Para deleite de los más sospechosos el “Ibex 35″ volvió a protagonizar meteóricos movimientos al alza tras una lenta sangría que lo iba acercando a peligrosos niveles de intervención. Con el gobierno de vacaciones pero cercano a Madrid y siempre con la vista clavada en las pantallas se preparó otro plan apresurado durante el mes de la tranquilidad.
No será éste el último levantamiento de fichas pero sí extremadamente útil para entender hasta qué punto la ilusión puede voltear los escenarios financieros. El clima sigue siendo exactamente el mismo que hace unos meses tirando un poquito a peor. Los mismos mercados financieros lo expresan nítidamente. Mientras España celebra una subida fulgurante en sus indicadores el resto de plaza europeas acompañan en el sentimiento pero no se implican en expediciones al espacio. El euro, indicador común del estado de ánimo, se aprecia modestamente respecto las monedas que vienen tirando en los últimos meses. El yen y el dólar ganan valor pero sin llegar a salirse de la órbita terrestre. La materia prima por excelencia incluso se dispara, negativamente, como en otras ocasiones en las que la negatividad se aparta por unos días.
Entre los gráficos de los distintos índices planetarios hay dos que de manera similar expresan exactamente lo mismo. El “Dax” de la locomotora alemana y el “Dow Jones” del centro del imperio están a tiro de piedra de máximos históricos. Muy probablemente para fracasar en el intento a la hora de rebasarlos, como sucedió ya en dos ocasiones en el caso germánico. Todo parece apuntar a la cita electoral de todas las citas como punto de inflexión si los ingenieros son capaces de soportar el vendaval que se cuece detrás de las pantallas. Las locomotoras de las locomotoras siguen flaqueando, excepto deportivamente. China, India y el resto del medio mundo emergente arrastra serias problemáticas energéticas derivadas del mal estructural del último impulso cíclico.
Una manera muy particular de celebrar debilidades imperiales por falta de carburante es lanzar cohetes al espacio. El “Curiosity” hace largas horas que se pasea por la superficie marciana. Donde no hubo inversión más que en rascacielos, desde donde los cuales observar el espacio, nos debemos conformar contemplando escalar a Bankia hasta el infinito. Así es como podemos generar alguna ilusión que nos saque milagrosamente del pozo, siempre que sea capaz de encadenar otra. De la misma manera que la expedición a Marte podría traer algo más ilusionante que un aterrizaje esperado, los dos indicadores que se acercan a máximos podrían lograr superarlos ficticiamente. Durante poco tiempo, para generar máximas expectativas a todos aquellos que deben sacar la cartera en la dura fase posterior en la que la realidad va tomando las pantallas.
Angela Merkel no lo tiene tan crudo como aparentemente lo pintan las encuestas electorales. Reunida con sus socios europeos muestra rotundas posturas en las que expresa sus pocas pretensiones de ofrecer a nadie la salvación.
No es manía ni mucho menos animadversión hacia los miembros en este momento más débiles de una unión monetaria que solamente es eso. Lo recuerda constantemente en representación de aquellos a quienes cree gestionar.
Las palabras en sus apariciones internacionales son nítidas. Pocos pueden decir que se sienten engañados porque una minoría de ciudadanos europeos la votaron. En ninguna de las elecciones celebradas en el continente no estaba sobre la mesa el reparto de la riqueza alemana. Los franceses defendieron exclusivamente lo suyo sin meterse con los recursos de los demás. Los griegos suplicaron clemencia pero sin cruzar la línea expropiatoria. Hacen falta gestos de otra tipología que todavía ningún mandatario se ha atrevido a dar.
Angela merkel continúa anclada en el paradigma más extendido no sólo en su país natal sino en la práctica mayoría de individuos. Una reciente encuesta del diario “Der Spiegel” desvela muy amablemente para todo aquel que desee entenderlo lo que circula por la mente de la mayoría de individuos del centro del imperio germánico.
