para formar gobierno. Seguramente se encuentren sobre un césped y alguno que otro en la grada acertando brillantemente en las cada vez más extendidas apuestas deportivas. La justicia es así de lenta y hemos tardado más de un siglo de historia futbolística en reconocerlo.
Grecia está que arde como recientemente ardió también el lejano oeste europeo. Galicia, lugar donde terminaba la tierra plana, perdió otro de sus milenarios bosques por el capricho de unos pocos. De momento nos debemos conformar con ver crecer la discordia en las tierras calcinadas.
Un jubilado de 77 años ha dicho basta. Harto de comer restos encontrados entre la basura ha dejado para siempre el mundo en ebullición disparándose en la ateniense Plaza Sintagma. En esta ocasión la noticia fue el uso de una bala. Su cuerpo no sufrió el escozor de unas llamas que suelen ser las protagonistas en estos sucesos sensacionalistas en plena calle, para que la civilización delire.
Ante la perdición, las angustias y supongo que los comicios electorales que se avecinan en el país heleno los gobernantes esta vez han dado la talla. Algo que supongo no ha podido vislumbrar Dimitris Christoulas, valientemente abandonando la muerte en vida. Tan sólo se ha recogido una nota explicativa en la que dejaba constancia de la motivación de su acto. Comparó el gobierno dirigido por Lukás Papadimos con el de Yorgos Tsolakoglu, aquel que regía los destinos griegos al dictado de Alemania durante la ocupación nazi.
El ahogo por las deudas es extremo y para ello no es necesario recorrer ningún mar Mediterraneo en crucero. Los presupuestos recientemente debatidos en España son elocuentes. Crece la partida destinada al pago de intereses lo cual implicaría tener que recortar los demás gastos en el supuesto de mantenerse los ingresos constantes. Como muy probablemente la recaudación va a descender por mucha rebaja o amnistía fiscal que se promueva, no hay más remedio que asumir un déficit que lastrará un poquito más las otras partidas presupuestarias deliberadas el 2013. Y así sucesivamente. Al pensionista muerto en fama le sucedió exactamente lo mismo de manera individual.
El gobierno ateniense, excepcionalmente a lo que ha venido ideando durante los últimos años, por fin parece haber visto la luz, aunque desde el fondo del túnel. No hay que echar las campanas al vuelo pero todo indica que está por la labor de cambiar el rumbo por la vía de los ingresos. No hay solución posible a ningún problema financiero que no incida en esta variable.
Un millón y medio de griegos están dispuestos a emigrar al campo y todo indica que el gobierno intentará satisfacerlos. Estrictamente no será una emigración sino una vuelta desde unas ciudades convertidas en terreno minado de números infagocitables. La producción agrícola podría aumentar notablemente y permitir nuevas fuentes de vida a los actualmente subsidiados en la pobreza. Una gran masa de gente improductiva se agolpa en las urbes. Una gran extensión de terrenos se mantiene abandonada en toda Europa bajo el influjo de los rayos solares. Pero sin que germine nada provechoso para pagar las deudas y lo que es peor, para mantenerse en pie sin pensar en el despido.
Desde la cuna de la civilización la humanidad se resiste a morir en los tentáculos opresivos. Donde en verdad los suicidios pese a crecer exponencialmente, mantienen una de las tasas más bajas a nivel continental, van gestando unos creíbles cimientos para la recuperación. En una encuesta gubernamental la mayoría de deseosos de volver a empezar aducen como motivo para hacerlo la calidad de vida. Cuando la existencia está en peligro la supervivencia es un loable triunfo.
Me llamo Dani...él, vivo en Barcelona y no recuerdo lo que estudié ni cuando. Terminada mi larga enfermedad llamada titulitis empecé a autoaprender y a pensar libremente. Desprovisto de títulos nobiliarios por linaje y de títulos académicos por renuncia solamente me queda la desnudez intelectual necesitada de atuendo. Provisto por experiencia de una sensación respecto la verdad objetiva como inalcanzable me atrevo en este espacio a ir creando otra realidad subjetiva. Una de tantas con la que puede ser que simpatices o antipatices. Sea lo que fuere espero que lo expreses comentando en público, o bien en privado a través del correo tortillismocasero@gmail.com. Puedes realizar propuestas de todo tipo. La desnudez lo admite todo. Si quieres realizar alguna donación hay millones de entidades desnudas de dinero que las reciben. Si deseas hablar de algún proyecto constructivo te responderé.