
Como es tradición dedico otro sábado a relatar las peripecias en las que nos vemos envueltos fruto de las cuentas municipales estropeadas. Los ayuntamientos están secos de liquidez y deben millones de facturas. Como consecuencia del plan de morosidad esta semana se han ido conociendo las estrategias más comunes descritas en los planes de viabilidad de los municipios.
Las facturas atrasadas se subsanarán mediante créditos del ICO pero no a cambio de nada. A los ayuntamientos se les exige un plan que acredite la capacidad de pagar en el futuro. Por si le suena la historia compárela con los planes de rescate de Grecia y más o menos se trata de lo mismo. Los rescatadores creen que los milagros no existen y no se atreven a hacer circular la liquidez por las buenas. El plan dirigido por el gobierno central trata exclusivamente de subsanar las cuentas de los proveedores municipales.
En los planes de viabilidad que acompañan el anticipo de los papeles impagados aparecen mayoritariamente las medidas que en cualquier empresa privada podriamos imaginar. Las entidades públicas se resignan a entrometerse en la actividad económica reservada a la iniciativa privada. Pero en este proceso también empiezan a adoptar actitudes que se creían reservadas a las empresas. Por un lado piensan los consistorios llevar a cabo los primeros expedientes de regulación de empleo. Por otro cerrarán empresas municipales que dejarán en la calle a la totalidad de sus empleados. Para rematar la faena las subidas de impuestos equivalen al objetivo empresarial de aumentar ventas, en este caso por decisión unilateral.
Por poner un ejemplo de uno de los ayuntamientos más problemáticos de España. En Jerez se ha optado por despedir a unos 300 empleados de manera directa. Por otra parte 90 que componen las plantillas de algunas empresas municipales seguirán el mismo camino.
La solución de hoy parece macabra pero mecere la pena comentarla. Verán que admite variantes de todo tipo, incluso muchas que no ha percibido el mismo que le escribe. Para gusto y disfrute de aquellos que ven solamente ineficiencias en todas las funciones del estado que van más allá del mantenimento del orden establecido. Seguramente por ellos mismos o algún antepasado remoto de su mismo linaje. Se trata de profundizar en una de las atribuciones más antiguas del sector público. El monopolio de la violencia en manos del estado permitiría cambiar la función de la vara de mando del alcalde. De finalidad simbólica a posibilitar el recobro de deudas. Los ayuntamientos tienen en sus manos la potestad de exigir pagos, cosa que practican habitualmente embargando cuentas. Pero podrían ir mucho más allá. En este proceso de saneamiento sería posible intercambiar papeles incobrables de bancos por papeles incobrables del consistorio. En manos de la autoridad pública la persecución del moroso siempre será mucho más eficaz que desde instancias particulares. Las empresas dedicadas a estas tareas son capaces de amenazar simbólicamente a un conjunto creciente de individuos. Pero nunca lograrán resultado alguno sin la complicidad del amenazado. Los papeles incobrables del sector privado son multitud. Los del ayuntamiento una gota en el océano de deudas privadas. El intercambio se me antoja sencillo y favorable a los representantes del pueblo. De ellos dependería la gestión de unos préstamos que queman en las manos de banqueros. De todos continuar con la linea trazada en este mismo artículo u optar por renunciar al cobro.
El próximo sábado seguiré con otra eggs-clusiva encaminada a evitar la quiebra de los ayuntamientos. Disfrute de las procesiones que simbólicamente acompañan la muerte de un personaje con el que todavía nos mantenemos en deuda.
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