El 54% de alemanes se muestra contrario a salvar el euro a costa de reflotar países en dificultades que hoy son Chipre, Grecia y España. La moneda sigue entendiéndose como una simple herramienta que permite el intercambio entre productores y consumidores. No un maná que irradia todo aquello que toca.
Alemania está situada en el epicentro productivo del continente. No es precisamente un territorio que tenga unas características especiales que le permita fabricar más bienes que los demás. Simplemente ha asumido desde hace varias décadas que para cosechar hay que plantar. Aquellos que no tienen un lugar donde hacerlo lo buscan aunque continuamente se vean condenados a la inactividad, que además está relativamente poco subsidiada y altamente inspeccionado su reparto. Una gran mayoría de alemanes ha aprendido a batallar con poco consecuencia de unos salarios peores que décadas atrás y horarios cada vez más prolongados, con regalos incluidos de tiempo a la empresa.
La consecuencia de estas políticas que minan las condiciones de vida de un amplio sector de la población podrían haberse intuido devastadoras. Lo son pero sólo en la percepción de los flujos hacia los demás socios con intereses comunes. El 13% de la población se muestra favorable a la ayuda a otros países con problemas palpables. Se deduce que el remedio más popularmente extendido sigue siendo el trabajo extremo. Si a alguien le falta algo que lo pague con las monedas obtenidas en algún empleo aunque sea precario. Si no tiene suficiente que se endeude con la saneadísima banca alemana.
La gran fábrica continental lo sigue siendo porque sigue entendiendo la necesidad de serlo. En la encuesta mencionada la población sigue expresando su preocupación por los precios, ahorros y pensiones. Unas instituciones fuera del alcance del individuo a quien solamente le queda pedir al mandatario que tenga cuidado con los tesoros ganados con esfuerzo.
Angela Merkel representa a la perfección la voluntad que expresa su electorado. Pero en caso de darse la vuelta electoralmente la voluntad seguirá siendo la misma. La actual oposición introducirá mejoras en la compasión dentro de las fronteras nacionales pero parecida actitud de puertas para afuera. Aunque oficialmente tendrán que presentarse como salvadores de las otras patrias pero en realidad más de lo mismo.
Los otros que hoy reclaman todos los perdones que se puedan reclamar tampoco es que hayan sido unos santos. Han trabajado como han podido, han acumulado lo que se les ha permitido y no han acostumbrado a regalar nada a nadie. Cuando llegó la hora de unirse monetariamente no lo hicieron con el norte de África con la intención de colaborar con los más necesitados. Fueron a buscar las mayores potencias de las que hoy se sienten esclavos. Malas compañías unos estados formados por una población que todo lo que tiene se lo gana con esfuerzo y siente como se le puede ir alguna gota de sangre en alguna quiebra bancaria o una inflación desbocada. Mientras eso ocurra las ayudas irán acompañadas de supervisión y altos intereses en sus concesiones.
Las políticas de los últimos años del gobierno de Merkel ahondan en lo que los alemanes ya tienen bastante asumido individualmente. Extreman el sentimiento en cada esfuerzo suplicado desde la cancillería. El Euro sólo tiene futuro si antes alguien para las máquinas. Si desaparece la moneda única lo harán con peores consecuencias.
Tienen un grandísimo problema en sus manos y no saben cómo resolverlo. Es de tales dimensiones que son incapaces de llamarle por su nombre. De hacerlo Europa se pone en pie de guerra empezando por Grecia y terminando por la vecina Portugal, con las barbas ya recortadas.
La sutileza es su arma. El engaño progresivo intenta terminar de reblar el clavo en nuestras mentes. No es cuestión de observar las inexactitudes pronunciadas por los políticos de todo el continente. Es ya momento de descifrar aquello que persiguen discretamente. Cosa bien sencilla pero que a la vez parece extremadamente difícil para una extensa mayoría.
Los economistas más ortodoxos son capaces de tejer una trama de argumentos alrededor de las palabras de unos políticos que no acaban de comprender las cuestiones productivas. Pero en cambio difunden a la perfección el mensaje más macabro de unos supuestos científicos trasnochados.
En tiempos de la Unión Soviética el sucesor de Lenin tuvo clarísima la estrategia a emplear en el objetivo de producir el máximo dados los recursos existentes. Es archiconocida la militarización del trabajo en un país donde sus ciudadanos prestaban una especie de servicio militar en el frente en vigilancia continua o en la pacífica retaguardia. Con un fusil o en una mina, da lo mismo. Lo importante derramar hasta la última gota de sangre para poner el antiguo imperio ruso a primer nivel planetario.
El problema es extremo y exactamente el mismo que se planteaban los planificadores quinquenales. La resolución es compleja. Por un lado la utilización del poder represivo hasta extremos de los años 30 llevaría al mismo poder a dimitir en cadena. Por otro los ánimos de las masas afines al regimen represor no pueden ser los mismos que ochenta años atrás. Las promesas no son creíbles en un entorno regresivo. Hace falta algo más de ingenio para convencer a la totalidad de la población que es necesario trabajar mucho más de lo que se trabaja.
El acoso de aquellos que se encuentran fuera del mercado laboral se sitúa en máximos históricos. Pero sirve de argumento en la consecución del propósito. El acoso de aquellos que acuden al puesto de trabajo a cambio de unas condiciones inferiores a las logradas en el mundo desarrollado es otro hecho. Pero sirve de consigna para seguir amenazando sutilmente una población en esencia asustadiza. Las deudas son otro arma arrojadiza utilizada constantemente. Pero que nadie se engañe. No pretenden solucionar su pago las reuniones de las élites europeas. Solamente tratan de idear la manera de poner el mono de trabajo al mayor número de población posible y durante un periodo lo más prolongado posible.
Las condiciones laborales fueron mejorando y en la misma medida los desincentivos a asalariarse. Tanto en el seno de las empresas como a su alrededor se tejió un amplio mar de bienestar que cada día invitaba a abandonar el puesto. ¿Todavía cree que preocupa el elevado nivel de deuda? Preocupa a los más ridículamente endeudados. A los dirigentes solamente les tiene profundamente aterrados que sean abandonados a su suerte. Son incapaces de dibujar la “O” con un canuto y le invitan muy sutilmente a que usted lo siga haciendo. Eso persiguen todas las reuniones de la diplomacia en la actualidad. Lo mismo que Stalin de forma compatible con los tiempos que corren.
En la entrega anterior conocimos nombres y apellidos de gestores públicos catalanes que probablemente no repartían como debían parte de los recursos bajo su responsabilidad. Supuestamente se los apropiaban. Pese a la contundencia del discurso sólo queda clara la opacidad con la que topamos cuando alguien se decide a escudriñar cómo se gastan los recursos de todos. El tiempo dirimirá razones. Mientras, debemos seguir avanzando.
Los mismos autores del trabajo nos cuentan que su relato no pretende ser un destape de lo que ocurre en cierto lugar del planeta. La corrupción probablemente está extendida en pequeñas regiones y vastos continentes. Otro asunto de tamaño continental es el que voy a tratar en el capítulo de hoy.
La opacidad financiera la he tratado mínimamente mediante los artículos dedicados a la evolución bursátil de Bankia en las últimas semanas. Continúa clavada en los 3,03 euros después de deslizarse de los 3,05. No sabemos quién hay detrás con el martillo ni lo sabremos nunca. Lo imaginaremos mediante indicios porque preguntar será imposible. Lo más probable si empezamos a interrogar al vecindario es que vayamos acumulando respuestas negativas al respecto de la autoridad. Vivamos donde vivamos. Nadie sabrá nada.
Uno de los índices que tiene más importancia para determinar los gastos familiares en una sociedad profundamente hipotecada es el Euribor. Sus fluctuaciones afectan a una gran mayoría de ciudadanos. Pese a tratarse de una magnitud muy popular es resultado de transacciones entre unos pocos. En esencia la sospecha de manipulación de esta variable nace de esta simple evidencia. Algo que ha tenido en cuenta un grupo relacionado con el 15-M y que ha trascendido hasta altas instancias políticas europeas. Va cogiendo fuerza la suspicacia por la red hasta dar lugar a una página que aglutina la mejor información sobre este tema. Accederán pinchando aquí.
No es asunto propio poner en duda otra denuncia de manipulación de lo que supuestamente el mercado marca al final de una sesión como punto de equilibrio. Concretamente en el mercado interbancario el descrédito es la norma desde hace algún tiempo. Los mismos mercaderes no confían en sus congéneres. Por este motivo el volumen de intercambios descendió vertiginosamente. Las encuestas a mediodía determinan los flujos y los flujos las encuestas. Qué más da. Lo importante como siempre viene después de la publicidad que en el caso que nos ocupa viene a significar cuando el recibo hace acto de presencia.
El recibo hipotecario pudo haber sido hinchado. Hay serias sospechas de que así fue. Pero también existen serias sospechas por mi parte de que actualmente este índice se encuentra muy por debajo de su nivel de equilibrio. Cuando un propietario de algo no se fía de un posible inquilino le exige un aval. Cuando sigue sin fiarse lo suficiente el inquilino le ofrece una segunda garantía si la posee. En el caso que nos ocupa la mejor manera de congeniar estos dos tipos de personajes sería el aumento del precio del préstamo. Ante la desconfianza mayor tipo de interés pero en la realidad financiera ocurre todo lo contrario. El euribor marca mínimos.
La mayoría de hipotecas se constituyeron para ser pagadas en largos periodos. Curiosamente tomaron como referencia valores de un índice que expresa el tipo al cual los bancos se prestan dinero entre sí en un periodo 30 veces más corto que la vida del préstamo. Lo lógico y transparente hubiera sido referenciar los pagos hipotecarios a títulos cotizados de deudas a más largo plazo. Más un diferencial dado que nadie de nosotros puede tener más solvencia que el banco entero o un estado. Algo no cuadra y hacerlo cuadrar sería traumático para una morosidad que marca máximos.
Por esos dos motivos deduzco que la denuncia que les acabo de anunciar tiene más tintes románticos que prácticos. Es el ejemplo de cómo los bancos fueron caritativos con los endeudados y los endeudados no lo reconocen todavía. Es el ejemplo de cómo los endeudados pretenden ser generosos con los bancos en el futuro y los bancos no se dan cuenta. En el momento en que el Euribor deje de ser lo que significa, la deuda pública a 30 años se intuye como la candidata a referenciar las operaciones hipotecarias. Agárrense si se da el caso. Además de curvas vedrán baches.
En el fondo lo cantaban por Maastricht en 2008. Los europeos, endeudados y sin endeudar, seguimos siendo amigos para siempre. La realidad lo demostró y lo sigue demostrando. Las trifulcas asuntos de los matrimonios mejor avenidos.
Me llamo Dani...él, vivo en Barcelona y no recuerdo lo que estudié ni cuando. Terminada mi larga enfermedad llamada titulitis empecé a autoaprender y a pensar libremente. Desprovisto de títulos nobiliarios por linaje y de títulos académicos por renuncia solamente me queda la desnudez intelectual necesitada de atuendo. Provisto por experiencia de una sensación respecto la verdad objetiva como inalcanzable me atrevo en este espacio a ir creando otra realidad subjetiva. Una de tantas con la que puede ser que simpatices o antipatices. Sea lo que fuere espero que lo expreses comentando en público, o bien en privado a través del correo tortillismocasero@gmail.com. Puedes realizar propuestas de todo tipo. La desnudez lo admite todo. Si quieres realizar alguna donación hay millones de entidades desnudas de dinero que las reciben. Si deseas hablar de algún proyecto constructivo te responderé.